DIGNIDAD

viernes, 3 de octubre de 2014

INEXORABLE LACK, LO LLAMAN



         Hasta hace poco tenía yo un amigo muy querido, Alfredo Barriga Casabona –ABC-. Ahora no, porque se ha muerto. Hace nada, un mes. Alfredo ha sufrido años y años las consecuencias de un accidente laboral que se agravaban conforme pasaba el tiempo.

         Nos veíamos poco desde hace mucho. Y siempre, cuando nos despedíamos, tenía la sensación de que faltaban por decirnos cosas. Cuando me dijo Jaime que se había muerto, a revueltas de muchos sentimientos, de otras emociones, me entró rabia por eso. Conversaciones sin nueva oportunidad, ocasiones que quedarán arrumbadas en algún cajón o desván.

         Era drástico y certero expresándose. Recuerdo que un día nos echábamos unas cervezas y dijo a Mateo, acerca de las guerras por motivos ideológicos, que cómo podía creerse eso. Decía que todas se montan por negocio y que, casi siempre, mienten quienes voluntariamente luchan cuando dicen la causa por la que lo hacen. Me acuerdo ahora de esas conversaciones al ver ante las cámaras a los “aguerridos” imbéciles que pretender instaurar eso que llaman EI. La mayor parte son personajes sin sentido social. Gustan mostrarse gamberros, hacer cosas sin sentido y con violencia. Les complace propinar daño. Molestar, romper… matar. Propenden la autodestrucción, acabar. Mienten cuando dicen algo positivo, creador, futuro. Dicen una sarta de sandeces para dar pública justificación, para conseguir adeptos.

         Sí, tenía tino Alfredo. Y temperamento y carácter peculiares. Decía cosas, las decía de maneras que podían resultar molestas en según qué casos. Y a según quiénes. Pero la brusquedad que usaba era máscara, o coraza, para esconder timidez, corazón. Pudo engañar, lo sé, no era tonto precisamente, a más de un incauto y a algún envidioso. Muchas cosas he oído respecto a él. No todas agradables: ésas las rechazo. No quiero oírlas ni las he aceptado nunca.

         Una, empero, que me conmovió, fue la que oí detrás de mí, en el coche, cuando di a mi padre la noticia. Primero hubo silencio y, cuando creía ya que no me había oído, supongo que rumiaba antes de hablar, dijo: “muy buen chico que era”.


jueves, 11 de septiembre de 2014

DIFÍCIL DIGESTIÓN

Curiosas cosas, nada más

         Ayer, por fin, corríamos Mateo y yo. Mientras, me hablaba de hoy.

         Me dijo que llevaba tiempo caviloso por unas revelaciones que le había propinado, días atrás, un político, del que no me quiso dar más datos por ser conocido. Conoce gente de la política por todos sitios y de todos los “colores”. Gallegos, astures, cántabros, vascos, aragoneses, madrileños, extremeños, andaluces, murcianos… como para adivinar quién era aquél. Me parece que pudiera ser antropólogo, sociólogo o algo similar. A lo mejor así “reduzco el círculo” y doy con su identidad.

         Añadía que esta persona sabía que muchísimos de los catalanes que quieren manifestarse votando el día 9 de noviembre, lo que pretenden realmente es mostrarse desafiantes ante quienes aparentan percibir como “los otros”, los demás españoles, contando con que la consulta no tiene valor, realmente, salvo el testimonial. Sería distinto, dice, si el resultado fuera vinculante.

         Dice Mateo que decía que sería interesante que se diera forma a eso que llama el “chef” Junqueras “clamor popular”, es decir, que se procurara legalidad a un referéndum vinculante (eso sólo puede ser, al parecer, convocándolo para todos los que habitamos España). Dice saber que en ese caso cambiarían totalmente los votos de los catalanes, tanto los que se manifestaron el año pasado por las carreteras, como los que hogaño, en el tercer centenario de la toma por los borbones de Barcelona, forman la “uve” en esa preciosa ciudad. Que muchos se sorprenderían al observar que la respuesta sería claramente a favor de la independencia; pero claramente en contra, entre los catalanes. El clamor popular por la independencia catalana parece cierto, pero fuera de Cataluña. Los catalanes saben que para ellos sería una catástrofe pues, al pagar la orquesta de la verbena, el beneficio es menor.

         Concluía diciendo que Oriol no permanecería en esa república nueva. Viviría trabajando en la Universidad de Salamanca o en la de Zaragoza, en cualquiera de ellas tendría tajo.

         Mateo, lo había olvidado, también conoce políticos catalanes.

         Pero yo, hoy, conmemoro el chandrío contra Allende y los chilenos, hace 41 años.


jueves, 7 de agosto de 2014

GAZA Y ESO (ISRAEL, VAMOS)


            Bueno, pues para que quede claro, yo no soy antisemita. Soy pro, prosemita. Soy pro cualquier cosa que no sea cosa destructora o destructiva. Por eso soy anti sionismo.

         Según las definiciones, y para centrar la cosa, semitas son los que descienden de Sem, el mayor de Noé, aquel de la biblia. Los palestinos y los israelíes son, puesto que su padre es común, hermanos. No entraré en que por eso hayan de ser, o estar, bien avenidos, no es tema que aquí tenga sentido mencionar ni dilucidar. Sí que, como digo desde el principio, es preciso puntualizar.

         Me duele lo que está pasando allí, en el territorio en el que no pueden convivir los semitas. Me hacen duelo todos los semitas, los masacrados y los que masacran. Sí, también estos últimos, pues pienso que si alguna vez tienen un atisbo de consciencia, la conciencia les va a machacar los sesos. Y, luego, el corazón. Y, si no lo tienen, como hasta ahora parece que pasa a muchos de ellos, me hace duelo que estén anestesiados e imbecilizados. Y embrutecidos, aun presumiendo los israelíes de civilizados, cívicos, cultos, y no sé de cuántas cosas más. Por cierto, Hamás, exista o no, conviene al estado de Israel: es su excusa para el genocidio.

