DIGNIDAD

lunes, 14 de abril de 2014

HOY ES 14 DE ABRIL



Harto de mucho explicar y de notar que enfrente no hay muchas ganas de escuchar, recurrí a un ejemplo para demostrar a mi alumnado extranjero que no es un capricho que exista la hache. Ni su uso. Les dije: “haré por la mañana todo es una frase que significa una cosa u otra, dependiendo del tiempo. Y de la hache”. Cuando percibí su atención y su extrañeza, escribí en la pizarra: “Ayer aré por la mañana todo y mañana haré por la mañana todo”. Dije que podríamos quitar los adverbios y seguiría entendiéndose la frase, merced a la presencia o la ausencia de la hache. Así pues, alguna importancia tiene la letra. Tras unos segundos, de masticación y deglución supongo, algunas personas bajaron los ojos, ruborizadas, a mirar sus libros y se pusieron a trabajar en silencio sus ejercicios.

Un amigo mío, de Tauste también, ha tenido su nómina y otros dineros siempre en una entidad bancaria distinta de la que yo usaba. Ambos somos taustanos. Era la explicación que le daba yo, hace muchos años, para hacerle ver lo de ser europeos. Me refería a que España siempre fue de Europa, quizás hasta cabría decir que pudiera ser el país que más tiempo lleva siéndolo, como tal. Y también que pudiera estar equivocado. Con el ejemplo pretendía darle a entender que nada tenía que ver lo de la famosa prístina CEE (Comunidad Económica Europea) con el concepto, social, o sociopolítico digamos, del ser europeos. Es decir, él estaba con una entidad bancaria y yo con otra, pero somos taustanos ambos, eso no se nos puede negar. Venía bien para explicar lo de la Unión Europea actual.

Ahora uno ve cómo se las gastan los franceses con los gitanos, por ejemplo, los españoles con los emigrantes y los alemanes con los propios europeos desempleados durante un tiempo y se queda pensativo, tratando de dilucidar si lo de ser europeos será cosa de ayer, o de mañana. O si tendrá alguna relación con la hache, que en España, siendo importante, en definitiva es muda.

lunes, 31 de marzo de 2014

CÓMO DECIRLO...



Los fabricantes de teléfonos móviles tendían a hacerlos cada vez más pequeños. De eso no hace tanto. Hoy ha cambiado la cosa, no sé desde cuándo ni por qué. Ahora parecen entostas. Hace unos meses adquirí un terminal. Elegí el que elegí, y no otro, por las causas siguientes: la primera, porque, más o menos, lo necesito; la segunda, que el anterior, pequeñico, ya había dado todo de sí; la siguiente, que pretendía que su tamaño fuera suficiente para poder obtener lo que ofrecen hoy en día estos artilugios, sin gafas; otra razón, que su precio fuera razonable, no me seducen a mí las ostentaciones, ni por marcas ni por precios. Finalmente, y este motivo ya tenía ganas de darlo a conocer, quería que su sistema operativo no fuera Android. Muchas personas, entendidas algunas y legas otras, han mostrado extrañeza, tratando de convencerme con que es el más extendido de los sistemas usados. No decidí por motivos que obedecieran a entendimiento sobre software o similares, no. Sólo me he basado en algo que para mí tiene entidad suficiente: esa palabra, “Android”, se viene usando para dar a entender algo relativo a lo humano y que significa, en origen, en griego, de forma de hombre. Varón. Así que lo rechacé porque no me gusta el cariz machista que tiene esa expresión.

También hace poco, algo más que lo de los móviles, entre los progres y los hippies se tenía a gala, y aun se propugnaba, consumir lo necesario e imprescindible. No ser “consumista”. Ahora se nos quiere convencer de que sólo consumiendo podremos salir del pozo, ruina en la que nos ha sumido la estafa del capitalismo. Lo dicen hasta los hasta hace poco “anticonsumistas”. Yo creo que no, que funcionará todo mejor cuando aprendamos a consumir realmente. Entonces se reactivarán las economías y tendrán solidez y estabilidad, porque se basarán en lo real, no en lo especulativo. Esto no es una iluminación “bíblica”, es como vive hace mucho un tal Pierre Rabhi, pudiéndose leer sus postulados y experiencia en “Hacia la sobriedad feliz”.

jueves, 13 de marzo de 2014

MIS MEJORES RATICOS DIARIOS



Hoy, como casi todos los días, he madrugado. Madrugo porque busco el rato en el que el silencio es todo, aunque a menudo todo quede en momento. Es cuando aún no ha llegado el estridor diario con sus estridentes noticias. Sus ruidos.

Hoy es un día especial para mí. Hace dos también lo fue, se cumplían los primeros 10 años desde el estruendo y el estupor del infierno en los trenes de Madrid. Hay curiosas casualidades: José Antonio Labordeta, aquel hombre bueno y humilde y sencillo, de quien tengo muy buenos recuerdos y a quien mucho añoro, cumplió 69 años el día anterior al del atentado. Desde entonces, uno que había sido alumno suyo, un botarate zascandil, un indeseable e insensato facineroso, no sé si estropeado o estorbado, o simplemente defectuoso de mollera, como muestran sus comportamientos –suscribió a Labordeta, sin avisarle, a una publicación maoísta-, ha estado continuamente achacando la autoría de los asesinatos de aquel 11 de marzo, y demás mutilaciones y secuelas, a quién sabe qué urdimbre judeomasónica, siendo consciente de que mentía. Como es imposible dilucidar para qué lo hacía, con un mínimo seguro de razón, digo que algún defecto ya tiene, ya.

Una vez la radio conectada, como anteayer y como mañana, muere la calma. Renace la cotidiana estridencia. La que hace que piense que el venezolano Maduro está verde para la democracia y sus contrincantes apetecen arrebatarle el poder, detentándolo pues. No creo que lo quieran para procurar la igualdad de todos los que allí respiran.

Se aplaude que en Ucrania, como pasó en Irak y en Egipto y en tantos otros lugares, sean derrocados los electos, sin escatimar en fuerza bruta: la cosa es que caigan. Se destrozan tierras creando guerras para vender armas y muerte, pero que nadie huya ni entre ni nos incomode en nuestros países.

Muchos desafueros y muchas mentiras. Y mucho olvido hipócrita ¡Qué estupidez, la humana! La única estupidez.


(Para no cansar, decido decir todo en trescientas cuarenta y tres palabras: siete por el cuadrado de siete. Me gusta el siete)

lunes, 27 de enero de 2014

QUERAMOS, QUE PODREMOS


Afueras del Centro de Historias: Plazuela de San Agustín.



