DIGNIDAD

jueves, 20 de diciembre de 2012

ESPERO NO WERT RELIGIÓN ALGUNA EN LA ESCUELA DE TODOS




En lo que a lo confesional respecta, en ese preciso –o no- capítulo, las convicciones de cada cual, sus creencias, incluso la ideología, no creo que sea la escuela el lugar idóneo para propagarlas. Yo no fiaría en que mis creencias fueran impartidas a mis herederos en lugar tan público y por gentes de quienes desconozco su grado de preparación, similitud, concordancia, sinceridad, honestidad y, en fin, habilidades y facultades que creo han de tener sin duda comunidad o, incluso comunión, con mi propia intencionalidad.

La cosa educacional es social, ambiental y, como hoy se viene usando, "multidisciplinar", es decir, que todos nos vamos haciendo por lo que nos viene de muchos campos. Todas esas informaciones las procesa el individuo en su interior, en su “casa”, eso es lo ecológico –no olvidemos que “ecos” es una palabra que procede del griego y que significa hogar- Así pues, se ha de empezar por el hogar, en todos los sentidos. Y sobre todo. Y fiar en la escuela para este menester, para algo que parece tratarse, amén de la fe, supuestamente según dicen, de la cosa de los principios, y de modo exclusivo, me hace pensar que es de irresponsables; que, quien lo hace, hace dejación de sus tareas, vamos.

La religión –la que sea- impartida en la escuela interfiere de manera distractora con los aprendizajes diversos que me parecen propias misiones de ese lugar. De los principios, universales por supuesto, de convivencia, por ejemplo. Si evoco mi desarrollo escolar, recordándolo, no me viene a la cabeza ninguno de mis coetáneos y condiscípulos que no hiciera mofa de aquella asignatura y que no se aburriera con ella. Así pues, quienes quieran que sus hijos sean seguidores de su credo, me parece que así no aciertan. Y, si lo que quieren es hacer proselitismo, aún creo que yerran más.

Ahora bien, si lo que quieren, chulescamente, es manifestar esa chulería, lo hecho es dar en el clavo. Claro, en ese caso, el ministro es la prueba irrefutable de que dos títulos universitarios no eximen de ser imbécil. Pero imbécil perdido.

Y el remate de mis asertos lo doy diciendo a los hijos de estos padres que quiero que sepan que éstos –sus padres- no se han preocupado, realmente, de la salud de sus almas –de las de ellos, de las de los hijos de esos padres-, sino de hacer ver su poderío “gonadal” –y esto en el caso varonil, que es, al fin, el que tiene la influencia, el poder, en la cuadrilla eclesial católica, que es de la que hablamos-, imponiendo que la religión –ésa- esté en las aulas.

(Puede observarse la imbecilidad a la que antes he aludido leyendo el enlace pinchando en la palabra imbécil)

miércoles, 17 de octubre de 2012

RUDRAKSHA


Amanece en el Ganges (en Benarés -o Varanasi-)

Bueno, ya estoy de vuelta de mi primer viaje de envergadura. He estado en India durante unos veinte días. En la India del Norte, que es preciso puntualizar eso, bien sabrá por qué quien lo conozca y quien quiera averiguarlo por Internet, por ejemplo.

Me ha resultado impresionante aquello. Aquellas gentes. No ha sido fácil ver malos gestos, malos rollos y no ha sido difícil ver dispares individuos con distintas inquietudes, intereses, intenciones… por palmo cuadrado, que es que allí, en India, la unidad de superficie, cuando se trata de medir densidad poblacional, es ésa, el palmo cuadrado.

Como es bien evidente, no aspiro a mostrar absolutos entendimiento y comprensión de la personalidad del individuo tipo de la India. Sólo pretendo dar a entender cómo interpreté aquello yo, cómo me afectó o cómo procesé lo que iba viendo.

Desde que llegué, todo fue un impacto continuo, un raudal de sensaciones, todas de gran calado, de mucha dimensión emocional, y todas seguidas, sin solución de continuidad. En medio de la vorágine cotidiana, se observa, uniforme, el sosiego, la tolerancia, la calma. Como manto común. Y un abigarrado conjunto de colores, como una eufonía colorista, un sinfín de todo. Cualquier sentido, los sentidos todos, son afectados y sufren una composición que subyuga, que se te lleva: miras, ves, hueles, oyes, tocas y gustas todo, y todo es nuevo y es viejo. Todo junto.