         Lo que está pasando significa fracaso. El uso de la violencia, de la violencia genocida, o sea, “gratuita” contra otro humano, es sinónimo de fracaso. Del fracaso, por estúpido, del humano. Y los defectuosos, esos que gobiernan a bandazos, que ahora aplauden a unos golpistas en Ucrania –el poder instituido en Ucrania había salido de unas elecciones y, en cambio, quienes gobiernan ahora, lo hacen por la fuerza, como, por cierto, pasó hace 74 años aquí con aquel chiripitifláutico gallego y sus secuaces, sus esbirros facinerosos-, antes a otros en Siria, en Iraq o a los degenerados que exterminan para dar salida al negocio de las armas, con niños soldados, ébolas, SIDAS y más cosas, siguen con sus defectos provocando el suicidio, el suicidio de la humanidad.

            Podría extinguirse el humano.

martes, 24 de junio de 2014

FLIPVI

            

          No me acuerdo del origen, pero sí de que a los felipes, cuando era pequeño, o cuando aún no era mayor si se prefiere, les decíamos Flip. ¿Quizá por aquella serie en la que había un protagonista cetáceo, un delfín llamado Flipper, al que llamaba el protagonista humano, un chaval de carrillos constitucionalmente anchos, que se le hinchaban cuando soltaba la "pe", o sea, al pronunciar esas contundentes bilabiales oclusivas sordas? No lo sé.

         Ahora me viene al esmo Flip, para pronunciar al Borbón nuevo. Hasta en la sopa tendremos a Flipvi. Es algo que cuesta pronunciar, pero se me atraganta más todo lo que significa de indecencia y de desvergüenza. No sólo la institución que representa, sino él, él mismo, por ejemplo cuando menospreció a una chavala, en Pamplona creo que fue, echándole en cara que había tenido un, su, minuto de gloria. Lo dice él, cuyo mérito es... ¿cuál, qué méritos tiene o se ha ganado? Y no sólo tiene minutos de gloria, sino que su vida entera es una fantasmada. Es un oprobio vital, y ahora veo que lleva camino de ser vitalicio, el que nos propinará a los ciudadanos de mi país. Este chaval, el “meritorio”.

         Hay un médico que conozco “en Zarzuela”  –que respetaré y no mencionaré- al que pregunté en una ocasión… allá por 1999 –alto u baxo- si la piel, el esófago, el fémur, la safena externa, el hígado, incluso el corazón de paso y el cerebro, ya puestos, de estos individuos eran distintos de los correspondientes del resto de personas. Y me dijo que no, que claro que no. Así pues, que este tipo, el Flipvi digo, se permita decir a una conciudadana mía que “ha tenido su minuto de gloria” porque le dijo que ella quería una república como sistema de convivencia, me hace concluir que no es más que un indecente y que más le valía, si de tan honrado pretende presumir como lo hace de demócrata, llenándosele la boca al pronunciarlo, irse, abdicar, convocar un referéndum. Y callarse ciertas estupideces. Por supuesto.

jueves, 8 de mayo de 2014

JOAQUÍN BERGES Y LOS HUEVOS FRITOS


Joaquín, entre todas ellas (y yo mismo)

 Hoy es San Miguel en Tauste. No quiero entretener, porque no es el asunto, así que, quien quiera profundizar en ello, sírvase pinchar.

No es de lo que voy a hablar, aunque tiene algo que ver porque es hoy un día que tiene mucha relación con eso de “almorzar”, generalmente en cuadrilla. Y porque no es nada raro almorzar huevos fritos. Así, lo de los huevos fritos, cuando faltan siete años para que se cumplan seiscientos desde el asunto del famoso “Voto de San Miguel”, da pie al verdadero del que quiero hablar.

Con los libros de Joaquín, Joaquín Berges digo, con quien espero seguir profundizando en nuestra relación, me pasa como con los huevos fritos. Cada vez que, a partir del primero que leí, empiezo un libro suyo, aparte de ir viendo su marcado estilo personal, que, con todas las variaciones que haya entre uno y otro, se percibe en su peculiaridad, me acuerdo de los huevos fritos. Qué queréis que os diga.

Acabo de meterme entre pecho y espalda, con Mateo y algunas personas que prefieren no ser mencionadas, dos huevos fritos. Exquisitos. Y recordaba el último libro de Joaquín, el que se titula “La línea invisible del horizonte”. Al iniciar ambos cometidos, la lectura de cualquiera de las creaciones de este individuo o el consumo de los huevos fritos, como sé que me espera un disfrute delicioso, pienso, no soy capaz de evitarlo, en su final, en que no son eternos. Y sufro. Me ha sucedido siempre con los huevos fritos. Aunque los paladee, aunque cierre los ojos y los oídos al ambiente, aunque haga de ese condumio una aristotélica entelequia siéndoles fiel a ellos nada más, sufro porque sé que tienen fin. Y, desde que el pasado año por estas fechas tuve la oportunidad de gozar de “Un estado del malestar”, quedó incorporada esta actividad, incorporé la lectura “bergesiana” a mis hedónicas cosas, aunque dolorosas por el conocimiento de su finitud.

Joaquín no me paga ni sabe de esto, se enterará cuando lo lea. Vosotros leed sus cuatro libros.

            

lunes, 14 de abril de 2014

HOY ES 14 DE ABRIL



Harto de mucho explicar y de notar que enfrente no hay muchas ganas de escuchar, recurrí a un ejemplo para demostrar a mi alumnado extranjero que no es un capricho que exista la hache. Ni su uso. Les dije: “haré por la mañana todo es una frase que significa una cosa u otra, dependiendo del tiempo. Y de la hache”. Cuando percibí su atención y su extrañeza, escribí en la pizarra: “Ayer aré por la mañana todo y mañana haré por la mañana todo”. Dije que podríamos quitar los adverbios y seguiría entendiéndose la frase, merced a la presencia o la ausencia de la hache. Así pues, alguna importancia tiene la letra. Tras unos segundos, de masticación y deglución supongo, algunas personas bajaron los ojos, ruborizadas, a mirar sus libros y se pusieron a trabajar en silencio sus ejercicios.

Un amigo mío, de Tauste también, ha tenido su nómina y otros dineros siempre en una entidad bancaria distinta de la que yo usaba. Ambos somos taustanos. Era la explicación que le daba yo, hace muchos años, para hacerle ver lo de ser europeos. Me refería a que España siempre fue de Europa, quizás hasta cabría decir que pudiera ser el país que más tiempo lleva siéndolo, como tal. Y también que pudiera estar equivocado. Con el ejemplo pretendía darle a entender que nada tenía que ver lo de la famosa prístina CEE (Comunidad Económica Europea) con el concepto, social, o sociopolítico digamos, del ser europeos. Es decir, él estaba con una entidad bancaria y yo con otra, pero somos taustanos ambos, eso no se nos puede negar. Venía bien para explicar lo de la Unión Europea actual.