Tengo un amigo que se llama Ildefonso. Le conté una vez algo acerca del respeto que me demostró una persona situada en alto nivel en la Universidad de Málaga, y que además era del OPUS -lo que aún me desconcertó más-, cuando se me disculpó una vez que se dio cuenta de que no era correcto asociar desorden, o caos, con anarquía. No le tembló la voz para rectificar ante… no sé, quizá doscientas cincuenta personas. Y con la cara a la vista. Hace poco llamé la atención a otra persona, que también es de nivel, intelectual y lingüístico en este caso, porque hizo, en tono de mofa, un comentario similar, es decir, asociar caos y arbitrariedad con anarquía. No voy por ahí corrigiendo al personal. Trato de razonar positivamente lo que digo y si, por ende, hay quienes se dan por aludidos y rectificados al considerar que la razón me asiste a mí y, rectifiquen en público o no, modifican su actitud o comportamiento, como yo hago cuando detecto, o se me hace saber y se me demuestra, que me he equivocado, doy por bien empleado el esfuerzo de mostrarme, de manifestarme.

Mi amigo Miguel, el Cervantes del que ya he hablado antes, me decía que venía la plataforma PODEMOS a presentarse en Zaragoza el día 23, el de San Ildefonso, patrón de Cabañas de Ebro por cierto. Me pidió que me informara, si podía, y le informara a él después. Mi amigo Miguel, estas navidades en su casa, me volvió a dar muestras -y lecciones- de lo que es ser tolerante o condescendiente. Según se ve, y como dice mi admirado Noam Chomsky, estamos inmersos en un sistema que es la subordinación al modo de gobernar de sinvergüenzas, no políticos.

En Zaragoza no hace calor el día de San Ildefonso. En el Centro de Historias, que es donde había que acudir para atender a la presentación de esa plataforma,  no cabíamos. Quizá se hubiera podido poner una pantalla y un altavoz en el exterior y verse lo que sucedía en el atestado salón de actos. Sin embargo, y dice mucho a favor de estos mozos, decidieron salir a hablarnos a todos. No cómodamente desde dentro: salieron a pasar frío con los demás a la Plazuela de San Agustín. Y allí explicaron lo que por ahí, por cualquier foro, puede leerse, lo que dicen. No voy a extenderme por tanto, aunque sí señalaré que uno que no votaba desde que le habían estafado cuando el referéndum de la OTAN, más de treinta años dijo que hacía ya de eso, se había dejado convencer y se “acercaría, después de tanto tiempo, a una de esas urnas de cristal”; un vasco, que acertó a estar viendo a unas amigas en Zaragoza y ya se pasó de paso a ver aquello, dijo que, después de haber sido siempre nacionalista, tanto votante como electo, se pasaría a arrimar el hombro, como mínimo con el voto, pues le había parecido coherente lo que allí se dijo. Dice mucho la palabra patria Pablo Iglesias. Palabra que me había dado en cambio cierto repelús a mí, desde hace mucho. Hice mía una frase de mi admirado paisano Ramón J. Sender Garcés que dice, alto u baxo (en aragonés, aproximadamente), que para él no existe la nación –refiriéndose a patria o estado-, sino el territorio, que el suyo es Aragón y a él se atiene. Y este mozo me ha hecho repensar la cosa: probablemente le tuviera manía a la palabra por quiénes y cómo la habían usado, es decir, quienes sólo consideraban que España era –es- suya. Quienes la están desmantelando para su beneficio, ésos que ahuecan la boca al pronunciarla, pero les significa algo así como “corral en el que todo me pertenece”. Él, indignado, ha buscado con ilusión algún modo de arreglar esto para todos.

No quiero cansar ni aburrir, entre otras cosas porque quiero que tenga eco lo que escribo, lo que dicen los de PODEMOS y que, en resumen, podría quedar como que pretenden la dignidad de las personas, tomando las riendas de sus propias vidas. Así que aquí lo dejo.



viernes, 25 de octubre de 2013

BEATUS ILLE


A Holy Trinity

Hacía tiempo que no sabía de Mateo. El otro día me lo encontré y lo noté circunspecto, incluso triste. Me dijo que sí, y que era a causa de que alguien a quien amaba mucho había llorado amargamente porque el papa, el jefe del Vaticano, le había decepcionado. Es decir, esa persona que lloraba se había hecho ilusiones con las cosas que había ido diciendo este hombre desde que tomó posesión de su trono, y sintió en algún momento que había sido una estafa. O un fraude, una mentira.

¿Por qué, o cuándo, en concreto? Eso lo pregunté yo. Y él me pidió que no nombrara la persona de quien hablara, pues sabe que cuento lo suyo y lo mío, y me lo dijo. Es alguien que siempre ha sido cristiano, creyente y practicante aunque crítico, que jamás votó más a la derecha del PSOE, que siempre confió en el diálogo porque confiaba en las personas y, ahora, hasta en el jefe de la Curia Romana y sus dicasterios. Pues bien, cuando le oyó aplaudir la pantomima que se montaron en Tarragona hace unos días para beatificar, es decir, homenajear en resumen, a un grupo "exclusivo" de 522 asesinados –o sea, excluyendo de sus admiraciones a los demás-, se le vino el chambao abajo, porque esa persona sabe de casos, le son muy cercanos, que fueron defenestrados por la rebelión, por el golpe de estado del año 36; que fueron perseguidos por la represión posterior y humillados por los capitostes y no tan capitostes del club, la iglesia que encabeza este señor, y a pesar de todo siguieron siendo cristianos y acudiendo a los oficios, al teatro que representan periódicamente en sus, casi siempre, opulentos templos. Lloraba por esos a los que se les roba la dignidad, a los que se humilló y sigue humillando con el pretendido olvido histórico, extendido o ampliado en ese acto mencionado al elevar a estos “sus mártires” sobre los demás hombres.

Siempre me deja pensativo este Mateo. Cuando volví a mi casa, me quedé mirando a mi mujer, porque me acordaba de que su padre, con apenas cinco años, se quedó sin el suyo pues que lo habían asesinado los dementes aquellos que iban con camisas azules, en agosto de 1936, porque estaba afiliado a UGT y al PSOE, sólo por eso. Los demás “requisitos oficiales”, como ser buena y honrada persona, ayudar a sus semejantes y acudir a misa, tanto él como su mujer, los abuelos de Mariajosé, los cumplían. Y otros muchos más en el terreno de la convivencia pacífica y en libertad e igualdad. Pero de verdad, de corazón, que es sabido en su pueblo, en Sádaba. Y, además, eran creyentes, como las personas de las que me ha hablado Mateo, cumplían los preceptos de la Santamadriglesia porque honradamente creían que había dios y que, además, era el que decía cómo habían de hacerse las cosas en el club. Ellos, los facinerosos que lo mataron –su mujer le sobrevivió apenas un año y pico más-, ni piedad ni caridad ni honradez… ni bondad tenían o manifestaban. Así que, sin ni siquiera saber dónde está el cadáver del padre, se crió mi suegro -que se llamaba como el papa ha decidido llamarse-, el pequeño de cuatro hermanos, saliendo adelante y no precisamente gracias a la merced ni a la humanidad del selecto club que ahora homenajea a los que considera suyos. Y recuerdo que mi suegra, a pesar de todo, a pesar de lo sufrido por ella y su marido, y de tampoco votar jamás más a la derecha del PSOE, no dejó de ir a misa ningún domingo ni fiesta de guardar.

