Tausterock
Blog de cavilaciones y escurrimientos (Roberto Gracia Segovia)
martes 17 de enero de 2012
OTRO CONSEJO: EL PRIMERO DE 2012
lunes 26 de diciembre de 2011
¡CÓMO YE ISTE CHAIME!
martes 20 de diciembre de 2011
MI PRIMER CONSEJO AL PRESI COMO TAL
jueves 15 de diciembre de 2011
NADA, LA ESTUPIDEZ, QUE ABURRE HASTA EL FONDO
martes 13 de diciembre de 2011
¡Y PASA LA VIDA!
martes 29 de noviembre de 2011
YA PASÓ LA FECHA, PERO HABRÁ MÁS, SEGURAMENTE

sábado 5 de noviembre de 2011
LA FECHA, QUE ESTÁ AHÍ LA FECHA

Hablaba con Javi, Chirriclán, de que hoy empieza la campaña electoral. Se abre el periodo que culminará ahí abajo, el 20, un año después de que escribiera eso yo.
Cuando he salido de la carnicería, he mirado hacia donde estaba la casa en la que empecé a vivir y he recordado que allí mismo vi a mi abuelo discutir con un vecino acerca de no sé qué cosa. Y que pensé entonces que, si aquellos dos adultos, tan sesudos ellos, tan admirados ambos por mí, esgrimían argumentos bien pensados y sopesados y, sin embargo, no se ponían de acuerdo, no me era dado creer que fueran capaces de ordenar las vidas de las casas que administraban o regentaban. Me hizo mella aquella constatación de algo que sé, y he corroborado con los años vividos y experimentados: la razón, suponiendo la buena voluntad del personal, no es propiedad de nadie, en el sentido absoluto.
Empecé, ya entonces –contaba menos de 10 años, lo sé pues es la edad que tenía cuando nos mudamos de aquella casa de la calle Teruel, en San Antón-, a decirme que no fiaba en quienes gobernaban, si cada uno tenía una idea y no coincidía con la del de demás… suponiéndoles buena intención a todos, claro, lo cual es mucho suponer.
Parece, pues, que iba tomando en mi interior forma y consistencia y arraigo mi ideario político, es decir, mi forma de entender lo que Platón y Aristóteles –y supongo que Sócrates, aunque no estoy seguro- dieron en definir como el arte de organizar la vida en común, la vida en la polis. O sea, la manera de organizar la convivencia.
Sigo pensando que no confío en que, quienes gobiernan, sean tan agudos como para hacerlo bien –vuelvo a hacer la salvedad de que he de partir de la premisa de creer en sus buenas intenciones, pues, si no, habría de apagar e irme y permanecer en silencio, respecto al asunto del que hablo, para siempre-. No me es dado creer en la perfección del hombre, por tanto, ¿cómo creer que permanecerán gobernando con tino sin cesar durante el tiempo que le otorguen esa prebenda de gobernar los votantes, los sistemas o las fuerzas del jaez que sean?
El “horror”, como ha calificado alguien esta mañana a la campaña electoral, se ha puesto en marcha. Van a ser días de mucho derroche, tanto crematístico como emocional. De ilusiones y desilusiones, lícitas, honradas. Días en los que a la mayor parte de los siete mil millones que somos les dará igual todo lo que hagamos aquí. Seguirá saliendo el sol y seguirán sin comer muchos, muriendo por ello. Habrá quien haga mítines, como suele, en cualquier sitio –sea o no oportuno por el momento y el lugar- y a gritos. Habrá quien quede acogotado y acepte llamar “copago” a lo que, creyendo que ha de ser así su nombre, porque ése fue el que decidieron ponerle de la manera más cínica que se haya podido pensar y decidir, con el envidiable criterio y acierto que le caracteriza, Ignacio Escolar definió como “repago”.
Y a mi tía Abilia, que tiene sus buenos 84 tacos, y a otras muchas personas, a casi todas en similares trances, les seguirán tratando en hospitales y residencias de tú y como si fueran imbéciles o, cuando menos, bobos o, en cualquier caso, seres inferiores, esas personicas que no sé dónde han aprendido tales irrespetuosos comportamientos. Y a los que se les dé carta blanca para que practiquen sus maneras de organizar el cotarro, probablemente sigan diciendo que invertir en sanidad o educación –ramas que, en lo que cuento en este parrafico, se ven afectadas muy íntimamente- se llama “gasto” y, en carreteras, “inversión”. Esto de las palabras tiene importancia, creo yo, y Escolar las usa de modo impecable.