Ahora uno ve cómo se las gastan los franceses con los gitanos, por ejemplo, los españoles con los emigrantes y los alemanes con los propios europeos desempleados durante un tiempo y se queda pensativo, tratando de dilucidar si lo de ser europeos será cosa de ayer, o de mañana. O si tendrá alguna relación con la hache, que en España, siendo importante, en definitiva es muda.

lunes, 31 de marzo de 2014

CÓMO DECIRLO...



Los fabricantes de teléfonos móviles tendían a hacerlos cada vez más pequeños. De eso no hace tanto. Hoy ha cambiado la cosa, no sé desde cuándo ni por qué. Ahora parecen entostas. Hace unos meses adquirí un terminal. Elegí el que elegí, y no otro, por las causas siguientes: la primera, porque, más o menos, lo necesito; la segunda, que el anterior, pequeñico, ya había dado todo de sí; la siguiente, que pretendía que su tamaño fuera suficiente para poder obtener lo que ofrecen hoy en día estos artilugios, sin gafas; otra razón, que su precio fuera razonable, no me seducen a mí las ostentaciones, ni por marcas ni por precios. Finalmente, y este motivo ya tenía ganas de darlo a conocer, quería que su sistema operativo no fuera Android. Muchas personas, entendidas algunas y legas otras, han mostrado extrañeza, tratando de convencerme con que es el más extendido de los sistemas usados. No decidí por motivos que obedecieran a entendimiento sobre software o similares, no. Sólo me he basado en algo que para mí tiene entidad suficiente: esa palabra, “Android”, se viene usando para dar a entender algo relativo a lo humano y que significa, en origen, en griego, de forma de hombre. Varón. Así que lo rechacé porque no me gusta el cariz machista que tiene esa expresión.

También hace poco, algo más que lo de los móviles, entre los progres y los hippies se tenía a gala, y aun se propugnaba, consumir lo necesario e imprescindible. No ser “consumista”. Ahora se nos quiere convencer de que sólo consumiendo podremos salir del pozo, ruina en la que nos ha sumido la estafa del capitalismo. Lo dicen hasta los hasta hace poco “anticonsumistas”. Yo creo que no, que funcionará todo mejor cuando aprendamos a consumir realmente. Entonces se reactivarán las economías y tendrán solidez y estabilidad, porque se basarán en lo real, no en lo especulativo. Esto no es una iluminación “bíblica”, es como vive hace mucho un tal Pierre Rabhi, pudiéndose leer sus postulados y experiencia en “Hacia la sobriedad feliz”.

jueves, 13 de marzo de 2014

MIS MEJORES RATICOS DIARIOS



Hoy, como casi todos los días, he madrugado. Madrugo porque busco el rato en el que el silencio es todo, aunque a menudo todo quede en momento. Es cuando aún no ha llegado el estridor diario con sus estridentes noticias. Sus ruidos.

Hoy es un día especial para mí. Hace dos también lo fue, se cumplían los primeros 10 años desde el estruendo y el estupor del infierno en los trenes de Madrid. Hay curiosas casualidades: José Antonio Labordeta, aquel hombre bueno y humilde y sencillo, de quien tengo muy buenos recuerdos y a quien mucho añoro, cumplió 69 años el día anterior al del atentado. Desde entonces, uno que había sido alumno suyo, un botarate zascandil, un indeseable e insensato facineroso, no sé si estropeado o estorbado, o simplemente defectuoso de mollera, como muestran sus comportamientos –suscribió a Labordeta, sin avisarle, a una publicación maoísta-, ha estado continuamente achacando la autoría de los asesinatos de aquel 11 de marzo, y demás mutilaciones y secuelas, a quién sabe qué urdimbre judeomasónica, siendo consciente de que mentía. Como es imposible dilucidar para qué lo hacía, con un mínimo seguro de razón, digo que algún defecto ya tiene, ya.

Una vez la radio conectada, como anteayer y como mañana, muere la calma. Renace la cotidiana estridencia. La que hace que piense que el venezolano Maduro está verde para la democracia y sus contrincantes apetecen arrebatarle el poder, detentándolo pues. No creo que lo quieran para procurar la igualdad de todos los que allí respiran.

Se aplaude que en Ucrania, como pasó en Irak y en Egipto y en tantos otros lugares, sean derrocados los electos, sin escatimar en fuerza bruta: la cosa es que caigan. Se destrozan tierras creando guerras para vender armas y muerte, pero que nadie huya ni entre ni nos incomode en nuestros países.

Muchos desafueros y muchas mentiras. Y mucho olvido hipócrita ¡Qué estupidez, la humana! La única estupidez.


(Para no cansar, decido decir todo en trescientas cuarenta y tres palabras: siete por el cuadrado de siete. Me gusta el siete)

lunes, 27 de enero de 2014

QUERAMOS, QUE PODREMOS


Afueras del Centro de Historias: Plazuela de San Agustín.



Tengo un amigo que se llama Ildefonso. Le conté una vez algo acerca del respeto que me demostró una persona situada en alto nivel en la Universidad de Málaga, y que además era del OPUS -lo que aún me desconcertó más-, cuando se me disculpó una vez que se dio cuenta de que no era correcto asociar desorden, o caos, con anarquía. No le tembló la voz para rectificar ante… no sé, quizá doscientas cincuenta personas. Y con la cara a la vista. Hace poco llamé la atención a otra persona, que también es de nivel, intelectual y lingüístico en este caso, porque hizo, en tono de mofa, un comentario similar, es decir, asociar caos y arbitrariedad con anarquía. No voy por ahí corrigiendo al personal. Trato de razonar positivamente lo que digo y si, por ende, hay quienes se dan por aludidos y rectificados al considerar que la razón me asiste a mí y, rectifiquen en público o no, modifican su actitud o comportamiento, como yo hago cuando detecto, o se me hace saber y se me demuestra, que me he equivocado, doy por bien empleado el esfuerzo de mostrarme, de manifestarme.