Antes he dicho una palabra muy malagueña, chambao. Ahora digo una aragonesa, que también me ha surgido sin invocarla, por pura lógica o espontáneamente: paco. En aragonés, paco significa umbría, y la acepción que me ha venido inopinadamente es la de ladera sombría de una montaña. Que también es eso paco. El papa Paco, a la persona que impresionó a Mateo con su llanto, le ha demostrado, desde lo de Tarragona, ese lado suyo, esa ladera, la umbría. Ahora, quizá, podría hacer panegíricos y beatificar a Videla y sus otros paisanos. Y aún me viene a la cabeza que la Iglesia Católica parece que tuvo que ver con ETA, no sé si la facción de los jesuitas, cuadrillica a la que creo es afín el papa Paco, la de los benedictinos o cuál. ¿Para cuándo beatificar, ya puestos, a todos ellos, papa Paco?



martes, 8 de octubre de 2013

¿ES APODÍCTICA ESTA INTERPRETACIÓN? "CHI LO SA!"



El caso es que las del PP no son todas feas, pero malassss... mucho
(ved la del medallón, qué cara de asco envidioso pone a la juez)

     Muchas veces me desvencijo. O me desbarato y desarbolo cuando escribo las ocurrencias cavilatorias (otra palabra nueva, mira por dónde), porque, por ser en no pocas ocasiones complejas de explicar, me salen de considerable magnitud, así que, sin ser mi pretensión, más de un osado que acabe por decidir leerlas, también acaba destartalado y en no pequeño grado.

     Así pues, y por descontado con despacio, en esta ocasión no daré acomodo al enrevesamiento ni seré abigarrado exponiendo lo que, me consta, hay quienes califican como mis devaneos.

     Hay en Sevilla una mujer que es juez y se llama Mercedes Alaya. De ella tengo yo pensado, y no desde hace poco, que algo de amargura arrastra, será por sus formas de desenvolverse, ante las cámaras con ese rictus que parece tanto de desgana como protervo, y en el desempeño de su labor con aparente sevicia. Ignoro, claro es, si acierto. Y, de ser atinada mi impresión o, quizás, intuición, cuál pudiera ser el motivo, la causa, de esa tristeza, vocablo que uso ahora por si la cosa no llega a, como antes he dicho, amargura.

     Tampoco digo que haya que indagar, no sé, algún desengaño amoroso o de otro jaez, como pudiera ser que, manejándose con esa especie de odio-venganza, lo hiciera por alguna carencia o, aún peor, desposesión antigua, que eso igual es a lo que se llama prevaricar, por cierto. Pero ya está, simplemente es otro de mis escurrimientos. No hay que dar más vueltas al asunto. Eso sí, creo que le sería de mucha conveniencia “hacérselo mirar”, como dicen muchos catalanes, que es una expresión que me produce cierto gusto. Y regocijo, cuando se usa en el momento idóneo.

     Por cierto, no voy a hablar de ese tema, me refiero al de la pretensión de Cataluña de dejar de depender de España (no sé si es así la cosa, puede que me confunda). No. Para que veáis.

viernes, 23 de agosto de 2013

REFLEXIÓN ASFÁLTICA VERANIEGA

         

Entradica del Pablo Serrano de Zaragoza


Me gusta a mí el tranvía de Zaragoza.

Lo uso con alguna frecuencia. Me gusta disfrutarlo, así que, mientras en el metro de Madrid llevo en ocasiones algo que leo, en el tranvía de Zaragoza no. No quiero porque el recorrido mayor que suelo hacer es de unas 11 o 12 paradas –desde Parque Goya hasta la Gran Vía- y es muy entretenido mirar. Me encanta ver Zaragoza y ver desenvolverse a los indígenas, tanto los de fuera como los que viajan conmigo. De modo que suelo estar siempre alikindoi; ni siquiera por el periódico desperdicio la oportunidad.

Ayer observé que, a mi alrededor, la mayor parte del personal estaba ocupado con sus móviles. Me refiero a aquellos que estaban solos. Uno de mis entretenimientos siempre ha sido contar. Cuento cosas que veo, no sé, baldosas, pisos, etc. Y me dio, pues me pareció muy llamativo, por contar las personas que estaban absortas con ese aparatejo, no sé si refugiándose en él, parapetándose en él, o qué. Pues bien, descontadas dos parejas, una de ellas con crío incorporado –era una pareja de tres, pues-, es decir, descontadas cinco personas, íbamos solos –solitarios- en el trozo de un vagón que yo más o menos podía abarcar y que circunscribí, para poder contar, a “entre dos puertas”, 12 indígenas. Y de esos 12, nueve -¡nueve, sí!- iban concentrados en sus móviles, algunos oyendo música, sospecho, pues estaban conectados con un cable sus orejas y el aparato en cuestión; otros pasaban los dedos por la pantalla, e, incluso dos, usándolo para lo que prístinamente parecía estar concebido, o sea, para hablar con alguien ausente (tele-fono).

(Esto que cuento llamó mi atención, me hizo gracia y, pues sé que hay detractores acérrimos de esta costumbre, pensé en escribirlo aquí, en el blog. No sé si suscitaré que alguien haya que entre a opinar al respecto. No lo creo, parece que no es práctica habitual.)

No soy proclive a denostar lo que hacen mis semejantes, salvo que hagan algo mal, algo que sea o esté, y de manera palmaria e irrefutable, mal. Lo digo porque las personas que no tenían a mano alguien conocido con quien hablar, como las cinco que formaban parte de las dos parejas que he desechado para mi estudio antropológico sociológico tranviario, pudiera ser que estuvieran estableciendo o consolidando, al menos en su mayoría –si “chateaban” por el “WhatsApp” o el “Line”, por ejemplo, o hablando de manera convencional-, comunicaciones o vínculos, al contrario de lo que muchos otros hablan al respecto, diciendo que con estos usos y costumbres lo que se instaura con facilidad es la incomunicación. Puede que, mientras se desplazaban, unos escucharan música tipo Heavy Metal o de Eric Satie, o una clase de bioquímica, el ciclo de Krebs por ejemplo. Puede que no tengan la curiosidad que tengo yo y, a lo mejor, los otros dos indígenas que, solos, tampoco manejaban algo que les aislara del entorno. O que sean muy tímidos o “lo siguiente”, ultratímidos, de manera que les es de utilidad ese escudo que se ponen para salvaguardarse del resto del mundo que podría agredirles, que es, al fin y al cabo, el mundo más próximo. En fin, que me resultó curioso y aquí hago crónica de eso que ayer observé: ¿que está bien o mal esto de usar los “Smartphones” en lugar de mirar a la calle o alrededor? No me atrevo a decir ni sí ni no.