Bueno, he de aligerarme, que el día primero de todo esto, el oficial –que, en verdad, llevan dando la murga mucho tiempo- toca a su fin.
Como vengo insinuando, no concibo el arte de organizar la convivencia de la manera que, hoy, queda simbolizado, así que mi celebración del próximo "San Félix de Valois" será con Mateo, a su modo, y conmemorando lo que el pasado año; recordando a Tolstoi y Voltaire y, ya puestos, a Ghandi… y celebrando, también, que NO FUMAMOS NADA mi señora y yo. Que no es poco, ea.
jueves 6 de octubre de 2011
LAS VACACIONES (¡POR FIN!)
Aún ando por el Mediterráneo –hoy me he bañado en la playa la Savinosa, que me ha encantado por cierto-, entre Tarragona y Barcelona estos últimos días. Pero, antes de entrar a contar conversaciones y viajes y escurrimientos, me referiré a un algo que leí de Pérez-Reverte y que me extrañó no poco. No me sorprendió su tono, que me pareció desmesurado e histérico, vehemente y grosero, incluso desacertado por ampuloso y soez. No, ya he observado en alguna ocasión esa traza en sus escritos, traza que me hace pensar que, quizá, tenga, guarde o acopie tanta amargura que no le quepa y se le desborde. La sorpresa me viene dada por el aspecto de ser académico de la lengua quien comete deslices de bulto en lo que le concierne como tal. Escribió una frase que dice: “… sicarios a sueldo o por la cara”. Me llamó la atención, pues entendía yo que sicario significa asesino asalariado, cosa que comprobé merced al diccionario de la Real Academia de la Lengua. Por tanto, aun pareciéndome excesivo el término y aunque se pueda justificar como metáfora y licencia de escritor, es, sin duda, una redundancia decir “asesinos asalariados a sueldo”. Y un error, por tanto, que unos asesinos asalariados lo hagan gratis, por cuanto asesinos asalariados son las dos partes inherentes de “sicarios”, sin que pueda soslayarse ninguna de las dos, so pena de referirnos a otra cosa. Aún hay más abajo, en el mismo escrito, otra equivocación, según yo lo entiendo: dice algo acerca de lo que vale un café, refiriéndose a su precio. Y creo que Cervantes dijo algo así como que es cosa de necios confundir valor con precio. Es decir, si es al precio de una cosa a lo que nos referimos, habremos de decir que cuesta, no que vale. No sigo más. Parece que “Patente de corso”, como título de su columna, viene que ni pintado a sus modos, aunque ignoro quién le ha conferido semejante autoridad.
Y ahora voy a lo que me apetece, que es lo que me interesa y que es a hablar acerca de mis recientes viajes, que han sido disfrutes en sí y todas y cada una de las etapas. Habré de hacerlo de manera rauda o somera o resumida: ha sido mucho.
El finde que empezó el 9 de septiembre nos fuimos, desde Tauste, a pasarlo por donde nace el Ebro. Descubrí cosas y sitios que tengo al lado y que desconocía. Y a los que volveré. A La Lora, por ejemplo, le tengo cierto apego desde que, en el Sancho Abarca, estudiaba la Geografía de primero y aprendía aquello que empezaba: “Burgos tiene al norte la comarca de la Lora, tierra de páramos y de pastos, su centro es Sedano. Tiene yacimientos hulleros…” La cuadrillica -11 adultos y cuatro menores, geniales todos- ayudó, y mucho, a que el fin de semana fuera inolvidable, denso, simpático, agradable y pleno. En fin, insisto, volveremos.
El siguiente iniciamos el itinerario vacacional. Lo hicimos con calma, parándonos a ver Medinaceli, que merece la pena, dicho sea de paso, y pernoctando en Madrid: el sábado, día 17, teníamos la cita para visitar la exposición de Antonio López en el Thyssen. No hubo desperdicio. Obtuve tantas experiencias y sensaciones y enseñanzas, que di por intensamente aprovechadas las vacaciones, sólo con eso.