Mi amigo Miguel, el Cervantes del que ya he hablado antes, me decía que venía la plataforma PODEMOS a presentarse en Zaragoza el día 23, el de San Ildefonso, patrón de Cabañas de Ebro por cierto. Me pidió que me informara, si podía, y le informara a él después. Mi amigo Miguel, estas navidades en su casa, me volvió a dar muestras -y lecciones- de lo que es ser tolerante o condescendiente. Según se ve, y como dice mi admirado Noam Chomsky, estamos inmersos en un sistema que es la subordinación al modo de gobernar de sinvergüenzas, no políticos.

En Zaragoza no hace calor el día de San Ildefonso. En el Centro de Historias, que es donde había que acudir para atender a la presentación de esa plataforma,  no cabíamos. Quizá se hubiera podido poner una pantalla y un altavoz en el exterior y verse lo que sucedía en el atestado salón de actos. Sin embargo, y dice mucho a favor de estos mozos, decidieron salir a hablarnos a todos. No cómodamente desde dentro: salieron a pasar frío con los demás a la Plazuela de San Agustín. Y allí explicaron lo que por ahí, por cualquier foro, puede leerse, lo que dicen. No voy a extenderme por tanto, aunque sí señalaré que uno que no votaba desde que le habían estafado cuando el referéndum de la OTAN, más de treinta años dijo que hacía ya de eso, se había dejado convencer y se “acercaría, después de tanto tiempo, a una de esas urnas de cristal”; un vasco, que acertó a estar viendo a unas amigas en Zaragoza y ya se pasó de paso a ver aquello, dijo que, después de haber sido siempre nacionalista, tanto votante como electo, se pasaría a arrimar el hombro, como mínimo con el voto, pues le había parecido coherente lo que allí se dijo. Dice mucho la palabra patria Pablo Iglesias. Palabra que me había dado en cambio cierto repelús a mí, desde hace mucho. Hice mía una frase de mi admirado paisano Ramón J. Sender Garcés que dice, alto u baxo (en aragonés, aproximadamente), que para él no existe la nación –refiriéndose a patria o estado-, sino el territorio, que el suyo es Aragón y a él se atiene. Y este mozo me ha hecho repensar la cosa: probablemente le tuviera manía a la palabra por quiénes y cómo la habían usado, es decir, quienes sólo consideraban que España era –es- suya. Quienes la están desmantelando para su beneficio, ésos que ahuecan la boca al pronunciarla, pero les significa algo así como “corral en el que todo me pertenece”. Él, indignado, ha buscado con ilusión algún modo de arreglar esto para todos.

No quiero cansar ni aburrir, entre otras cosas porque quiero que tenga eco lo que escribo, lo que dicen los de PODEMOS y que, en resumen, podría quedar como que pretenden la dignidad de las personas, tomando las riendas de sus propias vidas. Así que aquí lo dejo.



viernes, 25 de octubre de 2013

BEATUS ILLE


A Holy Trinity

Hacía tiempo que no sabía de Mateo. El otro día me lo encontré y lo noté circunspecto, incluso triste. Me dijo que sí, y que era a causa de que alguien a quien amaba mucho había llorado amargamente porque el papa, el jefe del Vaticano, le había decepcionado. Es decir, esa persona que lloraba se había hecho ilusiones con las cosas que había ido diciendo este hombre desde que tomó posesión de su trono, y sintió en algún momento que había sido una estafa. O un fraude, una mentira.

¿Por qué, o cuándo, en concreto? Eso lo pregunté yo. Y él me pidió que no nombrara la persona de quien hablara, pues sabe que cuento lo suyo y lo mío, y me lo dijo. Es alguien que siempre ha sido cristiano, creyente y practicante aunque crítico, que jamás votó más a la derecha del PSOE, que siempre confió en el diálogo porque confiaba en las personas y, ahora, hasta en el jefe de la Curia Romana y sus dicasterios. Pues bien, cuando le oyó aplaudir la pantomima que se montaron en Tarragona hace unos días para beatificar, es decir, homenajear en resumen, a un grupo "exclusivo" de 522 asesinados –o sea, excluyendo de sus admiraciones a los demás-, se le vino el chambao abajo, porque esa persona sabe de casos, le son muy cercanos, que fueron defenestrados por la rebelión, por el golpe de estado del año 36; que fueron perseguidos por la represión posterior y humillados por los capitostes y no tan capitostes del club, la iglesia que encabeza este señor, y a pesar de todo siguieron siendo cristianos y acudiendo a los oficios, al teatro que representan periódicamente en sus, casi siempre, opulentos templos. Lloraba por esos a los que se les roba la dignidad, a los que se humilló y sigue humillando con el pretendido olvido histórico, extendido o ampliado en ese acto mencionado al elevar a estos “sus mártires” sobre los demás hombres.

Siempre me deja pensativo este Mateo. Cuando volví a mi casa, me quedé mirando a mi mujer, porque me acordaba de que su padre, con apenas cinco años, se quedó sin el suyo pues que lo habían asesinado los dementes aquellos que iban con camisas azules, en agosto de 1936, porque estaba afiliado a UGT y al PSOE, sólo por eso. Los demás “requisitos oficiales”, como ser buena y honrada persona, ayudar a sus semejantes y acudir a misa, tanto él como su mujer, los abuelos de Mariajosé, los cumplían. Y otros muchos más en el terreno de la convivencia pacífica y en libertad e igualdad. Pero de verdad, de corazón, que es sabido en su pueblo, en Sádaba. Y, además, eran creyentes, como las personas de las que me ha hablado Mateo, cumplían los preceptos de la Santamadriglesia porque honradamente creían que había dios y que, además, era el que decía cómo habían de hacerse las cosas en el club. Ellos, los facinerosos que lo mataron –su mujer le sobrevivió apenas un año y pico más-, ni piedad ni caridad ni honradez… ni bondad tenían o manifestaban. Así que, sin ni siquiera saber dónde está el cadáver del padre, se crió mi suegro -que se llamaba como el papa ha decidido llamarse-, el pequeño de cuatro hermanos, saliendo adelante y no precisamente gracias a la merced ni a la humanidad del selecto club que ahora homenajea a los que considera suyos. Y recuerdo que mi suegra, a pesar de todo, a pesar de lo sufrido por ella y su marido, y de tampoco votar jamás más a la derecha del PSOE, no dejó de ir a misa ningún domingo ni fiesta de guardar.