Ahora bien, en caso, concreto y distinto del que describo, de que, inmersos en un grupo afín, hubiera quienes, sin cesar, estuvieran atentos sólo al artilugio de marras, absortos y abducidos por él, sí. En ese caso dejo de dudar, para afirmar que no me gusta que así sea.

miércoles, 10 de julio de 2013

(MÁS) COSAS DEL CINE



“No saldrá vivo”. Me dejó pensando en ella esa frase cuando la oí en un avance, o antecedente resumido, de una película de Quentin Tarantino, Django Desencadenado. Un avance resumido que se llama tráiler. Supongo que vendrá a querer decir eso, el extranjerismo que acabo de decir: avance resumido. Y fragmentario, por cierto.

Sea como sea, cuando la voz que, en castellano, dice lo que dice ese gran actor DiCaprio en su lengua, dejé de oír, de seguir oyendo, y sólo me sonaba en la cabeza la frase del principio, “no saldrá vivo”. Me decía si realmente en castellano no se podría expresar de otro modo, si no con más sentido, sí con más autenticidad. Porque, me repetía, salir es algo que entraña acción y voluntad, o sea, adredeidad, algo que es imposible si no se está vivo. Por tanto, cambiando un poco para que se me entienda por dónde voy, si dijéramos que “no saldrá muerto” nos damos cuenta de que eso sí es evidente. Y lógico. Y, si ahora quitáramos la partícula negativa, nos daríamos cuenta de que no es verosímil, plausible, posible: “saldrá muerto”... podrán sacarlo, pero salir, per se, es imposible. Por tanto, la incongruencia de la construcción de las tres primeras palabras de este escrito, así dispuestas, creo que es flagrante, palmaria o evidente. Que está servida, la incongruencia digo.

No es que me ponga en contra de incluir terminología extranjera en nuestro modo de comunicarnos. No me hace gracia, por demás, que se haga si no es preciso, o sea, si los términos a incluir sustituyen, que no mejoran, complementan o completan, a los que tenemos. O, lo que es lo mismo, no me importa incorporar términos de cualquier lengua si no los hay entre los que tenemos, si no los hay en la que tenemos. Así es como se van haciendo, de hecho o facto, las lenguas todas. Pero, si los hay, no veo la necesidad de incrustar terminología extranjera, o sea, extraña. Lo digo, como se ve por lo dicho, refiriéndome a vocablos y a frases, giros o modismos de cualquier jaez.

Así pues, y volviendo a aquello por lo que he empezado, para dar a entender lo que se pretende en esta lengua nuestra creo que hay otras maneras que nos son más naturales, que son acordes, que van de la mano de la lógica del castellano. Ya digo, insisto en ello, que no pretendo decir que esté mal dicho, o suene mal, en inglés, pues supongo que, traducido, así será la natural manera de expresarlo.

Empezando por explicar lo que, creo, se pretende decir, acabaré diciendo las maneras que se me han ido ocurriendo en cuanto la frase de marras me ha sacudido las entendederas. Creo yo que el personaje encarnado por Leonardo pretende dar a saber al interlocutor al que se dirige que alguien morirá. En el interior de algún sitio. Es decir, puede que entre vivo, o ya esté en ese lugar. Pero, dentro, se le acabará ese estado, la vida. También, quizá por el tono, por la prosodia –y recuerdo una vez más que sólo fue un avance sintético o resumido y fragmentario- me es dado colegir que el ejecutor iba a ser él, si no lo había sido ya, o sea, el truncador de la vida del que “no saldrá vivo”.

No sé si me dejo algo que explique la situación, o que la pueda explicar. Ni siquiera si es real, dado que no he visto la película e, incluso, ignoro el argumento. Pero puede servir, por ahora, para seguir con mis cosas.

Para que el muerto –el cadáver del que vivía, o aún viva, pero sin futuro a largo o, ni tan siquiera, a medio plazo- cambie de lugar, es decir, deje de estar dentro, habrá de sacarlo alguien, como digo en algún lugar antes, dado que, al estar muerto, no puede salir por sí mismo, está inane y no hay posibilidades de que ese estatus se vea modificado. Ahora bien, muy cinematográfico, o siquiera contundente, no me parece que quedara decir, para cambiar la frase lapidaria con la que empiezo el comentario, por ejemplo: “Tendrás que sacar el cadáver de John”, “Jimi (o Jimmy) sacará el cadáver de John, porque solo no puede salir, pues lo voy a matar –o ha fallecido, el pobre- y, claro, dentro acabará oliendo mucho y mal, compréndeme, Joe”.

Veamos, pues, sin sorna, cómo podría quedar la frase, la comunicación que se pretende, o que pretende el bueno de Leonardo DiCaprio, para que pueda ser suficiente y, además, cinematográfica, es decir, tirando o tendente a lo más chulesca que se pueda. Si se quiere informar a alguien de que John pudiera salvarse si Joe obra de distinta forma de la que parece que intenta, podría decirse: “Si te vas a la mierda sin molestarme, John podrá seguir con su trabajo de vendedor a domicilio de máquinas de coser por ahora, porque yo no seré quien lo mate. O sea que, si no te vas a la mierda ahora mismo, Joe, que parece que hay que explicártelo todo, sucederá lo contrario: mataré a John. Tú eliges.” Si, en cambio, no se dirige a Joe de tú –cosa imposible en inglés, según tengo entendido, pues parece que no existe eso de tutear, dado que no existe el usted- y la amenaza va para él, la frase es más sencilla y contundente: “Caballero, si no se va a la mierda, lo mataré dentro y alguien sacará su maldito cadáver, para que no me deje el pestazo a putrefacción en el interior de mi palacio, de manera que cesarán sus posibilidades de seguir molestándome tanto dentro como fuera de la casa.” Hay muchas posibilidades, tantas como se prefieran, más o menos contundentes y chulescas; como si, por ejemplo, decimos que la señora de Joe es la que morirá dentro (entonces, la frase mala habría sido “no saldrá viva” o “con vida”): “Sindy, tu señora, ha muerto en el establo, así que alguien tendrá que sacar su bonito cadáver, que me va a asustar a Lucero, mi caballo de carreras Pura Sangre.” Puede ser porque la haya matado Leonardo, que es muy capaz él, o algún otro, que con Tarantino no se sabe y cualquier cosa cabe. En todo caso, quien haya traducido esa frase al castellano, para mí ha estropeado la película. Aunque se pueda soportar, que ya lo supongo, la ha estropeado, ha bajado la nota calificatoria: hay tanto profesional de bajo calado, al menos en los últimos tiempos… 

martes, 25 de junio de 2013

(ALGUNAS) COSAS DEL CINE



Anoche vi en la tele una película que me gustó: “El asesino dentro del círculo”. No voy a entrar a explicar por qué, salvo que observé un muy buen trabajo en todos los órdenes del arte de la cinematografía, porque no es por eso por lo que me han entrado las ganas de hablar acerca de esa sesión; ni a desmenuzar su argumento, por otra parte, fácil de conseguir pues habla de hechos reales, por lo mismo de antes, es decir, porque no es por eso por lo que quiero escribir.

