Lo empecé con el grato regustillo que me había dejado haber visto la Contradanza de Cetina la noche del sábado, en Remolinos, como colofón del día de la Comarca de la Ribera Alta del Ebro, centrándome en el disfrute de las muestras de Dance de varios pueblos de la zona. Por cierto, recordaba que me parecieron comportarse de manera poco atinada los de las televisiones en los actos que se desarrollaron en Tauste como consecuencia del luctuoso suceso de la semana pasada –supongo que sólo es su trabajo, pero hubo momentos y lugares en que metían el micro y enfocaban la cámara que no me parecieron oportunos- porque no identifiqué a ninguna grabando los dances que se exhibieron en Remolinos. Hay un dicho que dice No news, good news (no hay noticias, buenas noticias). Pero, si le damos la vuelta: Good news, no news (buenas noticias, no hay noticias), dice lo que he hablado antes.
DIGNIDAD
lunes, 28 de septiembre de 2009
UN BUEN DÍA
Lo empecé con el grato regustillo que me había dejado haber visto la Contradanza de Cetina la noche del sábado, en Remolinos, como colofón del día de la Comarca de la Ribera Alta del Ebro, centrándome en el disfrute de las muestras de Dance de varios pueblos de la zona. Por cierto, recordaba que me parecieron comportarse de manera poco atinada los de las televisiones en los actos que se desarrollaron en Tauste como consecuencia del luctuoso suceso de la semana pasada –supongo que sólo es su trabajo, pero hubo momentos y lugares en que metían el micro y enfocaban la cámara que no me parecieron oportunos- porque no identifiqué a ninguna grabando los dances que se exhibieron en Remolinos. Hay un dicho que dice No news, good news (no hay noticias, buenas noticias). Pero, si le damos la vuelta: Good news, no news (buenas noticias, no hay noticias), dice lo que he hablado antes.
viernes, 25 de septiembre de 2009
AUNQUE LLUEVA
Pienso en los libros de los que he hablado en la anterior charrada y pienso en el asesino –no presunto, joder ya, que lo vieron unos cuantos- de Benjamín Gracia el martes. Igual, a él y a otros así, les podría venir bien leer –y asimilar- ese tipo de libros. Igual esta sociedad tiene que reflexionar algo más y condenar algo menos –o condenarse a sí misma-, porque probablemente, a la vista de los asesinatos de tantas mujeres por sus parejas, de un chaval en el metro porque pensaba de manera distinta, de la chica de 16 años del otro día... o de Benjamín, a la vista de todo esto, como digo, concluyo que la que falla es la sociedad, que no ampara a sus miembros, que los hace víctimas y verdugos.
José Luis, el alcalde, cuando dijo en público que se suspendían las fiestas, habló de que había que reflexionar sobre lo sucedido. Y creo que sí, que se impone hacerlo. Seguro que tenemos todos un dandalo, un runrrún, cada cual el suyo, pero todos alguno.
La sociedad, pienso, es algo más que la suma de sus partes, es decir, que la suma de quienes la componemos. Sin embargo, también creo evidente que su entidad, la cualidad existencial y esencial, se la damos los individuos; en el fondo, es un ente abstracto que nos sirve para echarle culpas y quitarnos responsabilidades individuales. Por tanto, creo que hemos de reflexionar cada uno, que es, por otro lado, como únicamente se puede hacer eso de verdad. Una vez obtengamos alguna conclusión, tenemos que actuar con consecuencia. Así podremos conseguir que cambie el conjunto, el grupo que somos y que llamamos sociedad; la que juzga y condena a sus miembros, pero también la que los educa y por los que ha de velar. En todo caso, hemos de seguir preguntándonos por qué suceden estas cosas y cómo conseguir que nunca más sucedan. Y no inhibirnos en cuanto a comportarnos según hayamos decidido que debemos.
En el tanatorio, con Carmen Gracia Longás, recordábamos nuestros juegos de chicos por los graneros de su casa, yo, por la proximidad en cuanto a edad, con Jesús más bien, aunque también, y no poco, con ella. Durante el silencio en la Plaza, pensaba también en María Dolores y en los dos hijos que les quedan, Enrique y el pequeño, que no recuerdo su nombre... y, aturdido, sigo pensando en que habrá que pensar que algo pasa cuando alguien decide que va a matar a otro, y no deja de hacerlo. A lo mejor le pareció ser menos algo, menos hombre por ejemplo, si no cumplía lo que se había propuesto hacer. También éste es una víctima, aunque haya sido el verdugo.
No son asuntos de pequeño calado, pero no por ello hemos de reblar: hay que afrontar para ver de resolver. La familia no quiere venganza, malo sería. Hay que ayudarles, hay que estar con ellos; este chandrío nos atañe a todos. Igual la educación pudiera servirnos para saber convivir. No entiendo, insisto, cómo pueden ser temas menores la educación y la justicia, ni cómo pueden dejarlos en segundo plano quienes gobiernan. Así sí que vamos aviaos, desde luego.
(Veo que ha sido esto un batiburrillo, una tormenta de ideas y palabras, pero, como no me veo capaz de ordenar ni de expresarme mejor, supongo que por el agolpamiento de emociones y cavilaciones, y como no quiero dejar de decir lo que me pete, aquí -y así- lo dejo)
miércoles, 23 de septiembre de 2009
¿QUÉ ES LO MISMO?
Hoy, algo más calmado, me pongo, a ver qué tal.
La doble moral, el doble rasero es palmario en lo que ha sucedido en Benidorm. Y no me refiero a que el PP critique ahora a otros lo que ese partido hizo allí mismo. El tema del transfuguismo me huele raro. Resulta que no es ilegal que alguien decida cambiar. Y, sin embargo, es vilipendiado como en otros tiempos lo hubiera sido un apestado: hay un pacto antitransfuguismo. Que se respeta, aparentemente, según convenga a los respetadores. A mí me da por pensar que no haría falta ese pacto si no fueran las elecciones mediante listas cerradas. Pero, ya que lo son, también me da por pensar que, quizá, la persona tránsfuga o desertora o como se quiera llamar, puede que cambie de ideas de manera real y sincera. Es decir, que lo haya pensado, que cambie porque su conciencia así se lo dicta. Porque, vamos a ver, eso que se llama disciplina de partido a mí me parece dictadura de partido. Lo más antidemocrático de una democracia es un partido, visto de esta manera. Y, desde luego, si la Constitución a la que tantas veces se refieren y tanto reverencian, según convenga, ampara estos hechos, contraviniendo, como se ve, ese pacto “conveniente”, habrá que deducir que, o no está bien hecha, o no se sabe –o no se quiere- aceptar las reglas que se inventaron para convivir en democracia. O esos pactos no son del todo democráticos, sociales, lógicos o humanos. O qué sé yo: en todo caso, he aquí lo que decía de los distintos raseros, las distintas varas de medir, la doble moral de los morales.