Y el domingo, a Málaga. A Capuchinos. Estuvimos allí, aprovechando el tiempo, disfrutando de primos y tíos y amigos –nos faltó gente por ver, aunque vimos mucha-; visitamos la finca de La Concepción, que Pepa no conocía; y el C.A.C., como siempre, donde nos sorprendió un tal Guillermo Pérez Villalta, uno de cuyos trabajos, “Artista creando una obra”, vimos días después en “La piel que habito”; nos encontramos con Pepi Pedraza, algo inesperado y muy agradable, y con el Bob –Manué-; pateamos mucha Málaga y, en fin, me “enmalagueñé” y me “mediterraneé” todo lo que pude. Fue entrañable todo, e intenso y tranquilo y agradable, incluidas, claro está, las coquinas y demás delicias que degustamos.
El 24, treinta y tantos años después, nos encaminamos a donde estaba esperándonos mi amigo Luis, Luis Manuel Garrido Gámez, a San José, en Almería. Fue muy emotivo, muy emocionante. Y mejor, para mí al menos, de lo que hubiera esperado, y eso que hube soñado, durante muchos días antes del reencuentro, buenos augurios. Reencontrármelo, hablar… saber cosas que ahí estaban y nunca habíamos conocido, porque no nos las habíamos dicho, fue sublime. Luis, como vas a leerlo, antes de que te hable –y felicite- por teléfono, que sepas que volver a verte ha sido una de las mejores cosas que me han pasado en mucho tiempo.
Después de esa experiencia de sólo un día –que se repetirá e incrementará en breve-, nos volvimos a Málaga, esta vez a la Axarquía: teníamos que vernos con el Cervantes –mi amigo Miguel, el de la caravana- y Marijose y Mario. Por fin, dormimos en la caravana.
Mateo esta vez no es protagonista interlocutor de mis conversaciones cavilacionísticas. Esta vez, Mateo, te vas a enterar de mis cavilaciones habladas con alguien, que no eres tú, leyéndolas aquí. Mira por dónde. Con Miguel las conversaciones no tienen desperdicio. Una de ellas, de las buenas, fue cuando le dije, con Benamargosa al fondo y sendas cervecicas en primer plano, que habíamos estado en Madrid y que había pensado yo que, a pesar de que dicen algunos que tienen mucha suerte sus habitantes, no es cierto. La mayoría no tiene la cantidad de tiempo ni de dinero que se precisa para aprovechar las ofertas culturales de toda índole o jaez que tanto abundan allí. No perciben, por vivir allí, salarios superiores a los que perciben sus colegas en otros lugares, como sucede, por ejemplo, en Navarra, en según qué puestos de trabajo. Y, en cambio, han de soportar que se manifiesten todos los españoles para cualquier cosa, sean perroflautas, papaflautas, sinflautas… ovejas y perros, incluso. Han de soportar, sin contraprestaciones. En estos últimos tiempos, las manifestaciones más sonoras son las de los docentes de la enseñanza pública. También hablamos de eso.
Aún le dije que me gustan mucho a mí ciertos mercados, por orden alfabético: Atarazanas, de Málaga; Born, de Barcelona –que, por cierto, les está quedando “demasié”-, Central, de Zaragoza, y San Miguel, de Madrid… y me está reventando que usen esa palabra para denominar cosas que molestan a casi todo el mundo. Hay cuatro que están aprovechándose de esta tesitura económica, porque crisis hay, por lo visto, hasta en China, que dicen que es la economía que mejor furula. Y los “señores mercados”, que no son los que he mencionado ahí arriba, se dedican a poner, o a imponer, normas que restringen las posibilidades de bienestar social de manera insoportable. Se están enriqueciendo unos pocos a costa del resto. Es una indecencia que mueran de hambre tantos, habiendo comida para todos, porque está todo esto gestionado “a la tía cipote”, como decía mi buen amigo José Antonio Frías Ruiz. Gestionado para acopiar lujos quienes gestionan… los mercados.
No es que cambiáramos de conversación, seguíamos yendo y viniendo y lo que digo aquí sólo es muestra, que fue más larga y profunda la cosa.