India te toca, te llega… y en seguida te atraviesa, te conmueve, se te cuela hasta todo lo hondo. Y te duele. Dolido te deja. Y dolorido. Todas las personas que he visto son las más amables y cordiales que jamás había conocido. Y generosas.

La mirada de esta gente es a los ojos. Es directa, ingenua y sincera. Y profunda, como observó Paquita, una de las compañeras de viaje.

No puedo, no es éste el lugar, explayarme ni concretar más. Y seguir dando a entender mis interioridades sólo serviría para repetir, aparentemente, cosas, lo que no resultaría sino tedioso.

Todo lo dicho vale para todo el recorrido que hicimos, que ha sido de más de 3.500 kms. Es imposible saber, o siquiera imaginar, cuántas personas, y de cuántas castas, clases sociales, religiones, sectas y cualquier otra clasificación grupal humana que se nos ocurra hacer, habré visto. Y, vuelvo a decirlo, todas, siendo evidentemente distintas en lo individual, se parecen en lo dicho, en eso que me ha conmovido de tal manera. Vuelvo aquí y me encuentro con tres, escrupulosamente tontos, que hablan de “españolizar”, de “catalanizar” y de que los huelguistas son de batasuna… y piensas, sin ánimo alguno de pretender mantener unido todo este personal que, ya hace siglos, se llama España –y no fue creado ni conformado por un decreto de anteayer, ni Cataluña, como parte del Reino de Aragón, fue ajena a su prístina formación, precisamente-, ni tampoco de disgregarlo, piensas, digo, si esos escrupulosos tontos no tendrán ganas de enfrentar, provocando a mansalva, o de ganar la poltrona que otorgan las elecciones -pues lo tenía crudo el Arturito, de no haber tocado la fibra nacionalista de uno y otro signo-. ¿Tan distintos y tan distontos somos, o nos hacen ver que somos, que nos es imposible vivir tres cuartos de hora sin discutir pretendiendo, no ya convencer, sino sólo ganar la disputa? Resulta tan aburrido, superficial y embustero todo esto, que ahora es cuando siento náuseas, no en la India.

Por cierto.

jueves, 30 de agosto de 2012

MIS CORRIDAS DE AGOSTO


Cavilando ante el panizo

El lunes pasado, por fin, tras quién sabe cuánto, volví a correr con Mateo. Me hube lesionado y, después de tanto tiempo, tiempo en el que él ha seguido entrenando y mejorando mucho, no se le ocurre otra cosa que “denostar mi folganza” por no escribir desde mayo. Me sentó mal. Puede que porque tenía razón, pero yo me defendí arguyendo que no se me ocurrían más que cosas que salían en todos los medios, feas o poco agradables y muy repetidas, así que yo sólo hubiera conseguido abundar, aburrir… y, quizás, amargar a quien quisiera u osara leer.

No obstante, le dije –y porque creo, insisto, que tenía razón y he decidido que vuelvo a escribir y ya está-, ya que te atreves a vilipendiarme, escribiré de lo que hablemos durante el recorrido por los caminos sin sol –por el humo que se interponía, proveniente del Moncayo- de Tauste, así que gasta cuidado.