Hay muchos, pero muchos, muchos, que denuestan a los libros de autoayuda y a quienes los leen. Pues bien, quizá por mi profesión, he tenido que observar y analizar algunos de esos tratados. Y no todos merecen ser juzgados de manera peyorativa (me viene a la cabeza, por poner sólo un ejemplo, pero hay muchos más, el libro de Martin E. P. Seligman titulado “La auténtica Felicidad”, libro que nos recomendó en un curso Santiago Gascón, profesor de Psicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza). Hay personas a las que sirven, como puede servirles el Tao, por ejemplo. Les hacen conocerse y les ayudan a mejorar. El hecho mismo de intentarlo, el hecho de acercarse, de buscar, ya les da puntos a favor. Nos dice que esa persona tiene, por resumir, buenas intenciones y ganas de aprender y de crecer.
Quizá no hayan leído los tránsfugas de Benidorm ningún libro de este jaez, pero hayan decidido, de buena fe, que es mejor para su pueblo hacer las cosas como las han hecho. También puede que sí, que hayan aprendido cosas de esos libros y hayan sido consecuentes con los dictados de su conciencia. Puede que no obedezcan a dictados interesados, o de intereses personales y egoístas. ¿Por qué hemos de creer, en todo caso, que son unos frívolos mercachifles?
Yo prefiero creer en la buena fe del personal, me es más cómodo. Podéis pensar, también, que soy un ingenuo... y, joder, ahora que lo pienso al releer, que barro pal PSOE. Pues no, quede claro que no: no defiendo a ese partido, ni a ninguno. Lo dicho más arriba respecto a los partidos lo digo por todos.
martes, 1 de septiembre de 2009
... Y ALLÍ ESTUVIMOS
Lo que leyó Fernando, ya lo tiene referido Marisancho. Creo que la jornada, el ratico aquél, estuvo bien. Hubo gente.
Yo firmé un papel en el que se decían cosas a reivindicar. No estuve en desacuerdo con esas cosas, por ejemplo, exigir que se firme un protocolo de actuación en estos casos. Al parecer, un par de meses no hace aún que se firmó uno, que no ha servido de nada, porque uno de sus puntos decía que tienen potestad para decidir que se entre en estos terrenos los torpes que ahora la han liado. Así que, en fin, estuve de acuerdo, como digo. Sin embargo, eché de menos pedir que se vayan, que se vayan los militares. Si no es posible que desaparezcan, que se vayan, aunque sea a la mierda. Pero no, no vi que se pidiera esto.
También vi que se pedían compensaciones... y vi allí a alguno que otro que no creo que tenga mucho que ver con los conceptos juntos de monte y comunal. O su desfachatez es mucha: tiene en el monte comunal de Tauste edificada una parcela para su uso privado. Edificada y vallada. Me parece que pertenece a un partido –o alguien significado de su familia- que estuvo reivindicando lo mismo que, en mi opinión, menoscaba con su actitud. Es más, hay tribunales que han sentenciado que ha de derribar y pagar una multa. Así pues, su presencia allí era una falacia. Y con la mía nada tenía que ver.
Me gustó la actitud en general, me gustó lo que leyó Fernando. Y que se plantara una sabina. Ya digo, eché de menos el apartado que digo en el papel a firmar y de más al individuo del que hablo.
Siento que no sea éste un escrito tan positivo o tierno como el de Marisancho. Pero lo que he dicho tenía que decirlo.
sábado, 29 de agosto de 2009
FUEGO MILITAR
Esa noche llamábamos a gente que fue informándonos de lo poco halagüeño de las perspectivas que se vislumbraban.
El día 19, al levantarnos, teníamos la “luna” llena de ceniza. Cuando a mediodía volvíamos de Zaragoza, desde Alagón se veían las llamaradas por la Plana. Hicimos alguna foto.
También nos dio tiempo a oír por la radio comentarios emitidos por dos personas con cargo: José Luis Pola, como alcalde, opinó que no se habían hecho las cosas bien, que se había empezado tarde a actuar. Javier Lambán, como presidente de la Diputación, no dijo nada. Le preguntaba el preguntador acerca de si se había actuado correctamente por parte de los militares y dijo que los efectivos de la Diputación, de quien era jefe, lo habían hecho de manera soberbia, sin tacha. Que estaba absolutamente satisfecho de su funcionamiento. El preguntador insistía, pues no contestaba a lo que le preguntaba, que se basaba en lo dicho por nuestro alcalde... pero Lambán seguía diciendo que todo se había hecho de la mejor manera, divagando en suma, y de ahí no hubo manera de sacarlo. Independientemente de mi relación con José Luis, a mí me pareció que expresó una opinión y el otro se limitó a no ser díscolo, para conservar su trono, supongo yo. Aún oímos a Ismael Sanz, que se expresó muy bien por cierto, como es habitual en él, decir que si a alguien le arde un campo y prohíbe que entre nadie en su propiedad a apagarlo, como se empecinara, seguramente acabaría en la cárcel.
Ya hace unos días desde el Chandrío. Bueno, desde que se produjo el chandrío, que, las consecuencias, pa días. Aunque a lo mejor el chandrío es consecuencia, y no causa, de otros chandríos.
No, yo no fui a la mili. No quería ir, me sabía malo, no sabía a qué fin ir. No sabía, ni sé, para qué sirven los militares.
A lo mejor es necesario el ejército. Quizás, de no tenerlo, estaríamos invadidos, a estas alturas, y ni seríamos aragoneses ni andaluces ni españoles ni nada. A lo mejor hablaríamos hoy en suomi o tagalo, por ejemplo, porque nos habrían invadido gentes de por ahí, de Finlandia o Filipinas, que me ha apetecido poner los dos primeros países que me han venido a la cabeza. Y, por casualidad, empiezan por efe sus nombres. De todas formas, sigo pensando que la necesidad de los ejércitos demuestra que no se sabe vivir, que no se tienen habilidades para resolver conflictos, como digo en otro lugar, en su primera parte.
Ya que los tenemos, parece lógico que se entrenen. No servirían de nada si no lo hicieran. Para que se entrenen son precisas dos cosas: sitio y perras. Las perras ya las tienen (en los Presupuestos Generales del Estado para 2009, se han adjudicado al Ministerio de Defensa 8.240.770.710 €, o sea, ocho mil doscientos cuarenta millones, setecientos setenta mil setecientos diez euros; al de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino 4.813.932.310 €, o sea, algo más de la mitad que a aquél; al de Educación, Política Social y Deporte, 3.819.284.040 €, que son tres millones de euros menos de la mitad de lo asignado a Defensa; al de Cultura se le asignan 836.665.000 € y al de Sanidad y Consumo, 760.020.640 €). El sitio, ya sabemos: uno de ellos es San Gregorio.
jueves, 13 de agosto de 2009
METAFÍSICA U QUÉ SÉ YO (The inner life, me se valga)
Ayer alguien me dijo que “hay que hacer más vida interior”. Lo entendí. El gesto de pesadumbre, además, me indicó que consideraba que su vida estaba siendo frívola. Y que no le gustaba.