Cuando hablábamos de la Salud y de la Enseñanza, yo dije que el Estado habría de desconcertarse, es decir, que sólo existieran, de cada, una privada y una pública, sin conciertos o medias tintas. Y, siguiendo con el planteamiento, concluimos ambos que no es preciso andarse con explicaciones farragosas para convencer al personal de las excelencias de un concepto –público-: puesto que el fin de la salud y de la educación privadas es la obtención de beneficio material o suntuario, como empresas que son, y el de la salud pública es la salud y el de la educación pública es la educación, lógico es concluir que son mejores, siempre, y por definición, las públicas. Y si, por cierto, se las cargan como pretenden los neocon, los que han provocado la crisis, el señor mercado equis acabaría por encontrarse con un tráiler de su propiedad cargado de oro en un lugar, tipo desierto de Gobi, y no tendría a quién pagar para que le curara, le educara o le alimentara.
Y, en fin, aún nos quedan vacaciones. A Sádaba nos iremos a rematarlas.
martes 13 de septiembre de 2011
MUCHAS GRACIAS A EL PATIAZ PUNTO ES

Hace tiempo que no escribo.
Un día, en la parte calurosa de este verano, vi que las gentes de El Patiaz me habían mencionado en la página 10 de su boletín no periódico. Desde ese momento, como ya dije a Jaime, decidí que debía mostrarles agradecimiento por ello. Debía y quería. Supongo que la calor y, a lo mejor, otros sofocos, me han ido echando para atrás respecto a lo de sentarme ante el ordenador para expresar, cuando menos, este agradecimiento. Pero ya no lo dejo más, así que, cuando van a empezar las fiestas de septiembre, vuelvo a decir al personal de El Patiaz que agradezco que me hayáis metido ahí, en una de las páginas de vuestro boletín, mediante un escrito que Maribel Rayado –buena amiga, también hay que decirlo- ha redactado de la manera ágil con la que acostumbra deleitar cuando lo hace, hable de lo que hable.
Y, ya puestos, en esta entrada –o post, como llaman los más “in”- remato agradeciendo a mucha gente que me habéis animado por otro asunto, pues que habéis sido de mucha ayuda y apoyo. Me va a ser imposible no olvidar a alguien, así que, por favor, nadie se me ofenda si no consigo nombrarlo aquí. Marisa García, quien fue la primera en decírmelo, en la estación de Gallur, se lleva el honor de encabezar la lista. Pero también he de nombrar a Miguel S., Miguel C., Miguel P., Julio, Ascen, Pilar F., Pilar R., Eva, Luis G., Luis L. , Ángela, Paco C., Antonio, Concha, Salva, Santiago, Mª Luisa, Luisa M., Carlos, Jaume, Alberto, Fidel, Pepa, Paco G., Pepote, Santos, Mary, Elena, Javier, Estrella, Tere, Txema, Paqui, Rodolfo, Maribel, Roger, Dani, Carmen, Cristina C., Cristina A., Cristina M, Loli, Ana… en fin, acabo, que creo que no me dejo a nadie que me lo haya dicho explícitamente, aunque no estoy seguro.
martes 28 de junio de 2011
ÁCIDO ACÉTICO

A Mateo le gusta la Química tanto como a mí, por lo menos. Y a mí, desde que tuve acceso a saber algo de ella, sobre todo de la Orgánica, me entusiasma. Ambos sabemos qué es el ácido acético.
Anoche apareció por casa muy decidido. A pesar de la calor que hacía, él vino como un boque o un mardano: energético, acometiendo… con gesto decidido, casi diría que adusto. Hemos pasado toda la noche en vela.
He obtenido algunas conclusiones. Es lo que pasa con él: que está en todo. Quisiera dar con el modo de plasmarlas de manera resumida pero inteligible y aun comprensible. A ver.