Antes he dicho una palabra muy malagueña, chambao. Ahora digo una aragonesa, que también me ha surgido sin invocarla, por pura lógica o espontáneamente: paco. En aragonés, paco significa umbría, y la acepción que me ha venido inopinadamente es la de ladera sombría de una montaña. Que también es eso paco. El papa Paco, a la persona que impresionó a Mateo con su llanto, le ha demostrado, desde lo de Tarragona, ese lado suyo, esa ladera, la umbría. Ahora, quizá, podría hacer panegíricos y beatificar a Videla y sus otros paisanos. Y aún me viene a la cabeza que la Iglesia Católica parece que tuvo que ver con ETA, no sé si la facción de los jesuitas, cuadrillica a la que creo es afín el papa Paco, la de los benedictinos o cuál. ¿Para cuándo beatificar, ya puestos, a todos ellos, papa Paco?



martes, 8 de octubre de 2013

¿ES APODÍCTICA ESTA INTERPRETACIÓN? "CHI LO SA!"



El caso es que las del PP no son todas feas, pero malassss... mucho
(ved la del medallón, qué cara de asco envidioso pone a la juez)

     Muchas veces me desvencijo. O me desbarato y desarbolo cuando escribo las ocurrencias cavilatorias (otra palabra nueva, mira por dónde), porque, por ser en no pocas ocasiones complejas de explicar, me salen de considerable magnitud, así que, sin ser mi pretensión, más de un osado que acabe por decidir leerlas, también acaba destartalado y en no pequeño grado.

     Así pues, y por descontado con despacio, en esta ocasión no daré acomodo al enrevesamiento ni seré abigarrado exponiendo lo que, me consta, hay quienes califican como mis devaneos.

     Hay en Sevilla una mujer que es juez y se llama Mercedes Alaya. De ella tengo yo pensado, y no desde hace poco, que algo de amargura arrastra, será por sus formas de desenvolverse, ante las cámaras con ese rictus que parece tanto de desgana como protervo, y en el desempeño de su labor con aparente sevicia. Ignoro, claro es, si acierto. Y, de ser atinada mi impresión o, quizás, intuición, cuál pudiera ser el motivo, la causa, de esa tristeza, vocablo que uso ahora por si la cosa no llega a, como antes he dicho, amargura.

     Tampoco digo que haya que indagar, no sé, algún desengaño amoroso o de otro jaez, como pudiera ser que, manejándose con esa especie de odio-venganza, lo hiciera por alguna carencia o, aún peor, desposesión antigua, que eso igual es a lo que se llama prevaricar, por cierto. Pero ya está, simplemente es otro de mis escurrimientos. No hay que dar más vueltas al asunto. Eso sí, creo que le sería de mucha conveniencia “hacérselo mirar”, como dicen muchos catalanes, que es una expresión que me produce cierto gusto. Y regocijo, cuando se usa en el momento idóneo.

     Por cierto, no voy a hablar de ese tema, me refiero al de la pretensión de Cataluña de dejar de depender de España (no sé si es así la cosa, puede que me confunda). No. Para que veáis.

viernes, 23 de agosto de 2013

REFLEXIÓN ASFÁLTICA VERANIEGA

         

Entradica del Pablo Serrano de Zaragoza


Me gusta a mí el tranvía de Zaragoza.

Lo uso con alguna frecuencia. Me gusta disfrutarlo, así que, mientras en el metro de Madrid llevo en ocasiones algo que leo, en el tranvía de Zaragoza no. No quiero porque el recorrido mayor que suelo hacer es de unas 11 o 12 paradas –desde Parque Goya hasta la Gran Vía- y es muy entretenido mirar. Me encanta ver Zaragoza y ver desenvolverse a los indígenas, tanto los de fuera como los que viajan conmigo. De modo que suelo estar siempre alikindoi; ni siquiera por el periódico desperdicio la oportunidad.

Ayer observé que, a mi alrededor, la mayor parte del personal estaba ocupado con sus móviles. Me refiero a aquellos que estaban solos. Uno de mis entretenimientos siempre ha sido contar. Cuento cosas que veo, no sé, baldosas, pisos, etc. Y me dio, pues me pareció muy llamativo, por contar las personas que estaban absortas con ese aparatejo, no sé si refugiándose en él, parapetándose en él, o qué. Pues bien, descontadas dos parejas, una de ellas con crío incorporado –era una pareja de tres, pues-, es decir, descontadas cinco personas, íbamos solos –solitarios- en el trozo de un vagón que yo más o menos podía abarcar y que circunscribí, para poder contar, a “entre dos puertas”, 12 indígenas. Y de esos 12, nueve -¡nueve, sí!- iban concentrados en sus móviles, algunos oyendo música, sospecho, pues estaban conectados con un cable sus orejas y el aparato en cuestión; otros pasaban los dedos por la pantalla, e, incluso dos, usándolo para lo que prístinamente parecía estar concebido, o sea, para hablar con alguien ausente (tele-fono).

(Esto que cuento llamó mi atención, me hizo gracia y, pues sé que hay detractores acérrimos de esta costumbre, pensé en escribirlo aquí, en el blog. No sé si suscitaré que alguien haya que entre a opinar al respecto. No lo creo, parece que no es práctica habitual.)

No soy proclive a denostar lo que hacen mis semejantes, salvo que hagan algo mal, algo que sea o esté, y de manera palmaria e irrefutable, mal. Lo digo porque las personas que no tenían a mano alguien conocido con quien hablar, como las cinco que formaban parte de las dos parejas que he desechado para mi estudio antropológico sociológico tranviario, pudiera ser que estuvieran estableciendo o consolidando, al menos en su mayoría –si “chateaban” por el “WhatsApp” o el “Line”, por ejemplo, o hablando de manera convencional-, comunicaciones o vínculos, al contrario de lo que muchos otros hablan al respecto, diciendo que con estos usos y costumbres lo que se instaura con facilidad es la incomunicación. Puede que, mientras se desplazaban, unos escucharan música tipo Heavy Metal o de Eric Satie, o una clase de bioquímica, el ciclo de Krebs por ejemplo. Puede que no tengan la curiosidad que tengo yo y, a lo mejor, los otros dos indígenas que, solos, tampoco manejaban algo que les aislara del entorno. O que sean muy tímidos o “lo siguiente”, ultratímidos, de manera que les es de utilidad ese escudo que se ponen para salvaguardarse del resto del mundo que podría agredirles, que es, al fin y al cabo, el mundo más próximo. En fin, que me resultó curioso y aquí hago crónica de eso que ayer observé: ¿que está bien o mal esto de usar los “Smartphones” en lugar de mirar a la calle o alrededor? No me atrevo a decir ni sí ni no.