Es por algo que no es la primera vez que observo en diversos momentos y lugares y que, no por repetido, me parece justificable. Aludo a la seriedad. Sí, a la seriedad, y me explico. El psicólogo forense, personaje encarnado por el gran actor Carlos Hipólito, cuando se pone a hablar acerca de cómo se han cometido algunos de los crímenes, dice que “de forma manual o antebranquial”. Y, claro, eso chirría. Para que todos entiendan qué quiero decir, explico que lo relativo al antebrazo es llamado “antebraquial”, pues braquial alude a brazo. Sin embargo, la palabra, pronunciada magistralmente por el mencionado actor, alude a algo que esté situado delante de las branquias, parte que no corresponde a lugar alguno de la anatomía humana. Y me molestó más, supongo, por cuanto me había parecido hasta entonces que la factura de la obra había sido, entre otras cosas, impecable, seria, rigurosa. Y me extraña tanto ese desliz, que se me ocurre decirlo aquí, aunque no sea un sitio que visite mucho personal.

Lo más probable es que no se le dé mucha importancia al fallo, de hecho, aunque seguro que no soy el primero que lo vio y dice, ahí sigue –seguramente sea difícil de subsanar- y la película es, según he visto, de hace ya tres años.

No obstante, quiero repetir, y aun recalcar, que, a pesar de ello, a pesar de este asunto, me gustó.



martes, 21 de mayo de 2013

FERIA DEL LIBRO DE TAUSTE 2013 (y II)


 Hubo mucha gente atenta, pero poca como ellas

El colofón lo pusimos con un último apartado que no era otra cosa distinta, no era otra cosa más; en realidad lo veíamos como un compendio de lo expuesto hasta entonces. Y arrancaba –y seguía después- como sigue:

Parece definitivamente demostrado que el hombre aprecia, en primer lugar, su existencia. También parece que está demostrado que, siendo consciente de su finitud, es decir, de que esa existencia que tanto valora no es eterna, y de que nada puede hacer para remediarlo, a lo más que puede aspirar, la única manera que tiene de perpetuarse –digámoslo entre comillas- es a tratar de preservar la supervivencia de la especie, de su especie.

Una forma de realizarlo es procreando, teniendo hijos. Así se asegura de la transmisión de sus genes. Pero también ha tenido presente, ancestralmente por un lado, es decir, desde siempre; y universalmente por otro, o sea, lo han hecho todas las culturas, que la forma de supervivencia universal, la trascendencia, es la transmisión del conocimiento. Del propio y del de los demás. De hecho, aún hoy hay lugares en los que la manera de transmitir ese conocimiento es la oral.

Y cuando se pudo plasmar el saber en algún tipo de soporte más duradero que las propias palabras y los propios recuerdos y las propias vidas, cuando nacieron los libros, en sus formas diversas, nacieron las bibliotecas.

El hombre, ya lo hemos dicho antes, pretende trascender a su propia existencia, así que ha puesto afán en hacer llegar su conocimiento, su memoria, y lo ha hecho de las maneras que su ingenio le han proporcionado.

Hemos dado un paseo por algunos ejemplos de bibliotecas que nos pueden proporcionar muchos placeres por su presencia de exquisita estética, sus formas artísticas en las concepciones arquitectónicas, escultóricas, etc. Pero lo importante son los libros y su lectura sólo precisa de voluntad, y el hombre se ha esmerado en hacer llegar la cultura que atesoran los libros a todos los lugares, a todos los lectores. Una forma ha sido lo que hemos dado en llamar Bibliotecas Móviles.

Se ve el empeño que el ser humano, a pesar de otros, ha puesto por transmitir, como esa mañana había dicho el pregonero de la Feria, José Luis Corral, la cultura a sus congéneres, a pesar de cualquier inconveniente y haciéndolo de la manera más atractiva e ingeniosa.


Aparecían imágenes de los llamados bibliobuses; de motocarros con libros a cuestas; de burros, tirando de carros-biblioteca o acarreando, directamente en sus lomos, unas alforjas diseñadas ad hoc, repletas de libros. Y después, en la imagen que figura sobre este párrafo, se hace hincapié en que es un tanque, aunque sólo se intuya por el cañón, que no sólo está pletórico de libros, sino que, además, muestra una leyenda en un costado que dice: ARMA DE CONSTRUCCIÓN MASIVA.

Hay quien va diciendo por ahí: “No es la biblioteca un mero almacén de libros sino aquel remanso donde se custodia con celo y con mimo todo el saber humano”. Como es una opinión nuestra, la referimos y ponemos aquí, sin más.

Y acabamos la cosa con la foto que vemos debajo, esa viñeta que creó el genial QUINO, en la que Felipe dice a Mafalda la evidencia que ni transcribo.


sábado, 18 de mayo de 2013

FERIA DEL LIBRO DE TAUSTE 2013 (I)




Una de las presentaciones de libros

 Aquí, en Tauste, empezamos la primavera con rasmia: por lo general, se inaugura con la Semana Santa. Luego suelen venir las fiestas; después, el día 1 de mayo, celebramos la Feria del Libro y, finalmente, el día 8, San Miguel. Por así decirlo, nuestro inicio de la primavera es jacarandoso.

Voy a lo que voy, a la Feria del Libro. Pero, para no agotar al personal, voy a dividir esta especie de crónica en dos partes. Es fácil deducir que ésta es la primera, claro.

El pregonero fue José Luis Corral Lafuente, que es el presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores. Ya se ha comentado acerca de su discurso en otros lugares, así que sigo yendo al grano que voy. Quise decirle en vivo algunas cosas, por esa cualidad del cargo de la mencionada Asociación, pero me lo impidieron mis múltiples actividades a lo largo del día y lo muy solicitado que estuvo él. Al no poder hacerlo de viva voz, lo diré aquí, en mi blog, que espero que lea. Ambas dicen decepción, como título: me ha decepcionado que no se haya hecho una mera reseña en la página web de su Asociación al Concurso de Cuentos Valentina Ventura, en el que, sin embargo, quienes lo organizan, ponen en lugar destacado que esa Asociación que él preside colabora como jurado. Espero que no sea por creerse superiores en algún grado, o por algún motivo, quienes pertenecen a dicha Asociación, respecto a los lugareños taustanos que convocan dicho certamen de cuentos. La otra cosa que me decepcionó fue ver, en su web, “Asociación” sin tilde en esa oxítona palabra. Espero que subsanen dicho error. Yo, ni citando oso ponerla como está, hoy, 18 de mayo, en la red expuesta.

 Aspecto tempranero de una zona de la feria

Y, fundamentalmente, esta entrada la hago para reseñar algo que apenas se ha mencionado en algunas de las crónicas y que no quiero que se quede arrumbado. Es un asunto en el que colaboró bastante personal y varios y variopintos colectivos. Me refiero a un acto en el que se pretendió rendir homenaje a las bibliotecas y en el que colaboraron ADISLAF Tauste –Asociación de disminuidos psíquicos Las Fuentes-, alumnos del IES Río Arba, alumnado de la Casa de Cultura de Tauste (Taller de Lectura y Español para Extranjeros) y diversos Voluntarios Culturales. La intención era mostrar un trabajo, bastante completito, a base de una presentación con diapositivas, que acompañaran a un texto, con música de fondo. Se pergeñó y exhibió como mejor se pudo.