Me ha hecho ver que desde que se produjeron ciertos acontecimientos, ahora hace nueve meses, se puso en guardia, pues sabía que tenían calado suficiente como para que su procesamiento pudiera entrañar ciertas dificultades para mí. Aquellos sucesos, origen de esta curiosa gestación, sólo fueron los primeros de este periodo, pero no los únicos: han sobrevenido muchos más y Mateo, como suele, ha permanecido pendiente, atento a todo y, de vez en cuando, mandándome algún que otro mensaje, porque percibía que no todo iba bien. Lo que pasa es que no siempre he sabido interpretarlos. Me ha dicho que comprende mis indignaciones, pero también que ha habido ocasiones en las que no he sabido manejarme dentro de la ponderación o de la sensatez. Ha habido, sobre todo en los últimos tiempos, situaciones en las que me he dejado llevar por una prisa absurda, inexistente en realidad, que me ha provocado demasiado vinagre, exceso de calentamiento y vehemencia y escasez de serenidad y discernimiento. Incluso de cordura. Al menos, a veces.
Agradezco a Mateo, y a algunos otros –que, seguro, os dais por aludidos sin serlo expresamente-, la llamada. Incluso, no me duelen prendas, pido disculpas a quien he ofendido –igualmente, incluido queda y lo sabe quien lo haya sido-. Por ello, he aquí mi rectificación.
Y, a eso de las seis y media, se ha ido. Aún ha hecho una apostilla cuando salía: me ha dicho que, respecto al asunto de la corbata, ya era algo que él tenía pensado, que no me crea muy original yo por ello. ¡Mateo: genio y figura!
domingo 29 de mayo de 2011
ENCANTADORES, SENCILLOS Y CORDIALES LO SON

No tenía yo conocimiento del humor y la gracia de los alemanes. Y, la verdad, desde que sigo con cierta asiduidad a su jefa, me pasma el gracejo, las caídas de esta señora. Supongo que en algo se parecerá a sus compatriotas. Y viceversa.
Sí que había oído hablar de lo rigurosos que son a la hora de usar el método científico para sus cosas, para sus averiguaciones y aseveraciones. Además, lo voy comprobando, por ejemplo, con sus comunicaciones de certezas respecto a todo lo que atañe a la crisis. Bueno, y al euro, ya puestos.
Pues bien, el otro día, nada más saber –ellos, que yo me enteré a la vez- que se habían muerto algunos alemanes tras ingerir unos pepinos, les faltó tiempo para deducir, usando de manera admirable el método científico, como ya digo (observación del fenómeno, elaboración de una hipótesis, comprobación de la misma y elaboración de la tesis), que la causa estaba en España. Parece ser que el germen causante es una bacteria a la que se dio en llamar Escherichia Coli.
Bueno, pues voy a usar del mismo rigor científico que quien dijo que el problema que causaba la muerte a los germanos estaba, originalmente, en Almería o en Málaga. Y lo voy a hacer porque mis estudios, mi nivel académico me confieren autoridad para ello. He de empezar diciendo que la bacteria aludida adquirió su apellido (Coli) cuando fue descubierta. Es una de las llamadas enterobacterias. El intestino, en griego, es enteron, o sea, se les dio ese nombre de enterobacterias a las que fueron descubiertas en el intestino. A la mayor parte del grueso –del intestino, digo- se le llama también Colon, de ahí lo de Coli. En fin, para no dar la paliza, esta bacteria es una de las que están en el intestino. Está en unas cantidades que permiten que realice su función beneficiosa –que la tiene- y, si sube de ellas, se convierte en patógena, es decir, puede producir problemas. Incluso sirve como medidor de infección, si aparece en sitios donde no debe. Por ejemplo, si, cuando se analiza orina mediante un cultivo, aparece esta bacteria, se sabe que hay infección de orina, y se dice que hay coli fecales, refiriéndose a que hay Escherichia en esa muestra, en la que no debiera estar.
En general, los hábitos sexuales en los que no se hace daño a nadie –ni a uno mismo, se entiende, claro- no son considerados parafilias, o sea, anomalías. El sexo anal es una de las prácticas sexuales que hay quien pretende incluir en ese capítulo. Recuerdo que, en los tiempos de Reagan, se calificó en Estados Unidos como delito y se animó al personal a la delación… en fin, prefiero no seguir ni siquiera comentar. Se puede practicar en solitario o no. Y hay diversas maneras y útiles para ello. Es muy clásica la introducción de objetos diversos, sofisticados o naturales, como pudieran ser zanahorias o pepinos. Es fundamental la higiene, tanto antes como después: el objeto ha de estar limpio y, cuando deje de usarse, ha de limpiarse a conciencia. Máxime si, en el caso de los vegetales, pretende consumirse crudo después de haber sido usado del modo que digo.