Estoy de acuerdo en que la vida superficial es una vida sin sustancia. Y en que, para una vez que se vive, es mejor aprovechar. Me fijé en esas mariposicas blancas que mueren en una noche: estaban sin parar de moverse, aleteando y reptando, buscando comida hasta que morían. Hasta el último momento seguían alimentándose como con frenesí, como con ansia. Ellas no sabían lo que yo: que ni siquiera iban a poder digerir lo que ingurgitaban, que su trascendencia es inexistente. Pero yo también sé de nuestra trascendencia, la de los seres superiores que somos los humanos: la misma que la de la mariposa, o sea, ninguna. No nos diferenciamos tanto.
La vida interior, realmente, es la única vida que tenemos. Pensemos en qué sucede alrededor. Tenemos acceso a la información de lo que ocurre, bien de primera mano –observamos acontecimientos que pasan ante nosotros- o bien por intermediación de otros –leemos, vemos u oímos lo que sucede, sin que nosotros lo hayamos presenciado-. Una vez informados, adquirimos el conocimiento del hecho, lo procesamos y es entonces cuando nos emocionamos, de la manera que sea. Es decir, la cosa no es la que provoca que sintamos, sino conocer la cosa. Por ejemplo, se muere un amigo ahora mismo en Sebastopol y nos enteramos dentro de un año. Padecemos, penamos, a partir del año que viene, cuando lleva nuestro colega –que en paz descanse- doce meses criando malvas.
Cada uno es una isla. Para cada uno, todo está en función de cada uno. Lo único que sabemos realmente es lo que nos pasa y lo que vamos sintiendo acerca de ello. Es como si no nos moviéramos, como si todo girara alrededor de nosotros. Como si no nos desplazáramos, no fuéramos a los sitios, sino que los sitios nos vinieran. Siempre que estamos conscientes, percibimos lo nuestro y lo alrededor; o, lo que es lo mismo, a nosotros y a la periferia colindante, ambos como tales.
Hasta el más dicharachero guarda algo dentro. Nadie puede –algunos, ni quieren- mostrar su interioridad completamente: todos tenemos emociones, todos podemos nombrarlas. Pero cada uno tiene matices propios, individuales, distintos a la hora de procesar la información, que son los estímulos que provocan después nuestras emociones. La emotividad es distinta, asimismo. Por tanto, cualquier esfuerzo por expresar al otro la absoluta y completa descripción de nuestra interioridad, es infructuoso. Pero no pasa nada: podemos acercarnos mucho y acercar a nuestros próximos a nosotros. Veamos a Gandhi, por ejemplo.
Es decir, repito, la única vida, real, que tenemos, es la interior. Así que no estoy completamente de acuerdo con aquella frase del principio que ayer se me dijo: hay que hacer más vida interior. Pienso que lo que realmente quiso decir, o, al menos, lo que yo creo que hay que hacer, es ser conscientes de esa vida interior, la única vida. Ser conscientes con objeto de poder ser dueños de esa interioridad para poder disfrutarla, disfrutarnos. Ser conscientes de nuestros límites, pero tratar de ampliarnos, de crecer y enriquecernos (ojo, no hablo del enriquecimiento pecuniario). Disfrutar de una fidegüá en el refugio de Lizara, y de la mera contemplación tras subir al Foratón. O contemplar la Torre de Tauste o el paisaje que nos ofrece desde arriba. Tenemos la ventaja de que nos sabemos, es decir, sabemos que somos, cosa que, al parecer, las mariposicas de la luz –y la mayor parte de los otros bichos, los no humanos, según creo- no tienen.
¡¡¡No he tomado nada raro!!! A no ser que fueran alucinógenas las borrajicas que me he metido a meyodiya –que estaban de alucine, por cierto-.
martes, 11 de agosto de 2009
EN VERANO AL RECREO II

Quería yo seguir haciendo crónicas de la VI Edición de “En Verano, al Recreo” y, mira por donde, no hubo actuación este sábado pasado, lo impidió el tiempo. Mecagüen...
El sábado, día 1, estuvimos acongojados mirando para arriba y, al final, salió la sesión perfecta, por así decir. Éste, el 8, yo al menos, tan tranquilo. Ni me dio por mirar en la Agencia Estatal de Meteorología, tan claro lo tenía, tan seguro estaba de que todo iba a furular a la perfección. Tenía muchas ganas de saber qué era eso del funky show que nos deparaba el grupo Che y Moche en su obra “La Orquesta”. Uno busca en la wikipedia y halla, entre otras, la acepción de funk que os subrayo, de modo y manera que la curiosidad está palmariamente justificada.
A las siete y media empecé a correr en Sádaba la tercera edición de la “Vuelta al Pantano Valdelafuén”, con otros 55 más. Tenía fastidiado desde el miércoles un músculo de los del tríceps sural, uno que se llama sóleo, así que, como le tengo prometido a una persona que quiero hacer esa carrera mientras pueda, descansé desde entonces y me empeñé en hacerla con rasmia, pero con la rasmiez, rasmidad o rasmitud que pudiera, dejando para otro año tratar de bajar de la media hora. Me equivoqué en cuanto a lo de comer y sobremesear, así que, además de lo del musculico, salí entripáu. En resumiendo, corrí como pude, tardé 32 minutos en recorrer los 5.800 metros –que no está mal, después de todo, para como iba y para como estoy últimamente y, he de decirlo, llegaron antes que yo dos taustanos, Jesús Ángel Salas y Rosa Angoy- y veía unas nubes por la parte de Navarra, que en ningún momento me hicieron pensar que pudieran estropearnos lo del Recreo. A todo esto, siendo el 8 de agosto, corriendo y, además, haciéndolo cerca de un bombero, no me olvidé de Dana, la hija de mi amigo Miguel –el Cervantes de la caravana-, que cumplió ese día... los años que sean. ¡Felicidades otra vez, Dana!