La cosa se basó en hacer un recorrido, dando definiciones e historia de las bibliotecas, incidiendo en aquellas que han sido emblemáticas, como las de Asiria, Alejandría, Grecia y Roma, las medievales. Finalmente, se centró, por diversos motivos, en las Bibliotecas de Nueva York; en la de Sarajevo, de la que habló Yasminka -una chica Bosnia- y gracias a quien pudimos recordar la torpeza del humano, porque los serbios la destruyeron sin justificación estratégica o necesidad de algún tipo; la de Noruega –leída por Ingum, paisana de allí-, de la que nos sorprendió saber que se hubo horadado una montaña al lado mismo del Círculo Polar Ártico para poder preservar en condiciones óptimas de conservación los originales del Depósito Legal; la de Rumanía, de la que nos habló Adriana, rumana ella, merced a cuya información averiguamos que la construcción de la nueva biblioteca nacional rumana fue paralizada a la caída de Ceaucescu; la de Marruecos, que nos fue introducida por Ikran, marroquí de Nador, quien nos dio a conocer algo acerca de Chukri o Mernissi, dos escritores de aquella tierra cuyas obras son dignas de encomio; la Biblioteca Nacional de España; la Biblioteca de Tauste, de cuya inauguración tuvimos ocasión de informarnos con el deleite que nos proporcionó la lectura de una crónica escrita con esmero y encanto en 1873.

 Para la reivindicación también hubo lugar

Finalmente, el a modo de remate, aparecerá después, en la segunda entrega, que no tardará en salir, y así se da respiro al lector.

lunes, 25 de febrero de 2013

MESACHES


     
Voy a hacer una reseña, voy a contar algo que pasó el día 22 de febrero, el viernes pasado, en la Casa de la Cámara de aquí, de mi pueblo. De Tauste. No sé si a esto se le va a poder llamar crónica. La crónica de la presentación del último libro de Chusé Inazio Nabarro. Se titula Mesaches.

En realidad esto es pensar en voz alta, pues es como mi altavoz esto, el blog.

El acontecimiento es algo siempre esperado. Y me fa goyo cada vez que tengo la oportunidad de leer algo de Chusé Inazio. Me entusiasmo en cuanto me entero de que ha publicado algo -de éste ya tuve noticia cuando lo estaba gestando, y me habló de que iba a presentarlo al “VII Premio de nobela curta Ziudá de Balbastro”, que ganó-. Ha ganado tantos premios el cuarto de ese mismo certamen también lo ganó. Se titula, la obra con la que lo hizo, “Reloch de pocha”. Y tiene ediciones en ruso y en castellano.

En esa presentación, hecha por Pilar Fresco, que es la directora de la Casa de Cultura, y ducha en esas tareas como ella sola; por Chusé Mª  G. Aragüés, editor del libro presentado, de la editorial Gara d’Edizions y presidente de AESTRELA (Asociación d’Estudios y Treballos d’a Luenga Aragonesa) y por el propio autor, disfruté. En esta ocasión se estaba a gustico y estábamos cerca unos de otros. Se le entendió perfectamente, sin micro incluso. Habló quedo, pausado. Con despacio y sin desmayo. Nos contó lo que quiso y nos lo contó bien.

Aún hubo, después de hablar él, preguntas y comentarios que se hubieron suscitado en la charla. Y que con gusto y con agrado nos aclaró. Dijo, entre otras cosas, cuando acababa de contestar a alguien, y para rematar esa concreta intervención, algo así como que ese libro era más lingüístico que literario y lo era porque así lo había querido, por reivindicar el aragonés. Sin leerlo y sin embargo, ya empiezo a contradecirle: él es verdad que reivindica esa lengua -ixa luenga minorenca-, desde hace ni se sabe. Es verdad. Que es lingüista de profesión y de devoción. Pero también es un literato, un poeta y un narrador, de una categoría alta, de mucho nivel.

Así pues, aunque no es tiempo lo que me sobra en este inte, ya he empezado a leerme el MESACHES y espero que no tarde mucho en escribirle diciéndole algo, cuando lo acabe, como le adelanté que haría. 

martes, 12 de febrero de 2013

MI ESPÍRITU, EL 12 DE FEBRERO


Creo yo que la pobreza es injusta. Que es injusto que haya pobres; y no digamos de esos pobres que no tienen qué comer, de los que se mueren de hambre, vaya. Hace muy pocos días leí que el merdellón e imbécil Iñaki Urdangarín decía, si pagaba la fianza impuesta, por ladrón digamos, que se iba a ver en una tesitura o situación de “empobrecimiento injusto”. ¡Qué atontao e indecente! Ya digo que concibo que toda, cualquier pobreza, es un sinónimo de injusticia. Pero que este mierda diga que se va a empobrecer me pone de los nervios y me veo abocado a tricotar –me relaja a mí eso, no lo había dicho-.

De esto hace unos días, pocos. Ayer, día 11, la podredumbre descubierta ya le va llegando a Arturo Fernández, uno que farda de ser el más honrado del mundo mundial y concursa para proporcionar los servicios en organismos públicos. O sea, que se vaya sabiendo, los de la trama Gürtel, Bárcenas, Correa, Sepúlveda y Ana Mato… Díaz Ferrán, el mencionado Arturo Fernández, Ignacio González con su vivienda en Marbella, Urdangarín el besugo, y, a qué seguir, un etcétera inmenso y concurridísimo. Todo esto, o todos éstos, mejor dicho, tienen un común denominador, que es lo que hoy llamamos dinero negro, o B, o caja B. ¿Esto no es, en fin, Fraude Fiscal, del que se hablaba no hace mucho y que, Gaspar Llamazares entre otros, denunció que era el real mal de la economía de nuestro país, el causante de la crisis, incluso la crisis misma? Tampoco hace tanto que yo, basándome en esos datos, propugnaba que se acrecentara la nómina de funcionarios, de inspectores que controlaran ese asunto, el del fraude fiscal. Ahora Brey, el “preshi”, por lo visto, a los inspectores de policía que investigaron las cuentas de Bárcenas los ha destituido. Hay que decir, ante todo esto –y, por supuesto, ante lo que es más, que es lo que aún está escondido- que qué mierda, que porquería de mundo.

Sin embargo, siendo todo ello abominable, aún me fastidia más ir oyendo a algunos de los sufrientes de tales desmanes que ellos también quieren esos sobres… o sea, que reprueban a los delincuentes a la vez que los envidian. Eso, eso me parece lo peor, porque significa que esto no tiene fin, si todos queremos lo malo, si sólo denostamos por no poder hacerlo. Espero que seamos mayoría los que preferimos que todos tengamos lo suficiente, y no ansias por poseer con desmesura, aun a costa de que el personal se muera por no tener ni lo imprescindible.