Habló de Amparo Baró, que ha recibido un premio como actriz en Mérida, y yo recordé cuando estuve allí, hace dos años, viendo la representación de Lisístrata. Le dije acerca de mi indignación de las farsas vitales: los Borbones y su cohorte, que están todo el día representando sus pamemas, con buenos sueldos, y sin preguntar a nadie si queremos que sigan con sus monsergas. Que dan un pésame: “… manifestamos nuestro más hondo pesar…”, que dan un premio: “… queremos hacer llegar la más grande de las alegrías…” Joder, estas gentes han de ser los más en todo. Pero no se les ocurre irse lo más lejos que se pueda. A tomar pol culo o no, que me da igual, pero irse y lejos parece lo propio. Me dan vergüenza cuando los veo, a ellos y a los que se inmiscuyen en la pantomima que representan, poniendo “caricas”, haciendo gestos protocolarios… en fin, dándose importancia y dando importancia a las zarandajas más sublimes: haciendo lo que mejor hacen, el ridículo. Son ridículos. Aparte de unos sinvergüenzas. Y la gente, jodida, sin ganas de levantarse muchos días de la cama. ¡Se creen importantes, trascendentes, oye! Y están todo el día haciendo unas declaraciones de una grandilocuencia absolutamente absurda. Porque, en fin, yo vería sentido a un monarca con rasmia, violento, agresivo, absolutista, ruidoso, que gobernara con mano dura, como corresponde, que no consultara a nadie lo que quisiera hacer, que enarbolara una espada y arengara a sus huestes contra quien le contrariara lo más mínimo, fueran elefantes o cualquier otra cosa. Lo que define a un rey, vamos. Pero a que sea el jefe de un estado que es, según se dice, demócrata, pues como que no le veo sentido ni lógica. En una democracia, ¿para qué se quiere un rey, una figura que representa un papel sin que haya hecho meritaje o casting o como se llame, ni se someta a los aplausos o los abucheos, y que encima dé la misma herencia, poder recibido por el dictador y asesino anterior, a los de su ralea? Y me enardece ver al Felipito hablar solemnidades sobreactuando, representando un papel que no se cree, sonriendo de medio lado, enarcando, con cara de guasa, una ceja, como riéndose de todo y aún más, pues cobra, y no poco, de todos ésos que le aplauden y de todos los demás, los que ni le aplaudimos ni verlo queremos. Es decir, es contradictorio que se pague por representar una obrita, un sainetillo malo, a quien no se ha elegido para ello… Sin embargo, ahora que lo pienso, para la mierda de democracia que tenemos, que los bobos Borbones estén ahí lo dice todo –¿bobos digo? Sí, sí: tontos, tontos, mierda, mierda-.

Y, aproximadamente por la higuera de la Canaleta’l Indio, vimos unos paquistaníes paseando y me recordó, supongo que para hacerme cambiar de tema y de vehemencia, que dentro de unos días, en septiembre, las personas que no tengan papeles, no serán atendidas por el Seguro. Que podrán ir a la privada, o ser atendidos en la Pública, pagando 710 €, o 1.864 si tienen más de 65 tacos. Anda que… si no tienen papeles, ¿de dónde sacarán ese parné? Por un lado, le decía a Mateo, yo veo, como sucediera ya cuando gobernaba aquel Ánsar, aquel payasete -o payasito fantasmón, no sé muy bien cuál le va a semejante malasombra mequetrefe-, que el estímulo hacia todo lo privado es flagrante –cuando aquel pérfido personaje gobernó, se incrementó la Seguridad Privada “el que quiera seguridad, que se la pague” decía el mamón, y descendió el número de policías y guardiaciviles, pues no había ni oposiciones ni nada-. Y, en lo concreto de lo que hablamos, además, se trata de potenciar el Fraude Fiscal, que parece, por cierto, que es el lastre real de la economía, depauperada por chorizos, de este país. ¿Qué por qué lo digo? Pues mira: si el personal que no tiene papeles ha de pagar las consultas, el canon ése de 710 € o un seguro privado, ¿de dónde sacará el dinero? Evidentemente, de trabajar “en negro”. ¿Y no es eso la Economía Sumergida, el Fraude Fiscal? Y, por cierto, además de atestar las Urgencias –que, que se sepa, no eran los inmigrantes la mayoría de los que las usaban, ni son los que más uso de la Sanidad Pública han hecho hasta ahora, que hay datos que avalan lo que digo-, por esta tontada de Ley de la Mato ésta, la otra ley, ésa a la que alude de los años 80, ésa que dice que se cobrarán los servicios “prestados” –lo dijo ella, lo entrecomillado, textualmente, y yo lo pongo adrede, ya se verá por qué-, es una ley que, en forma resumida, venía a decir que se cobrarían a los sistemas sanitarios de sus países los servicios proporcionados al personal extranjero… recuerdo que existía un documento llamado “Compromiso de Pago”. Pues bien, se llegó a ni siquiera mandar ese documento a esos países para ser cobrados los servicios, pues ni contestaban que no iban a pagar. En resumen, los que no tengan tarjeta, dice la estúpida ministra –deslenguada o lenguaraz en todos los sentidos, incluido en el de lengua de trapo-, pagarán en el “inte”, como dice la ley de los ochenta. ¿Y los que tengan tarjeta de otros países, que suelen ser europeos y vienen aquí, a eso que se ha dado en llamar turismo sanitario, generalmente a que se les trate de dolencias… digamos más pijas, no las tan vitales –y más económicas- y necesarias de los “sin papeles”? Pues a ésos, como digo, no se les cobrará la intervención sanitaria, por tanto, no se les “prestará” el servicio sanitario sino que, como se viene haciendo, se les “regalará”.