(Por cierto, y ya que digo “me se valga”, me viene al esmo que, leyendo hoy la prensa, cuando Montoro dice lo que dice –pinchad en el último dice, joder- se me ha ocurrido lanzar una cuestión: ¿creéis que dijo lo mismo cuando se le lió la que se le lió a Julián... -jo, no recuerdo el apellido, ése que estuvo en el Rocío con Isabel Pantoja, que fue alcalde de Marbella-? Lo digo porque tan persona con responsabilidades públicas y tan honesta como pueda serlo cualquier chorizo electo, convicto e irresponsable público del PP -o del PSOE, o de IU o del Sursum corda- es, o era, el Julián al que aludo, o cualquier otro “Julián”).
martes, 4 de agosto de 2009
THE SILVER BEATS ABREN LA VI EDICIÓN DE “EN VERANO AL RECREO”
Ya se ha celebrado la primera de las sesiones de la edición de 2009 de “En verano, al recreo”.
Vino mi Laura el jueves con Alberto, su novio, y les dije que habían tenido arte al caer en estas fechas, pues iban a poder ver actuar en el recreo a The Silver Beats –Laura conoce a Txema desde que era chiquitilla-. Le hizo mucha ilusión.
El viernes llegaron, en una furgona atestada, tres de los miembros del grupo, Jesús, Juan y Txema. Se habían pegado una paliza de 10 horas desde Málaga. Los otros dos llegaron el sábado, por motivos de índole laboral Antonio y familiar Juan -Tocayo, tío, que se os arreglen las cosas a ti y a Tere, que estuve muy a gusto contigo aunque fuera tan poquico rato y que tenemos mucho que hablar aún-. Tras cenar, los dos primeros, muy prudentes ellos, se recogieron. Pero Txema y yo, que no habíamos tenido ocasión de charrar en condiciones desde hacía mucho –en mayo, en Málaga, estuvimos un ratico nada más en su casa-, nos fuimos por ahí. Y nos fuimos a dormir cuando faltaba poco para las seis de la madrugá.
Habíamos quedado con Emeesecé, el insigne prócer, a media mañana. Así que a las nueve menos diez estaba comprando yo el periódico y, poco después, todos a prepararse para acudir a la cita. Aún nos entretuvimos, había mucho que preparar o arreglar, tras la vorágine del día anterior.
Pero, en fin, pasadas las once, ante Santa María, iniciamos la visita que tenía yo ganas que emprendieran, tanto Laura y Alberto, como Jesús, Juan y Txema. La ascensión a la Torre de Tauste, a pesar de su dificultad, no fue una perja, creo que, en buena medida, gracias a las enseñanzas que nos fue proporcionando nuestro guía de manera amena, y jocosa en no pocas ocasiones –su manera, en fin-. Aunque a Txema se le atragantó un poco el último tramo, él solico lo superó. O sea, podríamos atribuir un milagro a nuestra torre, pues aquél fue un acontecimiento terapéutico, al fin y al cabo, una persona humana superó una fobia. Bien, una vez rematamos allí, nos iluminó Manué con sus conocimientos, transmitiéndonoslos, acerca de los altares de la iglesia y nos mostró los adentros, tanto del Retablo del altar mayor, como del Torno de Santa Catalina. No pudo venirse, pues tenía quien le esperaba, a la Topera, a echar el “Vermú”. Teníais que haber visto las caras que pusieron los Beatles malagueños conforme degustaban las Anchobas –con mayúscula, qué leches-. Pidieron dos veces más. Contando que íbamos a comer en casa y que hacía calor y que tenían que montar las cosas, probarlo todo y, luego, actuar, yo estaba preocupadín. Sin embargo, demostraron ser profesionales: fueron frugales en comercio y en bebercio. Y, además, unos –los que más habían dormido la noche pasada- se fueron a ensayar, calentando dedos y voz, y el otro, Txema, se echó una siestica muy reparadora, después y antes de seguir hablando de la torre: fue un impacto, le maravilló todo, pero lo que más recordaba y nombraba era la bóveda, los ladrillos disminuyendo la luz hasta encontrarse.
A las seis en punto, ya estábamos en la escuela –sí, ésa, la que me encantaría que se llamara Escuela 23 de abril-; allí los dejamos montando el tinglao y Mariajosé y yo nos fuimos a Gallur a buscar a Antonio, que venía en el tren de las 18:16. Observábamos el cielo y notábamos el aire y pensábamos si se iba a fastidiar el concierto, como consecuencia del tronadón que parecía avecinarse. Cayó una buena cantidad de agua, pero a poco más de las siete ya había acabado y había quedado un ambiente muy agradable.
También nos pusimos a montar nosotros: las sillas, las mesas, la barra. En ésas estábamos cuando aparecieron los moteros de Toledo, que vinieron en coche. También vino una cuadrillica de Zaragoza que conocía Juan (Márquez). Nosotros no sabíamos cuántas sillas poner, pues quedaría muy feo si venía poca gente y había muchos vacíos. Decidimos poner 110 plazas. Al final, parece que brincamos de los 150 asistentes.
El costumbrico de no ser puntuales llevó a que no empezaran, como estaba convenido, a las 10. Pero, a las 10 y cuarto, ya había personal suficiente y no era plan de tener esperando a los que habían sido respetuosos llegando a la hora.
Una vez aquello dio inicio, era para ir viendo las caras del público. Por resumir, yo diría que el asombro era lo general: creo que les resultaba difícil creer que aquellos cinco parecieran talmente los Beatles –interpretando, claro, que en lo físico no-. Traían, así nos lo mostraron a Pilar Fresco y a mí, repertorio preparado para actuar dos horas y media. Les dijimos que quizás iba a ser demasiado; así que convinimos en que durara hora y media, que acabó siendo y tres cuartos. A todos, ellos los primeros, se nos hizo corto. Estaban nerviosos al principio, era la primera vez que actuaban tan lejos de Málaga, desde luego, la primera en Aragón, además de ser su concierto tricentésimo. Pero en seguida empezó la cosa a rodar y todos disfrutamos. Siguen creciendo, desde la última vez que los vi tocar, en noviembre de 1999 –no lo había dicho aún, fue en un homenaje, cuyos motivos no voy a contar ahora, que me hicieron en un momento muy especial y en un sitio también especial, tanto para Txema como para mí y alguno más, como Eva, Paqui, Miguel, Pepe, Gertrude y mis hijos, entre otros-. Cuando ya empezaba el personal a disgregarse y concentrarse en los güegos fritos, aparecieron tres o cuatro personas que habían estado dando vueltas por Zaragoza buscándolos. Eran unos oscenses beatlemanos –aunque ella es argentina, todos viven en Huesca- que se habían enterado de la actuación, pero no supieron que iba a ser en Tauste hasta muy tarde. Llegaron casi nada más acabar el concierto. Qué lástima. Txema, Alberto y yo aún aguantamos luego en casa hasta las 05:52, venga a hablar, bien a gusto. Txema, estuviste "sembrao" toda la noche.