Ahora bien, en caso, concreto y distinto del que describo, de que, inmersos en un grupo afín, hubiera quienes, sin cesar, estuvieran atentos sólo al artilugio de marras, absortos y abducidos por él, sí. En ese caso dejo de dudar, para afirmar que no me gusta que así sea.

miércoles, 10 de julio de 2013

(MÁS) COSAS DEL CINE



“No saldrá vivo”. Me dejó pensando en ella esa frase cuando la oí en un avance, o antecedente resumido, de una película de Quentin Tarantino, Django Desencadenado. Un avance resumido que se llama tráiler. Supongo que vendrá a querer decir eso, el extranjerismo que acabo de decir: avance resumido. Y fragmentario, por cierto.

Sea como sea, cuando la voz que, en castellano, dice lo que dice ese gran actor DiCaprio en su lengua, dejé de oír, de seguir oyendo, y sólo me sonaba en la cabeza la frase del principio, “no saldrá vivo”. Me decía si realmente en castellano no se podría expresar de otro modo, si no con más sentido, sí con más autenticidad. Porque, me repetía, salir es algo que entraña acción y voluntad, o sea, adredeidad, algo que es imposible si no se está vivo. Por tanto, cambiando un poco para que se me entienda por dónde voy, si dijéramos que “no saldrá muerto” nos damos cuenta de que eso sí es evidente. Y lógico. Y, si ahora quitáramos la partícula negativa, nos daríamos cuenta de que no es verosímil, plausible, posible: “saldrá muerto”... podrán sacarlo, pero salir, per se, es imposible. Por tanto, la incongruencia de la construcción de las tres primeras palabras de este escrito, así dispuestas, creo que es flagrante, palmaria o evidente. Que está servida, la incongruencia digo.

No es que me ponga en contra de incluir terminología extranjera en nuestro modo de comunicarnos. No me hace gracia, por demás, que se haga si no es preciso, o sea, si los términos a incluir sustituyen, que no mejoran, complementan o completan, a los que tenemos. O, lo que es lo mismo, no me importa incorporar términos de cualquier lengua si no los hay entre los que tenemos, si no los hay en la que tenemos. Así es como se van haciendo, de hecho o facto, las lenguas todas. Pero, si los hay, no veo la necesidad de incrustar terminología extranjera, o sea, extraña. Lo digo, como se ve por lo dicho, refiriéndome a vocablos y a frases, giros o modismos de cualquier jaez.

Así pues, y volviendo a aquello por lo que he empezado, para dar a entender lo que se pretende en esta lengua nuestra creo que hay otras maneras que nos son más naturales, que son acordes, que van de la mano de la lógica del castellano. Ya digo, insisto en ello, que no pretendo decir que esté mal dicho, o suene mal, en inglés, pues supongo que, traducido, así será la natural manera de expresarlo.

Empezando por explicar lo que, creo, se pretende decir, acabaré diciendo las maneras que se me han ido ocurriendo en cuanto la frase de marras me ha sacudido las entendederas. Creo yo que el personaje encarnado por Leonardo pretende dar a saber al interlocutor al que se dirige que alguien morirá. En el interior de algún sitio. Es decir, puede que entre vivo, o ya esté en ese lugar. Pero, dentro, se le acabará ese estado, la vida. También, quizá por el tono, por la prosodia –y recuerdo una vez más que sólo fue un avance sintético o resumido y fragmentario- me es dado colegir que el ejecutor iba a ser él, si no lo había sido ya, o sea, el truncador de la vida del que “no saldrá vivo”.

No sé si me dejo algo que explique la situación, o que la pueda explicar. Ni siquiera si es real, dado que no he visto la película e, incluso, ignoro el argumento. Pero puede servir, por ahora, para seguir con mis cosas.

Para que el muerto –el cadáver del que vivía, o aún viva, pero sin futuro a largo o, ni tan siquiera, a medio plazo- cambie de lugar, es decir, deje de estar dentro, habrá de sacarlo alguien, como digo en algún lugar antes, dado que, al estar muerto, no puede salir por sí mismo, está inane y no hay posibilidades de que ese estatus se vea modificado. Ahora bien, muy cinematográfico, o siquiera contundente, no me parece que quedara decir, para cambiar la frase lapidaria con la que empiezo el comentario, por ejemplo: “Tendrás que sacar el cadáver de John”, “Jimi (o Jimmy) sacará el cadáver de John, porque solo no puede salir, pues lo voy a matar –o ha fallecido, el pobre- y, claro, dentro acabará oliendo mucho y mal, compréndeme, Joe”.

Veamos, pues, sin sorna, cómo podría quedar la frase, la comunicación que se pretende, o que pretende el bueno de Leonardo DiCaprio, para que pueda ser suficiente y, además, cinematográfica, es decir, tirando o tendente a lo más chulesca que se pueda. Si se quiere informar a alguien de que John pudiera salvarse si Joe obra de distinta forma de la que parece que intenta, podría decirse: “Si te vas a la mierda sin molestarme, John podrá seguir con su trabajo de vendedor a domicilio de máquinas de coser por ahora, porque yo no seré quien lo mate. O sea que, si no te vas a la mierda ahora mismo, Joe, que parece que hay que explicártelo todo, sucederá lo contrario: mataré a John. Tú eliges.” Si, en cambio, no se dirige a Joe de tú –cosa imposible en inglés, según tengo entendido, pues parece que no existe eso de tutear, dado que no existe el usted- y la amenaza va para él, la frase es más sencilla y contundente: “Caballero, si no se va a la mierda, lo mataré dentro y alguien sacará su maldito cadáver, para que no me deje el pestazo a putrefacción en el interior de mi palacio, de manera que cesarán sus posibilidades de seguir molestándome tanto dentro como fuera de la casa.” Hay muchas posibilidades, tantas como se prefieran, más o menos contundentes y chulescas; como si, por ejemplo, decimos que la señora de Joe es la que morirá dentro (entonces, la frase mala habría sido “no saldrá viva” o “con vida”): “Sindy, tu señora, ha muerto en el establo, así que alguien tendrá que sacar su bonito cadáver, que me va a asustar a Lucero, mi caballo de carreras Pura Sangre.” Puede ser porque la haya matado Leonardo, que es muy capaz él, o algún otro, que con Tarantino no se sabe y cualquier cosa cabe. En todo caso, quien haya traducido esa frase al castellano, para mí ha estropeado la película. Aunque se pueda soportar, que ya lo supongo, la ha estropeado, ha bajado la nota calificatoria: hay tanto profesional de bajo calado, al menos en los últimos tiempos… 