He aquí, pues, mi rigor científico para mostrar la certeza de lo ocurrido en Alemania con los pepinos españoles: las escherichias ingeridas pudieran no proceder de Almería ni de Málaga. Puede que fueran Escherichias teutonas.
Y no soy -a la vista está- tan categórico como ellos lo fueron.
jueves 26 de mayo de 2011
NO FÍO EN LA CORBATA

Es definitivo: no me gustan las corbatas. Fijémonos en una de ellas, en la que ostenta, luce o exhibe el mozo de la foto –al que, prudente y discretamente he quitado la parte que pudiera significar su identificación- y observemos un detalle, que es, por otra parte, habitual: esa prenda que menciono señala siempre un lugar. Y con ostentación, como haciendo alarde de que ahí, donde esa punta de flecha indica, está mi identidad, mi señorío. ¿No es, pues, machista, la corbata? Aunque algunas mujeres la lleven, también señalan su entrepierna, es decir, dan importancia a esa parte de la anatomía como si fuera, más que la primordial, la única. Y ese modo, reconozcámoslo, es un modo machista, el modo de alardear de lo que se posee, máxime cuando se señalan las partes llamadas pudendas. Y, ojo, que yo, como Woody Allen, digo que el segundo órgano más importante para mí es ése –en realidad, ambos nos referimos a la función, más que a la anatomía, es decir, a lo sexual, más que a los cojones y eso- y, en mi caso, el primero no es el cerebro –o lo intelectivo, dicho de modo funcional-.
No se ven muchas en la primera línea de las concentraciones de las plazas de España, ésas que han adquirido diversas denominaciones a lo largo de su escaso tiempo de vida, Democraciarealya creo que fue el primero. Y digo bien: en la primera línea, en la que aparece ante nuestros ojos. Por detrás, ya, no lo sé, no se ven en todo caso, los de atrás. Bien, iba yo a que desde un principio este movimiento quiso hacer ver, quiso dejar claro que no van en contra del sistema y que no propugnaban la abstención. Sin embargo, en algún sitio de los suyos, como apoyo argumental contra lo sucedido y lo declarado el día 22, en cuanto a las elecciones, se arrogan como un triunfo el 33% de la abstención. Pues bien, como ya he dicho en la anterior entrada y en alguna otra ocasión (con leer el tercer párrafo de lo enlazado es suficiente para lo que digo), yo me manifiesto como contrario a este sistema. Y no pasa nada, ni me pasa nada. Pero ellos no, ellos, desde el principio, supongo que pretendiendo aparecer como buenos, dejaron claro que no iban en contra del sistema, que pretendían convencer al personal de lo bueno del voto, no a los grandes partidos, pero voto. Por tanto, la abstención no deberían tomarla como muestra del éxito de sus manifestaciones o propuestas. Sigo pensando que dicen cosas que suscribo a pies juntillas. Sigue chocándome que no haya habido incidentes con la cantidad de personas congregadas, lo bien que están organizados. La buena intención prístina, aparentemente al menos, de tratar de remover consciencias y conciencias. Respecto a este objetivo, mira por donde, habría que hablar, habría que desmenuzar un poco su consecución, sus causas y efectos. Veamos: la consciencia ha podido verse iluminada en algunos casos. O en muchos: no porque piense que el personal esté adormecido, sino porque a lo mejor no pensaba de manera demasiado coherente, quizá porque ya se había preocupado el poder de tratar de anestesiar, de tratar de no permitir al individuo pensar mucho. Lo uno lleva a lo otro: ser pensador, buscar argumentos, lleva a que la conciencia nos diga qué debemos hacer, cómo hemos de comportarnos. Y así podríamos interpretar muchos de los números que han salido en cuanto a los votos del día 22: unos han pensado y, conmovidos, han actuado; otros, con la consciencia siempre alerta o despierta y con la conciencia siempre igual, inamovible (probablemente, según la definición que de esa cosa recuerdo que se hacía en el catolicismo, serían de conciencia laxa, en modo alguno bien formada ni escrupulosa), también han actuado: gentes que presentan a delincuentes para ser sometidos a plebiscito; gentes que aclaman a esos delincuentes, quizá porque les envidien, porque quieran medrar como ellos, esas gentes no se conmueven. Estas manifestaciones no les hacen mella. Ghandi no hubiera tenido “chance” en estos tiempo y lugar. Sigo pensando que no veo claro ese movimiento yo, aun no siendo evidentes las corbatas, no sé si no las hay.