He ahí a los dos Migueles. Posaban para mí,
pero fui incapaz de sacar una foto mejor que
ésta, que es la que publicó El Patiaz en Facebook,
así pues, reconozco vuestra autoría.

Di que no acabó el día mal: nombraron Socio de Honor los de “El Patiaz” a Miguel Salas Lagranja. Eso fue muy agradable y emotivo. Y ahí se ven ambos dos “Gatos”. Fue emotivo aquello, me encanta a mí ese hombre. Y fue emotivo ver a Mr. RoscowRooms, el ocurrente maestro del escepticismo y de la irreverencia, del cinismo y hasta de la desvergüenza, el duro y descarado insolente, emocionarse porque justamente se homenajeaba a su padre. Fue precioso verlo fardar, presumir de padre. Que no es que no lo haya hecho, tácita o explícitamente, en declaraciones escritas en alguna que otra ocasión, pero ayer era para verlo, era para verlos a los dos. Menos mal que se me arregló el día.

jueves, 20 de diciembre de 2012

ESPERO NO WERT RELIGIÓN ALGUNA EN LA ESCUELA DE TODOS




En lo que a lo confesional respecta, en ese preciso –o no- capítulo, las convicciones de cada cual, sus creencias, incluso la ideología, no creo que sea la escuela el lugar idóneo para propagarlas. Yo no fiaría en que mis creencias fueran impartidas a mis herederos en lugar tan público y por gentes de quienes desconozco su grado de preparación, similitud, concordancia, sinceridad, honestidad y, en fin, habilidades y facultades que creo han de tener sin duda comunidad o, incluso comunión, con mi propia intencionalidad.

La cosa educacional es social, ambiental y, como hoy se viene usando, "multidisciplinar", es decir, que todos nos vamos haciendo por lo que nos viene de muchos campos. Todas esas informaciones las procesa el individuo en su interior, en su “casa”, eso es lo ecológico –no olvidemos que “ecos” es una palabra que procede del griego y que significa hogar- Así pues, se ha de empezar por el hogar, en todos los sentidos. Y sobre todo. Y fiar en la escuela para este menester, para algo que parece tratarse, amén de la fe, supuestamente según dicen, de la cosa de los principios, y de modo exclusivo, me hace pensar que es de irresponsables; que, quien lo hace, hace dejación de sus tareas, vamos.

La religión –la que sea- impartida en la escuela interfiere de manera distractora con los aprendizajes diversos que me parecen propias misiones de ese lugar. De los principios, universales por supuesto, de convivencia, por ejemplo. Si evoco mi desarrollo escolar, recordándolo, no me viene a la cabeza ninguno de mis coetáneos y condiscípulos que no hiciera mofa de aquella asignatura y que no se aburriera con ella. Así pues, quienes quieran que sus hijos sean seguidores de su credo, me parece que así no aciertan. Y, si lo que quieren es hacer proselitismo, aún creo que yerran más.

Ahora bien, si lo que quieren, chulescamente, es manifestar esa chulería, lo hecho es dar en el clavo. Claro, en ese caso, el ministro es la prueba irrefutable de que dos títulos universitarios no eximen de ser imbécil. Pero imbécil perdido.

Y el remate de mis asertos lo doy diciendo a los hijos de estos padres que quiero que sepan que éstos –sus padres- no se han preocupado, realmente, de la salud de sus almas –de las de ellos, de las de los hijos de esos padres-, sino de hacer ver su poderío “gonadal” –y esto en el caso varonil, que es, al fin, el que tiene la influencia, el poder, en la cuadrilla eclesial católica, que es de la que hablamos-, imponiendo que la religión –ésa- esté en las aulas.

(Puede observarse la imbecilidad a la que antes he aludido leyendo el enlace pinchando en la palabra imbécil)

miércoles, 17 de octubre de 2012

RUDRAKSHA


Amanece en el Ganges (en Benarés -o Varanasi-)

Bueno, ya estoy de vuelta de mi primer viaje de envergadura. He estado en India durante unos veinte días. En la India del Norte, que es preciso puntualizar eso, bien sabrá por qué quien lo conozca y quien quiera averiguarlo por Internet, por ejemplo.

Me ha resultado impresionante aquello. Aquellas gentes. No ha sido fácil ver malos gestos, malos rollos y no ha sido difícil ver dispares individuos con distintas inquietudes, intereses, intenciones… por palmo cuadrado, que es que allí, en India, la unidad de superficie, cuando se trata de medir densidad poblacional, es ésa, el palmo cuadrado.

Como es bien evidente, no aspiro a mostrar absolutos entendimiento y comprensión de la personalidad del individuo tipo de la India. Sólo pretendo dar a entender cómo interpreté aquello yo, cómo me afectó o cómo procesé lo que iba viendo.

Desde que llegué, todo fue un impacto continuo, un raudal de sensaciones, todas de gran calado, de mucha dimensión emocional, y todas seguidas, sin solución de continuidad. En medio de la vorágine cotidiana, se observa, uniforme, el sosiego, la tolerancia, la calma. Como manto común. Y un abigarrado conjunto de colores, como una eufonía colorista, un sinfín de todo. Cualquier sentido, los sentidos todos, son afectados y sufren una composición que subyuga, que se te lleva: miras, ves, hueles, oyes, tocas y gustas todo, y todo es nuevo y es viejo. Todo junto.

India te toca, te llega… y en seguida te atraviesa, te conmueve, se te cuela hasta todo lo hondo. Y te duele. Dolido te deja. Y dolorido. Todas las personas que he visto son las más amables y cordiales que jamás había conocido. Y generosas.

La mirada de esta gente es a los ojos. Es directa, ingenua y sincera. Y profunda, como observó Paquita, una de las compañeras de viaje.

No puedo, no es éste el lugar, explayarme ni concretar más. Y seguir dando a entender mis interioridades sólo serviría para repetir, aparentemente, cosas, lo que no resultaría sino tedioso.

Todo lo dicho vale para todo el recorrido que hicimos, que ha sido de más de 3.500 kms. Es imposible saber, o siquiera imaginar, cuántas personas, y de cuántas castas, clases sociales, religiones, sectas y cualquier otra clasificación grupal humana que se nos ocurra hacer, habré visto. Y, vuelvo a decirlo, todas, siendo evidentemente distintas en lo individual, se parecen en lo dicho, en eso que me ha conmovido de tal manera. Vuelvo aquí y me encuentro con tres, escrupulosamente tontos, que hablan de “españolizar”, de “catalanizar” y de que los huelguistas son de batasuna… y piensas, sin ánimo alguno de pretender mantener unido todo este personal que, ya hace siglos, se llama España –y no fue creado ni conformado por un decreto de anteayer, ni Cataluña, como parte del Reino de Aragón, fue ajena a su prístina formación, precisamente-, ni tampoco de disgregarlo, piensas, digo, si esos escrupulosos tontos no tendrán ganas de enfrentar, provocando a mansalva, o de ganar la poltrona que otorgan las elecciones -pues lo tenía crudo el Arturito, de no haber tocado la fibra nacionalista de uno y otro signo-. ¿Tan distintos y tan distontos somos, o nos hacen ver que somos, que nos es imposible vivir tres cuartos de hora sin discutir pretendiendo, no ya convencer, sino sólo ganar la disputa? Resulta tan aburrido, superficial y embustero todo esto, que ahora es cuando siento náuseas, no en la India.