martes, 25 de junio de 2013

(ALGUNAS) COSAS DEL CINE



Anoche vi en la tele una película que me gustó: “El asesino dentro del círculo”. No voy a entrar a explicar por qué, salvo que observé un muy buen trabajo en todos los órdenes del arte de la cinematografía, porque no es por eso por lo que me han entrado las ganas de hablar acerca de esa sesión; ni a desmenuzar su argumento, por otra parte, fácil de conseguir pues habla de hechos reales, por lo mismo de antes, es decir, porque no es por eso por lo que quiero escribir.

Es por algo que no es la primera vez que observo en diversos momentos y lugares y que, no por repetido, me parece justificable. Aludo a la seriedad. Sí, a la seriedad, y me explico. El psicólogo forense, personaje encarnado por el gran actor Carlos Hipólito, cuando se pone a hablar acerca de cómo se han cometido algunos de los crímenes, dice que “de forma manual o antebranquial”. Y, claro, eso chirría. Para que todos entiendan qué quiero decir, explico que lo relativo al antebrazo es llamado “antebraquial”, pues braquial alude a brazo. Sin embargo, la palabra, pronunciada magistralmente por el mencionado actor, alude a algo que esté situado delante de las branquias, parte que no corresponde a lugar alguno de la anatomía humana. Y me molestó más, supongo, por cuanto me había parecido hasta entonces que la factura de la obra había sido, entre otras cosas, impecable, seria, rigurosa. Y me extraña tanto ese desliz, que se me ocurre decirlo aquí, aunque no sea un sitio que visite mucho personal.

Lo más probable es que no se le dé mucha importancia al fallo, de hecho, aunque seguro que no soy el primero que lo vio y dice, ahí sigue –seguramente sea difícil de subsanar- y la película es, según he visto, de hace ya tres años.

No obstante, quiero repetir, y aun recalcar, que, a pesar de ello, a pesar de este asunto, me gustó.



martes, 21 de mayo de 2013

FERIA DEL LIBRO DE TAUSTE 2013 (y II)


 Hubo mucha gente atenta, pero poca como ellas

El colofón lo pusimos con un último apartado que no era otra cosa distinta, no era otra cosa más; en realidad lo veíamos como un compendio de lo expuesto hasta entonces. Y arrancaba –y seguía después- como sigue:

Parece definitivamente demostrado que el hombre aprecia, en primer lugar, su existencia. También parece que está demostrado que, siendo consciente de su finitud, es decir, de que esa existencia que tanto valora no es eterna, y de que nada puede hacer para remediarlo, a lo más que puede aspirar, la única manera que tiene de perpetuarse –digámoslo entre comillas- es a tratar de preservar la supervivencia de la especie, de su especie.

Una forma de realizarlo es procreando, teniendo hijos. Así se asegura de la transmisión de sus genes. Pero también ha tenido presente, ancestralmente por un lado, es decir, desde siempre; y universalmente por otro, o sea, lo han hecho todas las culturas, que la forma de supervivencia universal, la trascendencia, es la transmisión del conocimiento. Del propio y del de los demás. De hecho, aún hoy hay lugares en los que la manera de transmitir ese conocimiento es la oral.

Y cuando se pudo plasmar el saber en algún tipo de soporte más duradero que las propias palabras y los propios recuerdos y las propias vidas, cuando nacieron los libros, en sus formas diversas, nacieron las bibliotecas.

El hombre, ya lo hemos dicho antes, pretende trascender a su propia existencia, así que ha puesto afán en hacer llegar su conocimiento, su memoria, y lo ha hecho de las maneras que su ingenio le han proporcionado.

Hemos dado un paseo por algunos ejemplos de bibliotecas que nos pueden proporcionar muchos placeres por su presencia de exquisita estética, sus formas artísticas en las concepciones arquitectónicas, escultóricas, etc. Pero lo importante son los libros y su lectura sólo precisa de voluntad, y el hombre se ha esmerado en hacer llegar la cultura que atesoran los libros a todos los lugares, a todos los lectores. Una forma ha sido lo que hemos dado en llamar Bibliotecas Móviles.

Se ve el empeño que el ser humano, a pesar de otros, ha puesto por transmitir, como esa mañana había dicho el pregonero de la Feria, José Luis Corral, la cultura a sus congéneres, a pesar de cualquier inconveniente y haciéndolo de la manera más atractiva e ingeniosa.


Aparecían imágenes de los llamados bibliobuses; de motocarros con libros a cuestas; de burros, tirando de carros-biblioteca o acarreando, directamente en sus lomos, unas alforjas diseñadas ad hoc, repletas de libros. Y después, en la imagen que figura sobre este párrafo, se hace hincapié en que es un tanque, aunque sólo se intuya por el cañón, que no sólo está pletórico de libros, sino que, además, muestra una leyenda en un costado que dice: ARMA DE CONSTRUCCIÓN MASIVA.

Hay quien va diciendo por ahí: “No es la biblioteca un mero almacén de libros sino aquel remanso donde se custodia con celo y con mimo todo el saber humano”. Como es una opinión nuestra, la referimos y ponemos aquí, sin más.

Y acabamos la cosa con la foto que vemos debajo, esa viñeta que creó el genial QUINO, en la que Felipe dice a Mafalda la evidencia que ni transcribo.


sábado, 18 de mayo de 2013

FERIA DEL LIBRO DE TAUSTE 2013 (I)




Una de las presentaciones de libros

 Aquí, en Tauste, empezamos la primavera con rasmia: por lo general, se inaugura con la Semana Santa. Luego suelen venir las fiestas; después, el día 1 de mayo, celebramos la Feria del Libro y, finalmente, el día 8, San Miguel. Por así decirlo, nuestro inicio de la primavera es jacarandoso.