The Silver Beats, en los escasos dos días que estuvieron en Tauste, se empapuzaron bien de lo nuestro -incluso de güegos fritos para recenar tras su concierto-. Se llevaron un buen sabor de boca de su presencia aquí y nos dejaron un buen sabor de boca de lo que hacen. ¡Que hay que ver cómo lo hacen! Ya tengo ganas de que vuelvan.
lunes, 27 de julio de 2009
LOS BEATLES DE MÁLAGA
http://www.thesilverbeats.es.kz/
miércoles, 22 de julio de 2009
LA CALOR Y LAS NEURONAS

Volvía de correr, por el Camino las Viñas, y el amigo Ángel Martínez (Mandajo), desde el púlpito de la máquina diabólica que conducía, se ofreció a llevarme, porque, me dijo: “ña queres estalentáu: correr con el sol que está caindo. Hala, que te subo en el tratol”. Me quedé caviloso. Pensaba que, en Aragón, solemos usar de cierto modo la palabra talento. Entendemos cuando se nos dice que alguien tiene talento para la pintura, las matemáticas o la poesía, pero más bien la usamos como buen juicio o discernimiento para resolver problemas, sean éstos cotidianos o inesperados. Hay, empero, más acepciones: Eduardo Lolumo dijo el lunes pasado que había sido un día canicular y que el siguiente también iba a hacer calor, esta vez con talento. O sea, no sólo expresa una facultad humana la palabra de la que estamos hablando: también el clima puede tener talento. Y en Ejea la usan más. Para entenderlo, mejor pongo un ejemplo: hay dos personas, una de ellas de Ejea, viéndome correr el Maratón de Madrid. La que no es de Ejea, dice: “¿Tú cómo ves que va Roberto? ¿rápido?” Y el de Ejea, seguro, contesta: “¡Ta! ¡Lentoooo!" Aún hay que decir, en fin, que, en Aragón, la acepción de talento como imaginaria moneda griega o romana está en desuso. Pero, si nos enteráramos de que alguien tiene un millón de arrobas de esas monedas, diríamos que tiene talento quien sabe administrar tanto talento.
lunes, 13 de julio de 2009
LO QUE ES, ES... ¿PERO ES COMO LO VEMOS?
1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
2. La Ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.
viernes, 3 de julio de 2009
LOS CONFLIZTOS Y EL KONFLIKTO
Te dan, aquí y allá, cursos acerca de las habilidades sociales. En muchos casos se concretan en explicar habilidades comunicativas para resolver conflictos. Te dan pautas a machamartillo para que seas capaz de discutir con alguien y no acabar a mamporros. Se convenza el otro, te convenzas tú o ninguno se apee del burro, lo importante es que se haga de manera civilizada, procurando no herirse recíprocamente. La asertividad, por ejemplo, es uno de los métodos usados: tú dirás al otro lo que quieras decirle, sin que el otro se sienta ofendido... y sin ofenderle, claro. En resumidas cuentas, todo esto es para hacer ver que el hombre es capaz de convivir y entenderse con los demás sin tener que usar la violencia. Así pues, si no se consigue en el plano individual, se dice que se ha fracasado en estas habilidades. Vamos, que no sabes, que no eres hábil para relacionarte. Que te des media vuelta y no vuelvas a discutir hasta que no hayas adquirido esas habilidades que te faltan, so torpe, pero no arrees hostias o escupas al de demás.
Bueno, que me voy. En Estrasburgo han dicho que la panda de torpes asesinos a los que él pone voz y cara (¿habéis observado la cara que tiene, repito?) no están por la convivencia, ni por acatar las leyes ni sus actos son legítimos, democráticos y esas cosas. Como no le cuaca esa sabia declaración, dijo que la izquierda abertzale de Euskal Herría ha sido proscrita por Europa, que ésta ha dado un paso atrás y hace un apartheid, siendo los negricos ellos, esos torpes que digo. Ése es un mensaje o comentario aparentemente esquizofrénico paranoide. Obsérvese que no digo que él lo sea, sino que lo es su comentario, y en apariencia, pues no cree lo que dice, no es sincero: es mucha pachuchada semejante pachuchada. Él no, en realidad, a mí me parece que un rasgo de su personalidad es la amargura. Bueno, y otros dos, como consecuencia del anterior: el rencor y el odio. Éstos son rasgos conscientes, la esquizofrenia paranoide no. Creo que él es consciente de su amargura, de su rencor y de su odio, él sabrá –seguro- de dónde le vienen, por qué es un amargado y por qué y a quién odia. Y se pone a decir tonterías y disparates, representando a los torpes sicarios. Por cierto, quizá le gustaría, con ese tono chulesco provocador, ser un héroe, un almogávar moderno, un gudari, como dicen. Sin embargo, para alimentar su frustración, sólo lo metieron en el trullo, donde, por cierto, sus coleguitas lo olvidaron pues de poco les valía. Vuelve a salir y, hala, otra vez a tratar de ser héroe. Pobre hombre. ¡Cuánto añoraré a Mario Onaindía! Creo que voy a releerme sus libros Guía para orientarse en el laberinto vasco y El precio de la libertad.
martes, 30 de junio de 2009
LA ATREVIDA IGNORANCIA O LOS ATREVIDOS IGNORANTES

Vemos en la foto dos jirafas. Una de ellas es hija de la otra, sin embargo, la otra no es la madre de la una. ¿Cómo puede ser eso?
Hay muchos, pero muchos, que se atreven con todo. Bien oídos tenemos últimamente los disparates que tanto, y tan bien, han comentado Pérez-Reverte, Marías y otros muchos que saben de esto: alumnos y alumnas, compañeros y compañeras, etc. En fin, artificios del discurso que lo hacen, además de larguísimo, farragoso, aburrido e indigesto. Como ellos lo han criticado, argumentando con sapiencia suficiente, y donosura y agilidad sobradamente entretenidas, por algo son miembros de la Real Academia de la Lengua (de la que Ana María Matute es miembra), yo no voy a repetir el asunto.