domingo, 13 de mayo de 2012

INDIGNADO Y CABREADO


 

Leo en Público "Mato se queja de que salen a la calle los que despilfarran" y vuelvo a cabrearme y decido que, aunque había pensado callármelo, diré que está bien que el personal del movimiento 15M demuestre su pacifismo, a pesar de "los otros". Y había pensado también callar que me da que no es ilegítimo defenderse de unos fantoches que se permiten pegar a quien les da la gana, siempre que físicamente sea inferior, claro. Es decir, me molesta que unos macarras cobren por dar palos (y, sobre todo, que los den, por supuesto), pues, en resumen, es el modo de funcionar de buena parte de la policía, de la de aquí. De la de España en general.

 

Y, ya puestos, también había pensado callar pero no quiero dejar de decir que el miércoles pasado, el día 9, oí a la ministra de Sanidad hablar en un programa de radio. Vaya, vaya, la tía, con las pinticas de modosilla que tiene, menudo modo duro de hablar y de manipular. O sea, de mentir. Porque, vamos a ver, una de las cosas que dijo es que la Sanidad es gratuita para el usuario… Vamos a suponer que decides contratar los servicios sanitarios de una compañía privada. Le pagas lo estipulado y, cuando precisas ir a la consulta, bien de un médico de familia, bien de un especialista, no se te ocurre pensar que te vayan a cobrar los que te atiendan pues ese servicio lo pagas con tu cuota, como bien vendrá reflejado en el contrato que firmaras en su día. Pues eso, señora ministra, no nos venga con la monserga de que la Sanidad Pública es gratuita, que no es así, que la tenemos pagada, que la pagamos. Aparte, aún hay otra cosa, las personas que quieren contratar los servicios de una compañía privada lo hacen de manera voluntaria. En el caso de la Seguridad Social, es obligatorio afiliarse.

 

Y otra cosa que trató con esa demagogia tan suya fue el asunto del aborto. Vino a decir que una chica de 16 años no puede decidir por sí misma. Y lo dijo de una manera taimada: de la forma en que está ahora planteado, es decir, que no tiene por qué contar para abortar con la aprobación de su padre, dice que la moza está desasistida. La pobre moza, vino a decir. Por tanto, negarle la posibilidad de decidir por sí misma está justificado. ¡Qué manera de manipular, de darle la vuelta a la cosa! Bien. Una muchacha de 16 años que queda preñada decide abortar pero, si su padre no quiere, se fastidia y tiene que cargar con un error toda su vida, habiendo podido rectificar a tiempo. U otro caso, el de una muchacha de 17 que quiere tener un niño, pero su padre le desautoriza y decide que aborte… en resumidas cuentas, no tienen poder decisorio sobre algo tan importante, porque lo dicen estos señores que poseen la verdad (dicho en román paladino: que detentan la verdad). ¡Qué capacidad! Cada dos por tres haciendo manifestaciones, ellos y la carpetovetónica Iglesia, manifestando o mostrando lo contrario que predican: soberbia, riqueza, intolerancia, beligerancia, chulería o bravuconería… en fin, vayan a cualquiera de las biblias y comparen.

 

Y, por cierto, hablando de biblias, hace mucho tiempo, el párroco de aquí, de Tauste, en una discusión en la que se habían enzarzado, él y otros, con los danzantes en la web, recuerdo que usó una cita de Isaías para dar peso a su argumento y, sin embargo, una vez leí la cita a la que aludía, se lo tiraba al suelo: y, por supuesto, me ocupé de demostrarlo. Es que en demagogia tienen casi siempre la nota máxima estos personajillos.


viernes, 11 de mayo de 2012

ALGO DE OPTIMISMO



No, que es que me da rabia no haber hablado en plan optimista aún y, qué quieres que te diga, después de lo de hace unos días, es decir, de que en Francia haya salido electo uno que parece algo, François Hollande, y de que en Andalucía se han puesto de acuerdo Griñán e IU, o sea, Diego Valderas, pues que se pone uno contento. Es como si la esperanza, que aún no la había perdido del todo, ahora esté instalada en el lugar preeminente que debe tener para que el día a día no suponga un suplicio.