Voy a lo que voy, a la Feria del Libro. Pero, para no agotar al personal, voy a dividir esta especie de crónica en dos partes. Es fácil deducir que ésta es la primera, claro.

El pregonero fue José Luis Corral Lafuente, que es el presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores. Ya se ha comentado acerca de su discurso en otros lugares, así que sigo yendo al grano que voy. Quise decirle en vivo algunas cosas, por esa cualidad del cargo de la mencionada Asociación, pero me lo impidieron mis múltiples actividades a lo largo del día y lo muy solicitado que estuvo él. Al no poder hacerlo de viva voz, lo diré aquí, en mi blog, que espero que lea. Ambas dicen decepción, como título: me ha decepcionado que no se haya hecho una mera reseña en la página web de su Asociación al Concurso de Cuentos Valentina Ventura, en el que, sin embargo, quienes lo organizan, ponen en lugar destacado que esa Asociación que él preside colabora como jurado. Espero que no sea por creerse superiores en algún grado, o por algún motivo, quienes pertenecen a dicha Asociación, respecto a los lugareños taustanos que convocan dicho certamen de cuentos. La otra cosa que me decepcionó fue ver, en su web, “Asociación” sin tilde en esa oxítona palabra. Espero que subsanen dicho error. Yo, ni citando oso ponerla como está, hoy, 18 de mayo, en la red expuesta.

 Aspecto tempranero de una zona de la feria

Y, fundamentalmente, esta entrada la hago para reseñar algo que apenas se ha mencionado en algunas de las crónicas y que no quiero que se quede arrumbado. Es un asunto en el que colaboró bastante personal y varios y variopintos colectivos. Me refiero a un acto en el que se pretendió rendir homenaje a las bibliotecas y en el que colaboraron ADISLAF Tauste –Asociación de disminuidos psíquicos Las Fuentes-, alumnos del IES Río Arba, alumnado de la Casa de Cultura de Tauste (Taller de Lectura y Español para Extranjeros) y diversos Voluntarios Culturales. La intención era mostrar un trabajo, bastante completito, a base de una presentación con diapositivas, que acompañaran a un texto, con música de fondo. Se pergeñó y exhibió como mejor se pudo.

La cosa se basó en hacer un recorrido, dando definiciones e historia de las bibliotecas, incidiendo en aquellas que han sido emblemáticas, como las de Asiria, Alejandría, Grecia y Roma, las medievales. Finalmente, se centró, por diversos motivos, en las Bibliotecas de Nueva York; en la de Sarajevo, de la que habló Yasminka -una chica Bosnia- y gracias a quien pudimos recordar la torpeza del humano, porque los serbios la destruyeron sin justificación estratégica o necesidad de algún tipo; la de Noruega –leída por Ingum, paisana de allí-, de la que nos sorprendió saber que se hubo horadado una montaña al lado mismo del Círculo Polar Ártico para poder preservar en condiciones óptimas de conservación los originales del Depósito Legal; la de Rumanía, de la que nos habló Adriana, rumana ella, merced a cuya información averiguamos que la construcción de la nueva biblioteca nacional rumana fue paralizada a la caída de Ceaucescu; la de Marruecos, que nos fue introducida por Ikran, marroquí de Nador, quien nos dio a conocer algo acerca de Chukri o Mernissi, dos escritores de aquella tierra cuyas obras son dignas de encomio; la Biblioteca Nacional de España; la Biblioteca de Tauste, de cuya inauguración tuvimos ocasión de informarnos con el deleite que nos proporcionó la lectura de una crónica escrita con esmero y encanto en 1873.

 Para la reivindicación también hubo lugar

Finalmente, el a modo de remate, aparecerá después, en la segunda entrega, que no tardará en salir, y así se da respiro al lector.

lunes, 25 de febrero de 2013

MESACHES


     
Voy a hacer una reseña, voy a contar algo que pasó el día 22 de febrero, el viernes pasado, en la Casa de la Cámara de aquí, de mi pueblo. De Tauste. No sé si a esto se le va a poder llamar crónica. La crónica de la presentación del último libro de Chusé Inazio Nabarro. Se titula Mesaches.

En realidad esto es pensar en voz alta, pues es como mi altavoz esto, el blog.

El acontecimiento es algo siempre esperado. Y me fa goyo cada vez que tengo la oportunidad de leer algo de Chusé Inazio. Me entusiasmo en cuanto me entero de que ha publicado algo -de éste ya tuve noticia cuando lo estaba gestando, y me habló de que iba a presentarlo al “VII Premio de nobela curta Ziudá de Balbastro”, que ganó-. Ha ganado tantos premios el cuarto de ese mismo certamen también lo ganó. Se titula, la obra con la que lo hizo, “Reloch de pocha”. Y tiene ediciones en ruso y en castellano.

En esa presentación, hecha por Pilar Fresco, que es la directora de la Casa de Cultura, y ducha en esas tareas como ella sola; por Chusé Mª  G. Aragüés, editor del libro presentado, de la editorial Gara d’Edizions y presidente de AESTRELA (Asociación d’Estudios y Treballos d’a Luenga Aragonesa) y por el propio autor, disfruté. En esta ocasión se estaba a gustico y estábamos cerca unos de otros. Se le entendió perfectamente, sin micro incluso. Habló quedo, pausado. Con despacio y sin desmayo. Nos contó lo que quiso y nos lo contó bien.

Aún hubo, después de hablar él, preguntas y comentarios que se hubieron suscitado en la charla. Y que con gusto y con agrado nos aclaró. Dijo, entre otras cosas, cuando acababa de contestar a alguien, y para rematar esa concreta intervención, algo así como que ese libro era más lingüístico que literario y lo era porque así lo había querido, por reivindicar el aragonés. Sin leerlo y sin embargo, ya empiezo a contradecirle: él es verdad que reivindica esa lengua -ixa luenga minorenca-, desde hace ni se sabe. Es verdad. Que es lingüista de profesión y de devoción. Pero también es un literato, un poeta y un narrador, de una categoría alta, de mucho nivel.

Así pues, aunque no es tiempo lo que me sobra en este inte, ya he empezado a leerme el MESACHES y espero que no tarde mucho en escribirle diciéndole algo, cuando lo acabe, como le adelanté que haría.