Por cierto.

jueves, 30 de agosto de 2012

MIS CORRIDAS DE AGOSTO


Cavilando ante el panizo

El lunes pasado, por fin, tras quién sabe cuánto, volví a correr con Mateo. Me hube lesionado y, después de tanto tiempo, tiempo en el que él ha seguido entrenando y mejorando mucho, no se le ocurre otra cosa que “denostar mi folganza” por no escribir desde mayo. Me sentó mal. Puede que porque tenía razón, pero yo me defendí arguyendo que no se me ocurrían más que cosas que salían en todos los medios, feas o poco agradables y muy repetidas, así que yo sólo hubiera conseguido abundar, aburrir… y, quizás, amargar a quien quisiera u osara leer.

No obstante, le dije –y porque creo, insisto, que tenía razón y he decidido que vuelvo a escribir y ya está-, ya que te atreves a vilipendiarme, escribiré de lo que hablemos durante el recorrido por los caminos sin sol –por el humo que se interponía, proveniente del Moncayo- de Tauste, así que gasta cuidado.

Habló de Amparo Baró, que ha recibido un premio como actriz en Mérida, y yo recordé cuando estuve allí, hace dos años, viendo la representación de Lisístrata. Le dije acerca de mi indignación de las farsas vitales: los Borbones y su cohorte, que están todo el día representando sus pamemas, con buenos sueldos, y sin preguntar a nadie si queremos que sigan con sus monsergas. Que dan un pésame: “… manifestamos nuestro más hondo pesar…”, que dan un premio: “… queremos hacer llegar la más grande de las alegrías…” Joder, estas gentes han de ser los más en todo. Pero no se les ocurre irse lo más lejos que se pueda. A tomar pol culo o no, que me da igual, pero irse y lejos parece lo propio. Me dan vergüenza cuando los veo, a ellos y a los que se inmiscuyen en la pantomima que representan, poniendo “caricas”, haciendo gestos protocolarios… en fin, dándose importancia y dando importancia a las zarandajas más sublimes: haciendo lo que mejor hacen, el ridículo. Son ridículos. Aparte de unos sinvergüenzas. Y la gente, jodida, sin ganas de levantarse muchos días de la cama. ¡Se creen importantes, trascendentes, oye! Y están todo el día haciendo unas declaraciones de una grandilocuencia absolutamente absurda. Porque, en fin, yo vería sentido a un monarca con rasmia, violento, agresivo, absolutista, ruidoso, que gobernara con mano dura, como corresponde, que no consultara a nadie lo que quisiera hacer, que enarbolara una espada y arengara a sus huestes contra quien le contrariara lo más mínimo, fueran elefantes o cualquier otra cosa. Lo que define a un rey, vamos. Pero a que sea el jefe de un estado que es, según se dice, demócrata, pues como que no le veo sentido ni lógica. En una democracia, ¿para qué se quiere un rey, una figura que representa un papel sin que haya hecho meritaje o casting o como se llame, ni se someta a los aplausos o los abucheos, y que encima dé la misma herencia, poder recibido por el dictador y asesino anterior, a los de su ralea? Y me enardece ver al Felipito hablar solemnidades sobreactuando, representando un papel que no se cree, sonriendo de medio lado, enarcando, con cara de guasa, una ceja, como riéndose de todo y aún más, pues cobra, y no poco, de todos ésos que le aplauden y de todos los demás, los que ni le aplaudimos ni verlo queremos. Es decir, es contradictorio que se pague por representar una obrita, un sainetillo malo, a quien no se ha elegido para ello… Sin embargo, ahora que lo pienso, para la mierda de democracia que tenemos, que los bobos Borbones estén ahí lo dice todo –¿bobos digo? Sí, sí: tontos, tontos, mierda, mierda-.

Y, aproximadamente por la higuera de la Canaleta’l Indio, vimos unos paquistaníes paseando y me recordó, supongo que para hacerme cambiar de tema y de vehemencia, que dentro de unos días, en septiembre, las personas que no tengan papeles, no serán atendidas por el Seguro. Que podrán ir a la privada, o ser atendidos en la Pública, pagando 710 €, o 1.864 si tienen más de 65 tacos. Anda que… si no tienen papeles, ¿de dónde sacarán ese parné? Por un lado, le decía a Mateo, yo veo, como sucediera ya cuando gobernaba aquel Ánsar, aquel payasete -o payasito fantasmón, no sé muy bien cuál le va a semejante malasombra mequetrefe-, que el estímulo hacia todo lo privado es flagrante –cuando aquel pérfido personaje gobernó, se incrementó la Seguridad Privada “el que quiera seguridad, que se la pague” decía el mamón, y descendió el número de policías y guardiaciviles, pues no había ni oposiciones ni nada-. Y, en lo concreto de lo que hablamos, además, se trata de potenciar el Fraude Fiscal, que parece, por cierto, que es el lastre real de la economía, depauperada por chorizos, de este país. ¿Qué por qué lo digo? Pues mira: si el personal que no tiene papeles ha de pagar las consultas, el canon ése de 710 € o un seguro privado, ¿de dónde sacará el dinero? Evidentemente, de trabajar “en negro”. ¿Y no es eso la Economía Sumergida, el Fraude Fiscal? Y, por cierto, además de atestar las Urgencias –que, que se sepa, no eran los inmigrantes la mayoría de los que las usaban, ni son los que más uso de la Sanidad Pública han hecho hasta ahora, que hay datos que avalan lo que digo-, por esta tontada de Ley de la Mato ésta, la otra ley, ésa a la que alude de los años 80, ésa que dice que se cobrarán los servicios “prestados” –lo dijo ella, lo entrecomillado, textualmente, y yo lo pongo adrede, ya se verá por qué-, es una ley que, en forma resumida, venía a decir que se cobrarían a los sistemas sanitarios de sus países los servicios proporcionados al personal extranjero… recuerdo que existía un documento llamado “Compromiso de Pago”. Pues bien, se llegó a ni siquiera mandar ese documento a esos países para ser cobrados los servicios, pues ni contestaban que no iban a pagar. En resumen, los que no tengan tarjeta, dice la estúpida ministra –deslenguada o lenguaraz en todos los sentidos, incluido en el de lengua de trapo-, pagarán en el “inte”, como dice la ley de los ochenta. ¿Y los que tengan tarjeta de otros países, que suelen ser europeos y vienen aquí, a eso que se ha dado en llamar turismo sanitario, generalmente a que se les trate de dolencias… digamos más pijas, no las tan vitales –y más económicas- y necesarias de los “sin papeles”? Pues a ésos, como digo, no se les cobrará la intervención sanitaria, por tanto, no se les “prestará” el servicio sanitario sino que, como se viene haciendo, se les “regalará”.