Esta noche, a las 9, toca tertulia, a ver si hablamos de todo esto, a ver si obtengo algún punto que me aclare todo este mar de dudas en el que me muevo.
Pero lo de las corbatas lo tengo claro: no me cuacan; podría soportar las de tipo “Blues Brothers”, esas que no terminan en punta de flecha, son negras y delgadicas. Me resultan simpáticas –aunque, insisto, no soy de corbatas yo, en todo caso me inclinaría por la pajarita-.
viernes 20 de mayo de 2011
SE VEÍA VENIR
Ya hace unos años, desde 2004 puede decirse, que voy tomando decisiones de mucho fuste. Todas las que tomamos son decisivas, claro es, pero no se me negará que las hay de especial trascendencia por motivos diversos, qué sé yo, en mi caso hablo de cambiar mi vida varias veces y drásticamente, al venirme de Málaga, al casarme, etc. Ahora, ambos dos –mi señora y yo- estamos en un trance expectante, hoy, que es cuando acaba la campaña electoral, por cuanto el domingo nuestra vida pudiera tomar un rumbo que hace dos meses ni hubiéramos pensado.
Hace unos días se empezó a manifestar por las redes –o por la red, qué sé yo acerca de esto-, a la manera característica de ese medio, la desilusión, el desencanto del personal con este tipo de sociedad –la llamada occidental, grosso modo-, culminando en la convocatoria a las concentraciones del día de San Isidro.
Parece haberse trocado ese ambiente de descontento y desesperanza por un atisbo de ilusión. Quizá sea sentir la comunión con muchos otros lo que haya propiciado ese cambio. Reivindican muchas cosas con las que estoy en completo acuerdo. Por ejemplo, podrían recogerse firmas para cambiar la ley electoral, ya que hemos de aguantar este sistema, para que sea justa por proporcionalmente representativa –ya lo he dicho en alguna ocasión en este blog-.
Por ahí hay gente que, de muy buena fe y con cabecicas bien amuebladas, estoy seguro, hablan acerca de este fenómeno o acontecimiento. Al final pondré enlaces a algunos de los que he leído, pero al final, que, si los pongo ahora, el personal se me distraerá pinchándolos.
Hay muchas cosas que se me ocurren, pensando en todo esto. Considero admirable el autocontrol demostrado. Es decir, siendo tantos, no ha aparecido la violencia. Durante todo el tiempo que ha servido para gestar este alumbramiento, la cosa ha ido madurando. El personal ha ido hartándose de aguantar mangoneos e impunidad. Y opresión. Yo creía que estaban apretando mucho los tornillos los apretadores de tornillos. Demasiado. Que estaban achuchando hasta arrinconar. Y es bien sabido que, cuando no se deja salida, el acorralado sólo tiene dos opciones, una de ellas, la rebelde, en muchas ocasiones es violenta. Sin embargo, al modo de Ghandi, el personal ha decidido ser pacífico en la manera de ser rebelde. Así pues, también eso lo aplaudo, pues demuestran inteligencia, entre otras cosas.
La organización de todo y de todos me desconcierta: no sé cómo se ha hecho. No por ello se me ocurre sospechar que haya manipulación detrás. O quién sabe qué fantasmas, como algunos piensan. Por cierto, me acabo de acordar, al hilo de esto, de alguien que tiene en la cabeza una fijación fantasmagórica de ese jaez: aquí al lado, en Ejea, nuevamente se ha podido oír al mequetrefe ése que fue ministro del Interior decir las barbaridades que suele. Aun siendo él desacertadico, sus correligionarios son más responsables pues que aparentan estar en sus cabales. Y, si realmente quisieran jugar con las reglas de una democracia de verdad, una vez dicha la primera impertinencia-tontada-injuria por ese pobre hombre, le habrían impedido decir más. Pero no es el caso ni puede serlo, dado que no es la democracia su fuerte ni tan siquiera lo que quieren, salvo para aprovecharse de ella, como es evidente. Y, por cierto, hablando de quien todas las estupideces aludidas antes profiere, se podía haber hecho algo bueno por él, estando tan cerca de Sádaba: creo que hubiera sido pertinente haber aprovechado y haberlo depositado al lado del pantano de Valdelafuén.