Hoy voy a otra cosa: he oído que alguien “ha sido detenido como presunto autor de un presunto delito de presuntos malos tratos”. ¡Qué manera de meter la pata! Y no creáis ni que es broma, ni que es lo único, que hace unos veinte días oí a una locutora decir, tras mucho decir, “... el presunto... individuo.” Y ahí remató la perorata. Es decir, entre presunto e individuo se quedó parada, se ve que no estaba muy segura de qué seguía, así que, quizá por olvido, tras la breve pausa, soltó lo de individuo. No creo que sea preciso que os jure que ambas citas son reales, pues todos los días oímos hablar de esa guisa. ¿Tan difícil es decir, en el primer caso, "ha sido detenido como presunto autor de un delito de malos tratos"? Aunque me reviente oír tantas veces el participio presunto, cabalmente sustituible por sospechoso, lo soportaría en esa frase. Y como la he escrito sería correcta, pues los malos tratos son delito del tirón, no presuntamente. Si después resulta que la persona se ha dado un zarrapotazo accidentalmente, pongamos por ejemplo, se informa de que el detenido no maltrató a nadie y santas pascuas. Les ha dado a algunos periodistas por usar terminología que no dominan, que es propia de ciertos argots, y se lucen (porque, anda, que si observamos cómo se las gastan cuando pretenden informar de cosas médicas o sanitarias, lo menos malo que dicen es vena aorta, cuando hasta mi hija pequeña sabe que la aorta ha sido arteria toda la vida... pero eso es otra historia). Y no me vale que digan que no son abogados o médicos: deben informarse antes de informar erróneamente. Y usar términos que comprendan ellos y comprendamos los demás.
Y aún se me ocurre algo más (¡hay que ver, qué ignorante!). Supongamos que alguien cometió un crimen el 9 de abril de 1988 y no se ha descubierto. Vamos, que ni se sabe que ese crimen ha existido. ¿Es culpable? Se muere y deja escrito que cometió ese crimen en esa fecha. ¿Es culpable, puesto que se ha demostrado que no es inocente? ¿Lo es aunque el delito haya prescrito? A mí me parece que eso que se dice que todiós es inocente mientras no se demuestre que es culpable, no es del todo correcto. El culpable no lo es mientras no se demuestre, ante la sociedad o ante la ley, que viene a ser parecido, pero la culpa de lo cometido la tiene desde que lo cometió, qué leches. Y, si ha cometido un delito sin enterarse, ¿es culpable? Jo, es que esto del adverbio mientras... Me parece que voy a invocar a Emeesecé, el insigne académico de la R.A.T.A. que vela por el buen uso del taustanés, para que me saque de este atolladero lingüístico en el que me he metido.

Porque equivocarnos, nos equivocamos todos: hasta los jirafos, como podéis ver.
lunes, 29 de junio de 2009
QUÉ BIEN Y QUÉ COSAS
Pues sí, por cierto, he estado desde el domingo, día 21, en Sevilla. Me da la gana decir el sitio en el que estuve hospedado, por lo bien que estuve y lo bien que me trataron: Patio de la Cartuja. Está situado a la vera de la Alameda de Hércules, o sea, en tol cogollo. He disfrutado mucho allí, callejeando, charrando con el personal... son cálidos los sevillanos. Bueno, también quiero mencionar a la única persona a la que no quiero volver a ver, la estanquera del Estanco Alameda, allí mismo, en la Alameda de Hércules: no recuerdo –y son 52 tacos ya- haber tratado con alguien más soso y más saborío en mi vida. Nada que ver con las estanqueras de Tauste, la verdad. Pero es lo de menos, pues he sentido la calor de los sevillanos, el trato deferente, agradable, ameno. También he decidido estos días cambiar una letra de una sevillana. Ya digo, namás que una letra: “Sevilla tiene un color especial...” La verdad, de que el color fuera especial no me he dado cuenta, pero sí que tiene un calor especial. La calificación no le va por ser más húmedo, por ejemplo, en La Cartuja que en Nervión. No se la doy yo, al menos. Para mí, lo que tiene de especial es lo mucho. Mucha calor, la calor sevillana.

Y me parece que quería decir algo más, pero a estas alturas ya no me acuerdo. Sólo voy a rematar diciendo que cuántas y variadas manifestaciones... y no manifestaciones, en tan poco tiempo.
jueves, 11 de junio de 2009
DEL ESTRÉS, DE LO PALIATIVO Y DE LA MORAL
Mira que procuro yo ser calmado, tomarme las cosas con parsimonia. Seguramente hay ahí, en ese lado, quienes sabéis que no miento. Es verdad que no siempre, no en todas las situaciones, consigues la calma y el sosiego que, por otro lado, considero necesarios para poder ir viviendo. Para poder ser felices. Pero no está de más, yo al menos lo procuro siempre, si no anular del todo el estrés, bajarlo hasta que su nivel sea el preciso, el útil.
Pero ya digo, hay veces en las que reaccionas airadamente (incluso de manera iracunda) cuando te enteras de ciertas cosas.
Anteayer leí en el Diario Sur de Málaga una noticia, que ayer se comentó algo más. También ayer, en el Periódico de Aragón, se comentaba, poniendo énfasis en determinadas características, esa ley.
Y me vino a la cabeza, al “esmo”, algo que me sucedió hace un tiempo.
En un lugar, en el que trabajaba yo, me vino un amigo a consultar algo acerca de su trabajo, por prurito ético. Resulta que una mujer vivía en unas condiciones insalubres con sus dos hermanos. Sus cocientes intelectuales estaban bajo lo que entendemos por normalidad. Él, pues entre otras cosas ése era su cometido laboral, llevó a cabo un informe completo y, en fin, para abreviar, un juez dictaminó que debía practicarse a la mujer el bloqueo tubárico, lo que solemos llamar ligadura de trompas, por el evidente riesgo de embarazo que la situación entrañaba. Pues bien, el ginecólogo que hubiera debido hacerlo, se negó, aduciendo motivos éticos. Conocía bien yo al sujeto en cuestión de otro foro y su ética me parecía, antes de saber esto que os cuento, como mínimo, paradójica (sabía, por ejemplo, que también le provocaba “náuseas” éticas la IVE –la interrupción voluntaria del embarazo- cuando se realizaba por los cauces reglamentados por la Junta de Andalucía, pero no cuando le tocaba realizar abortos a clientas que pagaban en su consulta).
Sólo pude decir a mi amigo mis opiniones, pero no podíamos hacer nada para remediar lo que este individuo estaba cometiendo. Yo le dije que lo propio sería que no trabajara para una empresa a la que desobedecía. Que, de ser ciertos los motivos éticos, se fuera a otra en la que no tuviera que llevar a cabo actos que le producían tanto mal moral. Le mencioné una frase que me llamó la atención desde que la hube leído en un libro de Isaac Asimov, de los de la tetralogía de la Fundación –el primero-, la dice Sheldon en su primera aparición holográfica: “Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien”. Si el médico del que hablamos hubiera tenido sentido de la bondad, cosa que, cursando la carrera, ya lo debiera de haber percibido, pues se inculcan conceptos globales con parsimonia y lógica, habría concluido, lo mismo que mi amigo y, posteriormente, el juez, que las trompas de Falopio de la mujer de la que os hablo podrían ser un desastre como sitios de trasiego y encuentro de óvulos y espermatozoides. En fin, que en aquellos días me costó mucho adquirir el sosiego, la calma y el bienestar que pretendo siempre.