Y ello a pesar de que al francés se le ve algo excesivamente moderado y morigerado, así que ya veremos si consigue algo de la Teutona tontona-traumatizada-en-la-infancia-y así- nos-salió, y de que Brey y su jarcia pondrán todas las estacas que haya, y aún pedirán más, en las ruedas del carro de Andalucía (que, por fin, será gobernada sin mayoría, pero espero que con maneras de izquierda).

Bueno, que quiero felicitar a los andaluces y desearles ventura en lo por venir, y transmitiros mi envidia cochina. Ya, de paso.

(A Arenas no, a ése sólo me apetece transmitirle que me gustó verle la cara de imbécil que se le quedó).
            

sábado, 5 de mayo de 2012

DE MENTIRAS Y ACOJONES



Cada día empieza igual: mal. Malas noticias, mal humor y malas caras, tristeza…

Todas y cada una de las medidas tomadas, todas en el campo de la economía, significan o conllevan o acarrean un incremento en el deterioro del modo de vida al que estamos acostumbrados. Y eso supone bofetones a nuestra dignidad, incremento en la tristeza vital. El personal, me he fijado, ha cambiado el semblante, ya no se ven tantos risueños y ves más adustos. Incluso el color de las caras ha mutado, ahora a más pálido y a cetrino.

Todas y cada una de esas medidas, de esos cortes (en Hungría hay una palabra, postriziny, que me gusta cómo suena pero no lo que significa, por el “hoy en día”: tijeretazos), son errores: asfixian a los ciudadanos, o sea, asfixian la economía grande. Es así, si revientas la microeconomía (la hogareña, digamos), la repercusión en la macroeconomía es la consecuencia. El personal va a ir yéndose a la mierda. Se incrementará la mala leche y se incrementará el desánimo, lo que, como ya dije en otra ocasión, los psicólogos y esas gentes llaman la Indefensión Aprendida, o sea, se incrementarán los suicidios. A lo mejor, cuando vayamos viendo parejas de viejos muertos con una regularidad ampliada o con una frecuencia mayor que la actual, tengamos que sospechar otras causas, además de la “violencia de género”. Aunque al principio las empresas de pompas fúnebres sean las que mantengan algo el tipo, acabarán por arruinarse también, como todas las demás: ¿de dónde se van a sacar los dineros, que no se sabe dónde están, para pagar entierros, si los vivos viven peor cada día? ¿Quién va a poder pagar y qué?: se podrá acabar llegando a no poder producir qué consumir y eso porque no se puede comprar lo producido. Así pues, como digo, al garete se va la sociedad como la tenemos concebida y conocida.

El caso es que yo pensaba que esta sarta de estupideces se cometían porque los que están por ahí gobernando son políticos de bajo nivel, de baja estofa, en fin, políticos o gobernantes idiotas –por ser inteligente dijo Unamuno a su criada que no se metía a político cuando ésta le preguntó-. Sin embargo, no es el problema la idiocia en el caso de los Brey, la Hermana Nodriza, Luis, el Arruinabancos, etc. Es distinto el asunto de Angelines, la teutona tontona, pues su problema, procediendo de donde procede, teniendo la edad que tiene y habiendo vivido lo que le haya tocado, es un caso en el que resulta claramente apetecible ahondar a los profesionales del ramo, o sea, los psiquiatras, los psicólogos clínicos, los sociales, los antropólogos… No, la idiocia, ya digo, no es el único problema (es jodido ser idiota, ser malo, malo de mala persona, y tener poder): corten lo que corten, no servirá para arreglar la economía (los especuladores son con los políticos y el mundo en general como la Herta Frankel con Marilín, que, siendo “la perrita más lista del mundo”, era una marioneta) y se irá todo a tomarpolculo. Hay que salirse de esta rueda, hay que salirse de este sistema y, si nos quedamos, está claro que hay que meter mano al fraude fiscal. No me mientan más cada mañana y cada viernes. Que sí, que son una sarta de imbéciles, pero lo son sin buen fondo porque diariamente mienten y carecen de honradez, y esa combinación es muy mala.