Pero, en fin, todo ello, siendo la misma historia, es otra historia.
Hay quien dice por ahí que el movimiento que se me ocurre llamar “Toma la calle” es contrario al sistema. Y simplemente es mentira: si dicen que quieren que se vote, si dicen que quieren cambiar la ley electoral, es que están de acuerdo en seguir con este sistema. Modificándolo, pero nada más. He oído, sin embargo, a alguno de los que se han apuntado al carro, decir lo contrario. Y, por cierto, tampoco creo que sea grave o descabellado no estar de acuerdo con este sistema ni que que así se esté implique ser ogros viles y violentos o sádicos cuyo comportamiento propenda la sevicia.
Me gusta que haya movimientos de este tipo. Y me gusta que, de momento y según parece, no se hayan dejado manipular. Aunque hay frikis –que sé de alguno de los que están en Zaragoza que lo son y mucho- que se apuntan esnobmente –se me valga el palabro-; aunque no me guste el modo en que, según he oído en la radio a ellos mismos decir, se lleva la intendencia –hay carencias de autogestión o sobras de abuso, según se mire-; aunque haya quienes se van a aprovechar, sin duda, y encima casi ni son nada –y, mal que me pese, se demuestra que, en realidad, nunca lo han sido-, a pesar de todo eso, me gusta, me ilusiona y confirma mis “historias” en cuanto a que no hay que perder la alegría y las ganas de arrimar el hombro para con el hombre.
Aburriría si siguiera hablando todo lo que quiero, así que guardaré para otra entrada algo. Ahora sólo diré que he tenido conocimiento de que la Junta Electoral Central ha decidido –creo que es otro el verbo a usar, dictaminar o sentenciar o algo así, pero yo no entiendo de leyes ni de ese argot- que han de levantar el campamento las gentes que estaban acampadas haciendo ver esa iniciativa de la que voy hablando todo el rato, los Indignados. Y que un grupo político ha interpuesto una protesta por ello –no sé si ha de decirse querella o recurso- en un juzgado… ah, sí, ante el Tribunal Supremo, a las 13:56. Pensando estas cosas ante el teclado, he oído ahí abajo en la calle una conversación. Una señora empujaba un cochecico de crío donde iba un crío, y se han cruzado con una mujer. Ésta, mirando al rorro, le espeta a buen volumen: “¿Ande vas pues, amante?” El crío movía las piernas muy contento y contesta la otra: “Dile: a merendar” “¿A merendar con la yaya?” “Dile: sí” “¿Y el yayo, andestá pues el yayo” “Dile: al campo” “¿Al alfalceee?” “Dile…” En fin, así hablan muchas veces las gentes. Nunca lo hice yo con mis hijos –Roberto cumplió 29 años el recientemente pasado día de San Pascual Bailón, o sea, que ya hace tiempo de lo que digo que no hice- pues nunca me ha gustado esa manera. Y son críos a los que suplantamos y que en muchos casos podrían contestar. El movimiento del que hablo, aun siendo joven, creo que tiene suficientes recursos como para que ahora se venga manifestando como valedor de sus derechos una formación que, como digo, pudiera hasta salir beneficiada con su existencia –también es cierto que bastante perjudicada ha sido hasta la presente, aparte de por sus dirigentes, por las leyes democráticas no justas ni igualitarias o igualizadoras, que no sé cómo estará mejor dicho, si es que lo está de alguna de las dos maneras-.
Los enlaces:
http://blogs.publico.es/desdelejos/206/%C2%A1por-fin/
http://www.escolar.net/MT/archives/2011/05/diez-mentiras-sobre-democracia-real-ya.html