Hoy os digo que me alegro mucho de las noticias que os he reseñado y, vuelvo a lo de antes, concretamente al acento que le ha puesto el Periódico.
Por cierto, me hago una pregunta, que enlaza, creo, con lo del Tontolaba’l Arzobispo y sus moralinas: Si una pareja supercreyente y superobediente de los preceptos eclesiales –católicos apostólicos romanos- sabe que son estériles, ¿seguirán follando, puesto que follar ya no va a significar procrear, sino disfrutar? Si lo hacen, ¿tendrán que confesarlo? ¿Se condenarán para siempre? Hay que ver, la de cosas que desconozco yo. Hala, Miguel, sácame de dudas.
Y hablando de objeciones, aquí os enlazo a otra que no tiene desperdicio, pero de la que no hablaré ahora pues noto mis niveles de activación pelín altos y, por tanto, próximos a los que no deseo por serme insanos –ya sabéis, el estrés-.
jueves, 21 de mayo de 2009
EL TONTOLABA'L ARZOBISPO
Pero voy a otra cosa, que me enredo.
Vi en el periódico Público una noticia en la que se hablaba de cosas que había dicho el arzobispo de Granada. Todas las muchas sandeces que dijo no las voy a comentar, quien quiera puede leerlas, ya que hago ese enlace. Me quiero ceñir a una cuestión, porque me tiene harto que aún se trate de sorber el cerebro hoy en día de la misma torpe o burda manera que se hacía antes por parte de la jerarquía eclesial.
Se nos ha dicho siempre que lo sexual ha de tener únicamente fines reproductivos. Es decir, la sexualidad humana sólo se basa en la cópula y sólo se ha de copular para tener progenie. Para dar fuerza al asunto, es decir, para argumentar, siempre nos han dicho que, si no pretendemos tener hijos, nos abstengamos de “sexuar”, porque, de hacerlo, seríamos como animales al dejarnos llevar por los instintos (véase la primera de las definiciones de la Real Academia de la Lengua). Creo que se ve en esa definición de modo palmario lo que es instinto, es decir, copular para conservar la especie, no lo contrario. También creo que es palmario, por ende, que nos distinguimos de casi cualquier animal en que podemos relacionarnos sexualmente en cualquier momento y sin motivos generativos, es decir, entre otras cosas, la sana sexualidad sana y bien entendida, no del modo mojigato, tenebroso o sucio que nos quieren dar a entender los próceres de la Iglesia Católica.
Me pregunto yo si no estarán esos señores, vetustos, incultos, manipuladores y torpes en muchos casos, incurriendo en un pecado enorme al mentir, al contradecir de tal manera la propia doctrina que predican, pues creo que contraviene lo que dicen que dictó su Dios porque hacer las cosas como dicen que se haga –sigo refiriéndome al sexo, que a las otras cosas ya se ha referido Wyoming en otro lugar con mucho acierto- va en contra de la naturaleza humana, ¿o para qué nos ha dotado, si no, de un sexo que no se basa en el celo, como en los demás bichos vivientes? ¿para jodernos y aguantarnos cuando tengamos deseos lúbricos, Él, que tan misericordioso y buena gente dicen que es?
Anda, que ya les vale. A ellos y a quienes les crean a pies juntillas. Que no me meto con la espiritualidad de cada cual, que me refiero a los manipuladores “conveníos”. Y en estos casos y tiempos parece que no les interesa hablar de las cosicas del que fuera su jefe de otro tiempo, el papa Borgia (ascendencia borjana, por cierto, tenía el buen señor) que vaya cómo se lo montó en tantas y diversas materias.
¡Qué tontolaba es el arzobispo de Granada! No sé si es papanatas o se lo hace. Chaquetero o mequetrefe. Cínico o directamente chulo, como ha demostrado en otras ocasiones. Con la Teología de la Liberación, en todo caso, no parece tener nada que ver.
LA CARAVANA DEL CERVANTES
He estado desconectado porque he estado en Málaga disfrutándola y porque no podía conectarme. Durante diez días, desde el 10 hasta el 20 de mayo. Pocos días han sido.
Me quedé en la casa de mi primo Manolo, Manolo Segovia, le decimos todos, aunque su primer apellido sea Montilla. Qué majo y cariñoso... ¡¡¡y qué hipocondríaco, el jodido!!! La definición de la hipocondría es mi primo Manolo. Si las enfermedades tuvieran cupos, se distribuyeran por cupos, habría mucho malagueño sano gracias a él: las padece todas, de manera que muchos se salvarían. ¡Ay, Manolillo Segovia!
Mi tía Isabel, que me dio recuerdos para Conchita Beltrán y... jo, no recuerdo ahora más que a Concha, se pegó buen rato contándome sus andanzas con ella y con Carmen Longás y con Tolín, en fin, que su periplo taustano, a pesar de los años que hace dello, le ha dejado una huella indeleble. Siempre que lo rememora ante mí, le noto una cara de felicidad, una sonrisa y una paz, que me hacen pensar que no son su cotidianeidad, precisamente. Es verdad que tiene tarea con mi tío Manolo y con mi tía Mari.
El primer día descubrí el caos circulatorio en que se ha convertido esa ciudad que me encanta (soy muy taustano, pero también siento Málaga bien dentro). Mi padre siempre decía, cuando éramos pequeños e íbamos allá a veranear con mis abuelos, tíos y primos –mi familia malagueña es pechá de larga-, que los conductores malagueños no eran muy buenos, pero no se cabreaban nunca, eran calmos. Tiempo después la cosa cambió y se equipararon a los capullos que pitan por todo, como si fueran a arreglar algo de esa guisa. Incluso se encabronaban rápido: estaban perdiendo la tranquilidad, el saber estar del malagueño. Sin embargo ahora, ahora que la cosa es complicada de veras por culpa del metro y no sé cuántas obras –alguien me dijo que en un mes se han acometido 150 en plan estorbar, no de poner unas baldosicas en una cocina- el malagueño muestra su esencia: no hay un cabreo, te dejan pasar, aunque estén metidos en un atasco que sacaría de sus casillas a más de uno, no ves malas caras.
Te vas y, por 6’5 €, te quitas el sabor del gasoil con un gazpachuelo, unas coquinas y un plato de pintarroja en adobo, con cervecita y un cafelito de Santa Cristina. Aunque podrías haber elegido otro menú, porque te ponen un mínimo de cinco primeros y otros tantos, o más, de segundos. A todo esto, el día está bien empezado si te has metido entre pecho y espalda una o dos tostadas de pan cateto con lomo en manteca colorá y un mitad doble. Bueno, dejo todo esto, que aún me voy a volver otros quince diícas.