Y lo acabo de decir, una de las medidas, precisamente, no sólo no es fastidiar a los funcionarios que hay, sino incrementar su número: son precisos más inspectores para que pueda desmontarse el fraude fiscal. Ése sí que es un problema y atajarlo conllevaría mejoras en la economía.

Si, aún así, son los especuladores –ya vale de eufemismos: llamemos a las cosas por su nombre- los que siguen dando órdenes al resto de títeres, no queda otra solución que reconocer algo evidente: este sistema, el capitalista, es funesto, ha fracasado y hay que ponerse a construir otra cosa.

Hoy estoy vehemente. Y más cosas estoy hoy.

sábado, 14 de abril de 2012

NO MÁS CONSEJOS: ACCIONES




Sergio me dijo gandul el otro día. Igual tiene razón.

Es que se me han ido las ganas de dar consejos a Brey y a esa jarcia, a lo mejor es por eso por lo que no escribo. Es que se me han ido las ganas de escribir, o casi todas.

Hace poco hemos fundado unos cuantos una colla a la que hemos dado el nombre de “CRIOS del Capitalismo” (Cuadrilla Rebelde Inteligente Opuesta a la Sevicia del Capitalismo) y que, por el momento, la actividad que nos hemos propuesto y ya vamos llevando a cabo es, en las entidades bancarias en las que percibimos nóminas y pensiones, quitar todas las domiciliaciones –salvo, y porque creemos que es imposible, la percepción de los emolumentos que acabo de mencionar-. Nos hemos organizado y vamos pagando a cada sitio lo que debemos: los alquileres, a los dueños de las viviendas, el agua, el seguro, etc, a las sedes respectivas de esos acreedores. En fin, que, en cuanto cobramos nuestros salarios, sacamos excepto un euro todos los dineros y nos los administramos nosotros.

Y tenemos pensado también, respecto a los servicios sanitarios, un plan de emergencia previsor: vamos a ir yendo a nuestros médicos para solicitarles recetas con las que obtener medicamentos que guardaremos en unas fresqueras ad hoc, para ir usándolos cuando nos vayan siendo precisos. Y ello previendo el Repago en la Sanidad –y previniéndonos ante él, claro- para cuando nos llegue, para cuando nos lo impongan los Brey, Luis el del Lehman Brothers, el sabio Yabaltoro (o Toroyama), la Hermana Ayudante, Angelines la Teutona y, en fin, los agudos del mundo mercantil mundial.

Para cuando ello suceda, ya vamos ensayando nuestro comportamiento en cada consulta a la que tengamos que ir: iremos sin una pela, insolventemente iremos. Y, cuando se empecinen en cobrarnos, adelantaremos las ambas manos ofreciéndoselas para que nos pongan esposas y nos metan en la cárcel. Tenemos pensado hacerlo muchos, pero muchos, muchos. No sabemos qué tal se resolverá entonces el tema del retraso en la judicatura, pero eso es otra historia.

No se me ocurre que sea tan grave, ante esta mierda de sistema, ser anti sistema. Que es que, vamos, no se entiende que en la prensa se use como un insulto ese calificativo: ése es un Antisistema, dicen… y, por cierto, me ha venido al esmo un amigo que pretendió insultar a unas amigas diciéndome que ésas son unas “eclépticas” –así, con pe, no con ce- y cuando Les Luthiers hablan de alguien, pretendiendo denostarlo, diciendo de él que es “un individuo”.

Ambos dos recuerdos me han venido al esmo hoy, día en el que conmemoramos el advenimiento de la Segunda República, ambos dos. Qué cosas tenemos.

martes, 17 de enero de 2012

OTRO CONSEJO: EL PRIMERO DE 2012





Estoy seguro: Brey ha desaparecido. Y lo ha hecho para pensar en abundancia, y hacerlo con circunspección suficiente, acerca de los consejos que le di en este mismo blog el día 20 de diciembre pasado sobre la Sanidad. Seguro que sí. Que es eso. Que es por eso por lo que no se deja ver ni nada.

Había pensado a continuación seguir dándoselos respecto a la Educación. Sin embargo, he decidido rectificar, pues es en la Economía en el tema que sus acólitos van mostrando y propagando sus saberes. Y que escasos, al parecer, no son.

Veamos. Pongamos un ejemplo simple y a la vez intrascendente en el sentido de que no nos es imprescindible para vivir: La subida en el canon a satisfacer o solventar cuando se nos ocurre hacer uso de una autopista ha sido de un 3’2 % -si no me he equivocado al mirar el dato-. Bien. El argumento esgrimido para justificar dicho incremento en la tasa ha sido el de que la cosa es deficitaria porque el personal ha dejado de hacer uso de ese servicio. Y ha dejado de usar ese servicio por serle oneroso. O sea: el personal, por ser caro usar la autopista, deja de usarla. Por lo que, como a quien la explota no le sale tan rentable como antes,  la grava, con mayor peso -¿se dirá así en el argot en el que me muevo?-, a quien ese servicio usa… Y, digo yo, el fin último de esta medida, ¿no será el mandar a tomarpolculo las autopistas? Es decir, si un bien existente –ignoro lo útil o imprescindible que pueda ser- adquiere un valor prohibitivo para la mayoría de posibles usuarios, dejará, por pura lógica, si no de existir, sí de estar en el mercado.

En fin, se nos incitaba a consumir. Los más modernos o progres o vanguardistas criticaban el afán consumista. Y todos estaban en la misma rueda, en el mismo juego –hasta los rublos, mis eternos dudosos rublos, alguien hay por ahí que sabe a qué me refiero pues lo he hablado con ella antes… sí, ella, ¿acaso es mejor hablar con él?-. Pues bien, sin embargo hoy en día las cosas quedan un tanto difuminadas: es preciso estimular el consumo, si se quiere mantener el estado del bienestar –cosa que no tiene mucho que ver con el concepto vital liberal, que es el status que más pareciera pretenderlo, a priori al menos-, porque, si no, muchos de los que votan ese sistema o régimen se irían, a lo Carpanta, a vivir bajo algún puente no ocupado. Por dejarlo clarico: si dejo de usar la autopista, habrá quienes se resentirán en su economía, lo que acarreará que otros también lo hagan. Los coches durarán –a ver, si no- más, así que se tendrán que construir menos… habrá menos operarios que los construyan, que compren pan y jamón de York… así que a qué fin tanta tienda y tanta hostia. Aparte, quién va a poder comprar nada, salvo los que se están enriqueciendo de tal manera que se inflan a comprar, como nunca, Rolls Royce, Cartieres y cosas de ésas. En resumidas cuentas, habrán ganado tanto, habrán esquilmado tanto, que habrá, por el momento, mucho lujo que adquirir… y nada más. Y, poco después, cuando todos los pobretones se hayan ido a la mierda, muertos de hambre y de todas esas miserias que se mueren los que no pueden llegar a ciertos “niveles”, los ricachos que queden, ésos a los que hayan dejado en esos lugares quienes, merdellones como ellos, pero sin sus “posibles”, allí los hayan aposentado, también se irán a hacer puñetas, pues no son comestibles los relojes diamantinos ni los coches “ultra hósticos”. En fin, que no hay melón, del que opíparas tajadas quieren tantos, para todos. No, al menos, cultivando el campo de la manera en que se está haciendo.

Qué majaderos pueden ser los humanos, sean o no “gentuza”. Qué torpeza nos embarga, nos aniquila y nos pone en el sitio: en el abismo.

Y luego, claro, hay psicólogos que se deprimen y eso, no sólo por lo dicho sino también porque ya veremos cómo acaba la Vicepresidenta del Gobierno (a quien haberle puesto de nombre Soraya ¿no habrá sido una especie de premonición por parte de sus padres en cuanto a que pueda significar que es la hermana –sor- encargada –aya- en las casas principales –Gobierno de España- de custodiar niños o jóvenes –todos nosotros, vamos- y de cuidar de su crianza y educación?), que pa mí que lo de esta mujer no es velar por su higiene mental. Y esas vorágines luego se pagan.

Vea, en fin, señor Brey, estos informes de sabios:
 http://www.attacmadrid.org/?p=3276 y hasta la próxima, si me apetece asesorarle más veces.