El miércoles, pues Mariajosé no la conocía, nos fuimos a Ronda. No se puede decir mucho, aunque veas imágenes de Ronda, acerca de lo que aquella ciudad es y transmite: hay que ir, por tópico que suene, y dejarse llevar por el ritmo, dejar que te entre e imaginar a Rilke y envidiarle por poder retirarse allá, contemplar la ciudad, inspirarse, estar solo en ella y con ella. Luego nos fuimos por el Valle del Genal, comimos en Atajate, pasamos por Benadalid, Benalauría, Algatocín, Montejaque, paramos buen rato a recorrer Casares, que es donde nació Blas Infante, el “padre” de la patria andaluza –imagino que sería comparable a nuestro Joaquín Costa-, un pueblo precioso y de que cuyo alcalde era detenido ese día por cohecho nos enteramos justo cuando salíamos de allí, lo oímos en la radio. Después accedimos a la costa por Sabinillas (San Luis de Sabinillas, se llama, pero todos decimos Sabinillas, nada más). A partir de ahí, hacia Málaga, son más de 100 kms. Bueno, pues no dejas de ver edificaciones en toda esa distancia. Y piensas cuántas serán legales. Es que uno va ya tan escéptico por ahí. Así que no sabes dónde empieza Estepona (ves Costa Natura en medio de casas y hoteles –es un núcleo naturista que recuerdo perfectamente aislado y agradable-), ni en qué sitio estaba el cartel de San Pedro de Alcántara, pero estás dentro, ni los de Marbella, Mijas Costa, Fuengirola, Benalmádena, Torremolinos... bueno, el de Málaga sí, ése se ve bien: está el aeropuerto antes. Qué horror especulativo. Qué indecencia. Qué distinto de la descripción que hizo Gamel Woolsey en su libro “El otro reino de la muerte” de esa zona, desde Churriana a Málaga. Por cierto, estuvimos en el cementerio inglés y tiramos esa foto de las tumbas de ambos cónyuges.
Pero, sobre todo, de lo que he disfrutado ha sido de mis amigos. ¡Qué palabra! ¡Y qué fundamental es tenerlos! He podido ver cosas que, luego, al interpretarlas, pueden ser completamente distintas de como las veo. Me da igual, yo voy a contar mi punto de vista.
Como digo al principio, Miguel vive en una caravana, en ésa de la foto.
Mi amigo Txema vive en una casa bien maja. En un momento determinado, cuando nos despedíamos, le hablé de que hacía poco había oído –y visto- interpretar una versión “swing” de Blackbird, de Beatles. Se me llevó a un cuarto que tiene absolutamente insonorizado, con pianos y otros instrumentos musicales, mesas de mezclas, ordenadores y un sinfín de cosas, cogió una guitarra y la interpretó de maravilla. Los Silver Beats es un grupo que hace versiones de los Beatles, él toca el bajo. Lo hacen realmente bien. Lo pasan bien haciéndolo. Así –y de otras muchas maneras- se entretiene Txema. Bueno, cada uno tiene sus cadaunadas.
Mi amiga Paqui, que se pegó un buen rato tocándome los cojones, me encanta. Es la dulzura en todos los sentidos. Incluso en el físico. Incluso a pesar de algunas cosas. Me ha dicho, y creo que lo va a cumplir, que vendrá a Tauste no tardando mucho, quizás en la Feria de Málaga, que es a mitad de agosto.
Mi amiga Eva, que me dijo que las está pasando bien malas, me dijo que prefería que no nos viéramos, que por ahora no quería ver a nadie. Y el domingo, cuando entrábamos Mariajosé y yo al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, ella salía... se echó a reír, me dio un besico y me dijo: “es que eres inevitable”. Yo quiero que salga de esa situación que tanto le jode. Me ofrecí, le dije que me tenía para lo que fuera. Espero que no sólo salga al CAC y espero que nos use a los amigos, que para algo estamos. Me encantó verla reír. Eva, la risa es demasiado. Y yo inevitable, que lo sepas. Que lo sabes.
Mi amigo Pepe lleva lo menos cuatro años en una encrucijada. A la intemperie. Hay en las encrucijadas, en muchas, vendedores de melones y de chumbos y de espárragos... pero todos están, aun a la intemperie, algo menos expuestos que Pepe: están bajo un chambao o bajo un sombrero de paja, al menos. Mi amigo Pepe está expuesto a todo el peso de la intemperie. Y en cada camino, quienes esperan que se decida, esperan a la intemperie también. En ese carrefour no puede quedarse eternamente. Ni pueden esperarle eternamente. Puede pasar que alguien se canse de esperar, o que todos los que esperan se cansen. Puede que se decida por algún camino, y alguien quedará tocado. Pero seguirá su rumbo sin él y sobrevivirá. Vivirá. Es dañosa la incertidumbre, la duda en la que está apalancado mi amigo. Lo es para él y lo es para los demás. Es insoportable. Y cuanto más permanezca indeciso, sin escuchar las voces que le dicen qué hacer, a su corazón, peor e insanamente permanecerá sin vivir. Lo cual es una tontada: cada momento no vivido es momento muerto. En fin, Pepe, al que quiero de verdad, está parado, indeciso.
Mi amigo Miguel, en cambio, ha decidido vivir en una caravana. Miguel ha tomado a lo largo de su vida decisiones muy drásticas y, no pocas, estrambóticas o extravagantes para más de uno y más de dos. Ha hecho cosas muy inesperadas y ha sorprendido a muchos que tenía cerca. Miguel no es un minmundi, es un tío coherente, que asume los errores que ha cometido, que ha rectificado cuando ha considerado preciso y que se ha lanzado hacia aquello en lo que creía. Nunca lo ha hecho de manera insensata, siempre ha pensado bien lo que hacía y sopesado los pros y contras de cada decisión, antes de decidir. Una vez que la cosa le parece buena, se lanza y a tirar palante, con sus consecuencias. De momento, las consecuencias, que comparte con Marijose, son algunos chirimoyos, limones, aguacates... come los tomates que cultiva, y las cebollas y los ajos. Aquello y aquellos son un remanso de equilibrio, o de TAO, como diría alguno. En fin, en medio de la Axarquía malagueña, un perchelero que reniega de la caótica Málaga, vive en una caravana. Ha tomado esa decisión, envidiable. Él ha decidido.
No sé si mandar a más de uno a la caravana de Miguel, a ver si les ayuda a tomar decisiones acertadas o, siquiera, a tomar decisiones. Quién sabe si con esa visita reflexionan y andan. Ya le preguntaré, a ver qué opina.
viernes, 8 de mayo de 2009
SAN MIGUEL
Ahí están ambos, San Miguel y San Isidro
El personal presto a regodearse con Reina, Damas y Raíces Taustanas
Así se veía hoy a las ocho y veinte


